 |
Categorías |
 |
- Ciencia Ficción
- Terror
- Policiaca
- Histórica
- Poesía
 |
Colaboradores |
 |
|
 |
La Estrella de los Tiempos ~ Varios Autores ~ Fantasía |
 |
 |
~ Capítulo XIII ~ por Mae ~ |
 |
Kiria se situó rápidamente tras la puerta, indicando a la dragona que buscase la posición más ventajosa para salvar la situación sin que nadie sufriese ningún percance. No quería tomar una medida drástica que implicase la muerte de Roxana, incluso con sus facultades psíquicas disminuidas, había discernido sin ninguna duda que otras fuerzas actuaban sobre la joven maga. Además le era inconcebible la idea de hacer un daño permanente a la hija de su viejo amigo, quien siendo una cría había correteado entre sus garras. Siguiendo ese pensamiento, se encontró repentinamente cavilando sobre su propia e inexistente progenie, e ineludiblemente su vista se encontró con la de la joven dragona.
Estos pensamientos se disiparon cual una tormenta de verano, cuando los sonidos del picaporte al girar se hicieron perceptibles. Sintió que sus viejos músculos se tensaban y comprobó que su compañera se encontraba igualmente preparada para la acción.
* * *
Mientras se dirigían a las habitaciones del viejo mago, no se dirigieron ni una sola palabra. Cuando entraron en sus aposentos Armwood dormía intranquilo. De repente Kiria se tensó, se dirigió a la puerta, entreabriendo la misma y asomó la cabeza. Acto seguido y con una extraña expresión en su cara, mezcla de sorpresa y tensión, le indicó que buscase una posición adecuada para hacer frente a una situación que se podría volver comprometida.
Ella se situó tras la cama del viejo mago, armándose con un pequeño taburete de madera.
La presencia del viejo dragón la intranquilizaba. Para una hembra joven como ella, que aún no había incubado una sola puesta, un dragón como Kiria, de gran sabiduría y experiencia, ejercía un fuerte influjo.
Se encontró fijándose en él sin ningún escrúpulo, observando como aparecía en su rostro un ligero anhelo del pasado, como si recordase otros tiempos, luego el dragón fijó la vista en ella, y durante un instante sintió como un latigazo de excitación recorría su cuerpo. Salió de esta ensoñación al sentir cómo se giraba el picaporte. Se tensó dispuesta para la lucha; no sabía qué esperar pero cuando observó cómo Kiria situaba en plano su espada, para golpear cual porra sin causar un corte, comprendió que no sería una lucha a muerte.
* * *
-¿Por qué, maga blanca, habría de acceder a tu petición? – dijo Rowina.
-Sabes perfectamente que juntas tendremos alguna posibilidad. Mi magia nos será útil allá donde vamos. El metal de las armas no lo puede todo, ni siquiera esa espada tuya. Igualmente toda mi magia no es suficiente para derrotar a Shàsera, pero ten por seguro que puedo derribar muchas de las barreras que ella levante. – repuso Danae- Sabes perfectamente que sola no lo conseguirás; deja a un lado tu orgullo y permíteme que te acompañe.
La expresión de la asesina, cambió perceptiblemente. Era evidente que estaba meditando sus palabras. Después de unos momentos se dirigió a ella nuevamente.
-Está bien, pero has de prometerme una cosa.
-Expón tu requerimiento.
-Has de permitir que sea yo quien dé muerte a la bruja Shàsera.
-Como te dije antes mi magia no puede nada contra ella. De nosotras dos solo tú con tu acero tendrías posibilidad de acabar con su vida.
-Hecho pues, partamos inmediatamente. – En su fuero interno se sentía agradecida por contar con ayuda y compañía en esa arriesgada empresa, pero no sería algo que dejase entrever abiertamente.
|