 |
Categorías |
 |
- Ciencia Ficción
- Terror
- Policiaca
- Histórica
- Poesía
 |
Colaboradores |
 |
|
 |
La Estrella de los Tiempos ~ Varios Autores ~ Fantasía |
 |
 |
~ Capítulo XVII ~ por Kisia ~ |
 |
Shàsera, con su cara oculta por las sombras de la noche, se levantó del lecho. A su lado, un hombre de apariencia joven, dormía plácidamente entre los vaivenes de su respiración.
La manta... ha eliminado a otro más. Hizo un ademán de concentración. El dragón muerto... Frunció el ceño. Bueno... Eso también está bien. La muerte del alado no era tampoco una de sus prioridades en principio, pero cuantos más cayesen de ese grupo de indeseables, mejor. Los vivos no tardarían en caer... Armwood y su progenie...
Las cosas estaban yendo como la seda... El conjunto inicial había sido separado, y muchos de ellos habían caído... Los aliados le llovían como caídos del cielo...
Además, sabía, sentía, que por fin, La De Su Misma Sangre se acercaba... alguien que clamaba venganza... alguien a la que pronto ella, Shàsera, su abuela, reconduciría a la verdad. La verdad acerca de su historia, y de su destino. Y de cómo “otros” intentaron impedir que se cumpliese con lo escrito...
Se sentía pletórica. Se asomó por el balcón. La luz iluminó su ligera silueta envuelta en gasas oscuras y bordados dorados. El mundo fue testigo de una Shàsera crecida que emanaba destrucción y caos. Alzó la mano y se miró la palma. Tensó las articulaciones y líneas verdes convergieron entre sus dedos tintados de negro... Nadie la derrotaría. En sus manos estaba el destino de todo el que le rodeaba. Miró a su cama.
El hombre había dejado su tranquilo sueño y ahora estaba inmerso en una especie de agonía febril que contraía sus armónicas facciones en dolorosas expresiones. Shàsera se acercó y se sentó a su lado. No te preocupes, amor, duerme tranquilo. Tú y yo estaremos juntos en esto. Y diciendo esto, posó una de sus manos sobre el pecho desnudo del hombre. En segundos, se relajó y dejó de moverse. La bruja retiró la mano. El halo de transferencia mágica marcó un rastro helicoidal desde el corazón agotado hasta el brazo posado sobre el colchón.
Shàsera, casi refulgente de poder en la noche, volvió a su lado de la cama, y se dejó caer en el éxtasis de la nueva energía recorriendo cada milímetro cuadrado de su organismo.
Y luego durmió, arropada por la arrugada carcasa, aún caliente, que una vez fue un gran mago de renombre... Risnailint.
* * *
Danae y Rowina hicieron el camino hacia Odlon en silencio. Ni una ni otra pronunciaron palabra.
Rowina, andaba a varios metros por detrás de su compañera de viaje, que parecía estar metida en un estado autómata, murmurando por lo bajo extrañas palabras y otras no tanto, pero que a la asesina ni le iban ni le venían.
Los únicos pensamientos claros que predominaban en la mente de la asesina eran los relacionados con su venganza: llegar a la fortaleza de Odlon, encontrar a Shàsera, y matar a la asesina de padre y de abuelo... “El Juramento”... Apretó fuerte la empuñadura de su espada.
La maga andaba frenética absorta en sus hechizos, en su padre, en Yan... Se dirigía hacia una muerte segura... Pero antes que en una muerte dolorosa, el hecho de no ver nunca más al sacerdote ni a su padre, le provocaba una triste nostalgia que le hacía recapacitar acerca de si seguir adelante o no...
La Danae más temerosa y práctica le decía que debía marcharse, y arrastrar consigo a Yan y a su padre... Dejar todo atrás... Huir a algún lugar donde la palabra Shàsera no existiese... Pero... la valerosa, le reprochaba esos pensamientos argumentando que seguramente, al cabo del tiempo, sus miedos darían con ella y la devorarían... que debía enfrentarse y hacer todo lo posible para, por lo menos, restar el poder que había ganado la bruja desde que robó el artefacto de los tiempos.
...Pero cómo hacerlo, si apenas tenemos recursos... Aunque Rowina sea hábil con la espada, y yo me desenvuelva medianamente bien... ella es mucho más poderosa que nosotras, incluso que todo el Conclave de Magos... Por todos los Dioses... necesitaríamos ayuda... una gran ayud... No pudo terminar de murmurar la frase. El cuerpo de Danae tropezó con algo repentinamente. ¿Eh? ¿Pero qué...? Algo grande, muy grande obstaculizaba el camino. Algo que ella conocía por Yan.
Sus plegarias habían sido escuchadas. Un rayo de esperanza iluminó su cara. Retrocedió unos cuantos metros para verlo mejor... ante la mirada de una atónita Rowina detrás de ella.
El cielo le había enviado una gran, gran, ayuda, o mejor dicho, a tres grandes, grandes, ayudas...: Danae acababa de encontrarse con los tres comerrocas de Darktree.
|