Relatos - La página de MillerNov




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La Estrella de los Tiempos ~ Varios Autores ~ Fantasía
 ~ Capítulo XXV ~ por Hugos ~
El mago se cubrió con la capa para protegerse de los miles de cristales que volaban por los aires. Segundos después se hizo el silencio. Apartó la capa, sus ojos buscaron desesperados el cuerpo de su hija. Todo el suelo aparecía cubierto por fragmentos de cristal. – ¡ Roxana!– se apresuró a pronunciar y la voz salió entrecortada de su garganta. Comenzó a moverse por la sala, apartando como pudo los cristales, buscando bajo ellos lo que ya parecía inevitable, el cuerpo sin vida de su hija. Su mirada viajó por toda la sala y algo llamó su atención. Bajo un gran fragmento de cristal podía verse un trozo de capa verde. Se apresuró a levantar lo que fuera el cuerpo de una gárgola. – Roxana, mi pequeña … - el mago tomó el cuerpo ensangrentado de la joven entre sus brazos y levantando su mirada al cielo lo apretó con fuerza contra su pecho. Permaneció durante varios minutos inmóvil, petrificado.

Un movimiento le devolvió a la realidad. El cuerpo que apretaba contra sí comenzó a ofrecer resistencia. Roxana intentaba desasirse del abrazo de su padre buscando aire para respirar. – Dios mío, estás viva -. La joven estaba aturdida. – ¿Qué ha pasado? – preguntó mientras apartaba a su padre que seguía asiéndola fuertemente.
-Aún no lo sé, pero sea lo que sea nos ha salvado la vida a los dos. Salgamos de aquí, tenemos aún mucho trabajo, hay que encontrar la Estrella.

Padre e hija se separaron nuevamente para buscar. Registraron una a una todas las salas de la planta en la que se encontraban, ambos coincidieron al mismo tiempo ante las escaleras que descendían a los pasadizos subterráneos que cruzaban todo Odlon. Comenzaron a descender pausadamente. La escalera estaba completamente a oscuras. Pronto sus ojos se fueron acostumbrando a la poca luz. Un aire frío ascendía por las escaleras. Armwood le tendió la mano a su hija quien respondió apretándola fuertemente. Al final de las escaleras una gran sala repleta de imágenes demoníacas les recibió, en las paredes y techos habían esculpidas escenas de humanos luchando con los seres más monstruosos que jamás habían visto. En el fondo de la sala había una gran puerta, se acercaron a ella, el mago puso la mano en el bolsillo , sacó una bola de cristal, la cubrió con su mano derecha y al retirarla de ésta comenzó a fluir una luz blanca, la acercó a la puerta para poder leer las inscripciones que habían talladas en la madera.

Sháhera había protegido su tesoro de forma que quien pretendiera robarlo debería enfrentarse a sus peores miedos, el fracaso, la soledad, la muerte …, pero también tendría que luchar con sus peores cualidades, falsedad, codicia, envidia, ira …

Armwood extendió la mano para abrir la puerta, pero Roxana lo detuvo.

-No, esto debo hacerlo yo sola, Sháhera te conoce demasiado bien, para ella seria muy fácil atacarte, sin embargo yo juego con ventaja, a mí no me conoce, no sabe cuáles son mis debilidades.
–De acuerdo, pero ten mucho cuidado, buscará la forma de confundirte, de hacer que te vengas abajo, de que abandones, tendrás que enfrentarte a miedos que ni siquiera eres consciente de que existen en tu mente. Y lo que es peor no dudará en matarte.
-Lo sé, pero también sé que la única forma que tenemos de acabar con ella, es robarle la Estrella del Tiempo. Sin ella sus poderes se verán reducidos a los de cualquier maga y podrás vencerla con facilidad. Confía en mi.

El mago puso de nuevo su mano en el bolsillo, sacó por tres veces el mismo objeto, lo introdujo de nuevo con furia, Roxana intentaba disimular lo divertido de la situación, - Maldita sea, ¿dónde lo he metido? Esta vez tardó varios segundos en sacar la mano, ¡Aquí esta!. Extendió su mano, sobre ella un pequeño corazón color púrpura, en su interior una lucecita brillaba con la fuerza de 100 estrellas. Armwood tomó con suavidad una de las cintas de terciopelo que sujetaban la larga melena pelirroja de Roxana, anudó el corazón con ella y lo colgó en el cuello de su hija.

-Cuando sientes que tus fuerzas flaquean, cuando pienses que no eres capaz de soportar la presión que Sháhera proyectará sobre ti, aprieta este pequeño corazón contra tu pecho, él te transmitirá la confianza que necesitas para continuar. Ahora, recuerda que cada vez que lo uses su luz menguará, si llega a apagarse, ya no te podrá ayudar. En ese caso solo te quedará confiar en ti misma.

Roxana puso la mano sobre el pomo de la puerta dando la espalda a su padre. Se volvió un momento y se miraron fijamente, sin mediar palabra.

 Capítulo XXIV    Capítulo XXVI