Relatos - La página de MillerNov




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La Estrella de los Tiempos ~ Varios Autores ~ Fantasía
 ~ Capítulo XXII ~ por Tool ~
Danae entró en el castillo lo más rápido que pudo y, para su sorpresa, se encontró con su padre, que estaba bajando por las escaleras.

-¡Padre! ¿Qué haces aquí? – dijo Danae exaltada. - ¡Ja! No pensarás que te dejaría venir sola, ¿verdad?
-He venido aquí sólo para salvar tu pellejo – replicó la maga, explotando en ira -. Ya eres muy viejo, y no estás para estos planes de salvar al mundo.

Armwood quedó boquiabierto. Luego de callar unos instantes, dijo:

-Querida hija, no tienes que preocuparte por mí. Ya sé que eres una maga excelente, y que llegarás a mucho más que yo en esta vida. Sin embargo, sigo siendo mayor que tú, conozco mejor los hechizos, y, lo que es más importante, sé cómo salir de situaciones difíciles.

Su hija se sonrojó.

-Te he dicho desde un principio que no hacía falta que vinieras. Yo puedo encargarme de todo, y además no quiero poner tu vida en peligro.
-Si me estás diciendo que me vaya, voy a tener que dejar de escuchar, porque no pienso irme. No luego de todo lo que tuve que atravesar – dijo Danae. Por un instante, sólo por éste instante, parecía una niña caprichosa.
-No, no. No voy a decirte eso, porque te conozco, y sé que no te irías.– Calló unos momentos sin saber qué decir – ¿Dónde está Rowina? ¿Has venido con ella, verdad?
-Sí, vinimos juntas. La perdí de vista antes de la explosión... ¿Dónde está Roxana?
-¡Roxana! – gritó el mago. ¡Se había olvidado de su hija! – Con esta conversación olvidé que se encuentra en peligro. Verás, tu hermana fue a robar la Estrella del Tiempo a Sháhera.
-¡¿Qué?! ¡¿Cómo pudiste dejarla ir sola?!
-¡Danae, tienes que dejar de preocuparte por todo el mundo! Roxana va a estar bien, pero hace unos minutos la escuché gritar.
-Pues bien, vamos a buscarla.
-No, eso lo haré yo. Tú te esconderás por aquí, en espera de Yan.

Al mago le pareció ver un pequeño brillo en los ojos de su hija. Luego de que esta aceptara, Armwood se alejó, y Danae miró alrededor en busca de alguna habitación en la cual esconderse. El castillo era enorme, oscuro y tétrico. Danae entró por la primera puerta que vio. Lamentablemente, dentro sólo había oscuridad, y la puerta cerró de un golpazo tras su persona. De su bolsillo sacó una especie de papel, y diciendo unas palabras, este ardió en llamas, mostrándole el no-muerto que había delante de ella. Chilló tan fuerte que la luz se apagó, y no le quedó otra alternativa que correr en la oscuridad. Luego de tropezarse unas cuantas veces, Danae se dio cuenta que estaba contra una pared... una pared que parecía que no se iba a mover. Percibía la no-respiración del no-muerto más cerca... más cerca. Sintió su aliento en su cara, estaba paralizada. El miedo le impedía pensar en algo que hacer. Por un minuto pensó que este era el fin.

Ya cuando nada parecía detener el continuo avance del no-muerto, sintió que esté gritaba... Claro que todo esto no hizo otra cosa que asustar más a la indefensa maga. Luego del grito, golpes y forcejeos. Y luego ya no se escuchó nada. Lo único que podía oírse claramente, eran los latidos del corazón de Danae.

Unos instantes después, alguien la tomó por los brazos de forma brusca. Era Yan.
-¡Yan! ¡Casi me matas del susto!
-No, lo que hice fue salvarte la vida... aún no escuché un “muchas gracias”.
-Bueno... – Danae se dio cuenta que no tenía excusa – nadie te pidió que lo hicieras, pero te esperaba. Mi hermana está en problemas, mi padre fue a rescatarla, no sé dónde está la asesina, no sé qué está planeando Sháhera, la verdad no...

Danae dejó de hablar cuando vio lo que Yan llevaba en su mano. Parecía la respuesta a todos sus problemas.
-Es... es... hermosa.

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