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La Estrella de los Tiempos ~ Varios Autores ~ Fantasía |
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~ Capítulo XXI ~ por Ariadna ~ |
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Shàsera se volvió con mirada maliciosa a la ventana, mientras las últimas esquirlas de magia que habían desencadenado todo aquello todavía flotaban entre sus manos. Desde allí vio cómo Danae se acercaba sigilosamente a los comerrocas para ver qué había ocurrido con ellos, y por un momento quiso fulminarla desde allí mismo, pero se frenó porque algo más maquiavélico le vino a la mente; seguro que alguno de sus colegas rondaba también cerca, y entonces, entonces ella tendría dos pájaros a tiro, - Ojalá sea esa antigualla de Armwood y pueda presenciar cómo acabo con su hija y después con él- pensó. En ese momento, el escandaloso aleteo del cuervo posándose en su hombro, le hizo dar un respingo tal que no pudo menos que bramar:
-¡Maldito carroñero¡ ¿QUIERES SERVIR DE INGREDIENTE EN MI PRÓXIMA PÓCIMAAAAAAAA?
-Perdonad mi Ama, mi adorada Señora, es que tengo algo muy importante que deciros- dijo el asustado pájaro creyendo que le iba a salir su pequeño y retorcido corazón por el pico, - " es la asesina, señora, ha conseguido entrar en la torre".
Esta nueva noticia hizo recapacitar a la bruja y valorar por un momento cuál sería su siguiente paso.
-Está bien, muy bieeen, llévala a la Sala, como sea, haz que llegue a la Sala.
El cuervo salió raudo a por Rowina, que se encontraba bastante perdida en mitad de aquella torre. Con círculos precisos delante de ella captó su atención. La joven bastante perpleja desenvainó su espada y se puso a seguir a aquel bicho que estaba retándole de una manera tan descarada. De repente le perdió de vista. Le pareció que había entrado por una puerta al final de corredor. Aunque vacilando, pero siempre en guardia entró en una habitación que parecía una especie de salón del trono, pero no había nadie; ni rastro del negro cuervo. De repente comenzó a sentir una especie de sopor y notó cómo sus piernas cedían y caía sumida en un dulce sueño. La oscuridad de la habitación se convirtió en un cielo azul claro, y un fresco olor a hierba de los campos que ahora la rodeaban empezó a impregnarla, vio a una niña, una niña de apenas uno o dos años que jugaba tranquilamente, y una anciana que se acercaba a la niña, con una cara muy dulce. Se sentaba ágilmente, a pesar de su edad, a su lado y le preguntaba qué hacía, cómo estaba, si podía jugar con ella. En ese momento una mujer joven con el rostro lleno de miedo y rabia cogía a la niña en brazos y la apartaba de la anciana. Sólo cuando la mujer habló se dio cuenta de que era su madre:
-¿Qué quieres? ¿Qué haces aquí¿ ¿Es que no me vas a dejar nunca en paz? FUERA, VETE, a tu torre de monstruos y espectros.
-¿Es esa manera de tratar a una pobre anciana que ha hecho un camino tan largo? Sólo he venido a conocer a la pequeña, no a verte a ti, estúpida engreída. Sólo quería comprobar si por lo menos ella es digna de ser mi sucesora, no como la idiota de su madre, que cambió una vida de Reina para convertirse en una sucia campesina por amor, Ja, Amor, por alguien aún mas estúpido que ella.
-¿Reina? Reina de la oscuridad y del mal, como tú, no gracias soy muy feliz así, y cuanto más lejos de ti mejor.
De dentro de la casa salió su abuelo que con infinita malicia gritó:
-¡Shàsera maldita bruja! ¡no sabes lo mucho que voy a disfrutar matándote!
-Vaya, vaya pero si todos los gusanos se han refugiado en la misma manzana, si hasta está la pasa arrugada de tu padre. Oh, querido no eras tan desagradable conmigo hace unos años, ven cuando quieras a verme y te garantizo que disfrutaremos juntos de la muerte, aunque dudo que sea de la mía, y no os preocupéis no hace falta que me invitéis a cenar. Ya me voy, sólo he venido a decirle a la niña que la espero.
La anciana brindó una dulce sonrisa a Rowina que en brazos de su madre no entendía absolutamente nada de lo que estaba pasando, y se quedó clavada mirando aquellos azules ojos que poco a poco se fueron convirtiendo en azabache y la dulce sonrisa en una horrible mueca propia del mismo demonio hasta fundirse en la cara de Shàsera. "Jajaaja, esos inútiles deben estar revolviéndose en su tumba al ver que por fin ha llegado el día" fue lo ultimo que oyó Rowina antes de notar cómo su cuerpo salía despedido como si la hubieran lanzado desde una catapulta para darse de bruces contra un frío muro de la sala.
El maléfico placer reflejado en la cara de Shàsera, después de su pequeña actuación, se convirtió en ira al darse la vuelta y ver que su siguiente presa ya no estaba donde ella esperaba, todos habían conseguido escabullirse y ahora rondaban por algún lugar de la torre. ¡MALDITOOOOOOOSSSSSS¡- grito, y toda la comarca se estremeció con el alarido.
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