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Literatura |
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Mis preferencias me acercan a escritores simbolistas, surrealistas y sangrantes, a poetas como George Trakl, Arthur Rimbaud, Verlain, Willian Blake, Paul Celan.... a escritores primitivos y con la fuerza de Walt Whitman o Henry Miller. En definitiva, siempre me han gustado los que gritan sabiendo por qué gritan. Hace muchos años que escribo sin una idea de publicar mis textos. Es una actividad íntima y paralela a la pintura. |
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Textos de M. L. Acosta |
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La gigantesca mano lila emerge de un fondo azul, un resplandor blanquecino de ligero tono rosado bordea la palma y los dedos recogidos que parecen formar la imagen de un arácnido. En el centro de la mano hay un cerebro humano, sobre ella, un pentágono-ventana de transparente superficie orada la carne buscando un cielo ignoto donde los cumulonimbos se agolpan amenazadores sobre el océano, componiendo un paisaje tormentoso y plagado de rayos. Luego está el prisma policromo de turmalina que se inclina hacia la derecha como una lápida fijada a la ladera de una colina invisible, la placa electrónica junto al dedo índice, el retorcido hilo de agua que queda suspendido en la atmósfera ingrávida del subconsciente...
La pequeña Alicia fija su mirada en la cabeza de mujer que sobresale del prisma de turmalina. Partículas luminosas salpican su piel, sus labios, sus fosas nasales...
Un cielo estrellado de Van Gogh la arrastra hacia ignotas torres góticas y su cuerpecito ingrávido se adentra en el cavernoso interior del templo dominado por una penumbra desgarrada por las velas llameantes y el laberinto de rayos que se filtran por los vitrales. Introduce la punta de los dedos en el agua de la pila, se santigua, pasa la palma de la mano sobre la pulida superficie de mármol escaneando los signos... Una ráfaga de aire fresco le golpea la nuca cuando se dirige al altar lateral donde se sienta bajo la sosegada mirada de la Virgen.
Sus sentido absorben las inmaculadas azucenas, los candelabros, el vestido de lino blanco, el velo caído sobre los hombros de la Virgen, los susurros, las suaves pisadas, el silencio, el silencio...
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El brazo femenino se proyecta desde la sábana y la mano se posa sobre la radio que parpadea. En la anaranjada pared una litografía surrealista inunda el despertar de incógnitas. La lámina está cubierta por un cristal y no tiene marco, o apenas se ve. Bajo el cielo sujeto por finas estacas metálicas tras (y sobre) la isla de agua flotante, la playa cóncava se llena de motas blancas que se adivinan gaviotas. Otras gaviotas, estas perfectamente ejecutadas por el pintor, revolotean ante la isla flotante sobre la que emerge la casa cúbica y transparente del Minotauro Alucinado. Más abajo, a cada lado de la lámina, acantilados antropomórficos conforman los cabos que limitan la playa cóncava de fina arena, las rocas representan desnudos torsos de mujeres y hombres, caballos encabritados y rostros felinos que se funden con textura pétrea como un magma endurecido de repente al contacto del agua helada. Con la cabeza ligeramente vuelta y alzada hacia el sol sonriente que vomita los rayos, la alucinación del Minotauro (la pequeña Alicia) sostiene una caracola nacarada bordeada de pinchos, otras conchas marinas, estrellas y caballitos de mar, sobresalen y colman la canastilla abandonada a su pies. Prismas translúcidos se esparcen sobre el dibujo en aparente desorden, luego, tras un examen más riguroso, diferentes caras triangulares oscurecen o aclaran la superficie de la pintura formando un mosaico ideado con efectos tridimensionales que son a la vez pubis lampiño, cometas al viento y pirámides vueltas al revés sobre la increíble superficie del lago flotante. Desnudos ángeles desorbitan el universo de átomos que se pierden en la lejanía. Pueden apreciarse sus blancas entidades arqueadas hacia el infinito, sus largas piernas y brazos, sus rostros alargados que recuerdan al Greco. La imagen (corporizada) de la pequeña Alicia se confunde con el fondo azul de la Isla Flotante, diversas partes de su cuerpo: el vientre, el pubis, la cabeza y los muslos, no son sino reflejos intencionados del agua o caras estratégicas de los primas translúcidos. |
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