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La Estrella de los Tiempos ~ Varios Autores ~ Fantasía |
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~ Capítulo XXVIII ~ por Ariadna ~ |
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-¿No me esperas viejo chiflado?- Arnwood frenó en seco su carrera y se quedo mirando la poderosa figura que entraba por uno de los balcones de la torre, el hombre de casi dos metros parecía un temible guerrero esculpido en una roca de granito.
-KIRIA, casi me matas del susto- acertó a decir el anciano.
El dragón sintió una nostalgia terrible al oír su antiguo nombre en boca del amigo con el que tantas horas felices había pasado, y para apartarla respondió
-Mejor Ilùn, mis dos toneladas no me permitían la agilidad que necesito para salvar a las niñas, esa maltita bruja ya nos ha robado suficientes cosas creo que es hora de acabar con ella.
- Vamos entonces- dijo Arnwood- Rowina quizás será mejor que no nos separemos ahora.
La asesina asintió, no iba a rechistar esta vez después de comprobar como se las gastaba Shàsera.
* * *
Roxana y Danae, pendían de unas cadenas colgadas en mitad de una oscura mazmorra. Dos gruesos grilletes les inmovilizaban las manos, pero lo que más les dolía de aquella situación era no poder abrazarse la una a la otra para mitigar un poco el terror que sentían. Varios de los no-muertos que las habían llevado hasta allí estaban a su alrededor emitiendo de tanto en tanto extraños sonidos guturales; también podían ver el maléfico brillo que producían las antorchas en los ojos de un par de gárgolas apostadas, escrutándolas, como esperando el momento oportuno para abalanzarse sobre ellas.
La puerta se abrió de repente, y las dos pudieron ver a Shasera, el odio que destilaba su mirada hizo que a las hermanas se les helara aun más la sangre, si es que eso era posible.
-Vaya, Vaya, que tenemos aquí, dos niñas que querían jugar a heroínas robándole el tesoro a la bruja del castillo, vais a ser muy populares en vuestra aldea cuando acabe con vosotras.
El silencio que siguió a estas palabras hizo más audible la gota que taladraba el frío suelo de la mazmorra.
-Creo que tenéis algo que me pertenece, y no vamos a salir de aquí hasta que me lo deis.
-La Estrella esta rota, todo se ha acabado- dijo la mayor de las hermanas desafiante.
-Ja, tan imbécil me haces niña, habréis roto el artilugio, pero no el elixir que contenía. Te aseguro que si eso hubiera desaparecido hubiera sido la primera en saberlo aun sin estar presente.
-Ni sueñes en recuperarlo -dijo Danae- nuestra gente se encargará de llevarlo bien lejos.
-¿A quién te refieres? ¿A tu padre? O quizás a... como se llama el estúpido nigromante, ah sí, Yan, se llamaba Yan.
Shasera hizo un gesto y un no muerto empujó un carrito y una bandeja tapada. Con un gesto teatral la abrió, y descubrió en ella un par de corazones aún latientes, Roxana y Danae sintieron un mareo y por un momento creyeron que iban a perder el sentido, Shàsera sonrió, al comprobar que aquellos corazones de animal habían cumplido su cometido.
-Es curioso, ambos pronunciaron lo mismo antes de morir, un nombre- la bruja hizo un estudiado silencio -ROXANA.
Vio como a Danae se le empañaban los ojos, sabía que a pesar de todo el daño que podía hacerle aquello le había dolido profundamente, y saboreó por unos instantes ese dolor, pero no iba a entretenerse con mas palabrería, ella también estaba sintiendo dolor, el físico por la herida que le acababa de producir Rowina, y el sentimental al recordar el cuerpo inerte de Rothen entre sus brazos cuando lo encontró muerto. Él había sido la única persona en el mundo a la que había querido con todas sus fuerzas haciéndola sentir por momentos humana. Así que no iba a tener compasión alguna por aquellas dos.
-Bueno a lo que íbamos, os voy a explicar como funcionará esto. Voy a elegir a una de las dos y la iré cortando a trocitos, cuando la otra considere que he cortado suficientes trocitos de su hermana, me dice dónde esta la Estrella de los Tiempos y ahí acabamos con esta aburrida reunión.
Roxana y Danae se miraron de soslayo, y consiguieron verse a pesar de su complicada posición. Una mirada de comprensión las hizo cómplices. Shàsera mentía. Si esos corazones fueran los de Armwood y Yan, la Estrella estaría en manos de la bruja y este interrogatorio no tendría sentido alguno. Sin embargo, ambas eran conscientes de que su situación era desesperada, y esa desesperación sólo podía desembocar en una cosa, valentía, la valentía de quien no tiene nada que perder.
-Hagamos un trato Shàsera, -soltó de repente Roxana- suelta a mi hermana y déjala marchar. Yo fui quien robó la estrella, y quien sabe dónde está, pero si no me garantizas su vida no la encontrarás nunca.
Danae miro desconcertada a su hermana e iba a replicar, pero Roxana la fulminó con la mirada, intentando que entendiera que si por lo menos las desataban de allí quizás tuvieran una oportunidad.
-¿Un trato? - dijo con desprecio la bruja. Aquella osadía la había descolocado, no esperaba una bravuconada semejante y eso le gustó. Miró aquel hermoso y joven rostro, ella sabia que el tiempo se le acababa y necesitaba pronto un cuerpo como aquel para continuar su vida. Hubiera deseado que fuera el de Rowina, que al fin y al cabo era de su propia sangre, pero aquella imbécil era testaruda, y ya le había fallado más de una vez. Por ello había muerto. Quizás no fuera tan mala idea quedarse con la maga verde.
-Está bien, veamos que tienes para ofrecerme. Vamos a la torre, y más te vale que sea lo que busco, porque ni por un momento sueñes que voy a soltar a tu hermanita hasta que no recupere lo que me has robado. Ella se quedará aquí hasta que tú y yo cerremos ¿el trato? JaJaJa.
Con la cabeza hizo un gesto al no muerto para que la bajara, el cual reflejaba en su rostro la frustración de ver que no se iba a producir el festín que ellos esperaban.
El cuerpo de Roxana cayó pesadamente contra el suelo. Instintivamente lo primero que hizo fue agarrar con fuerza el talismán que su padre momentos antes le había dado, y recordó sus palabras:
-Cuando sientas que tus fuerzas flaquean, cuando pienses que no eres capaz de soportar la presión que Shàhera proyectara sobre ti, aprieta este pequeño corazón contra tu pecho, él te transmitirá la confianza que necesitas para continuar.
Sabía que el corazón estaba ya agotado pero su simple contacto la reconfortó, y ahora con paso seguro se dispuso a seguir a la bruja no sin antes mirar a su hermana, quizás por última vez.
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