Una de historia
Napoleón
En la primera etapa de su vida, Napoleón fue un héroe nacional. Lideró con gran astucia y valentía los valores de la República.
República, que todavía tiene como lema “libertad, igualdad y fraternidad”, como himno “La marsellesa”, y como imagen, una mujer con fusil en mano, bandera tricolor francesa y gorro frigio, como hemos podido ver innumerables veces en el cuadro de Delacroix “La libertad guiando al pueblo”. República que nace de los ideales de la Ilustración y la Revolución Francesa de 1789 y que supuso la decapitación del rey Luis XVI y el fin de la monarquía absolutista en Francia.
Estos ideales de la revolución francesa y de la república que lideraba Napoleón eran bien vistos no sólo en Francia, sino también en los ambientes más liberales del resto de países europeos, ambientes artísticos muchas veces.
Por ejemplo, debido a eso Beethoven dedica su tercera Sinfonía a Napoleón, o el pintor protagonista de la ópera Tosca de Puccini, Mario Caravadossi, defensor de las ideas revolucionarias y antimonárquicas que traía Napoleón a Italia, ayuda a un amigo republicano suyo a escapar de la cárcel.
También es cierto, que el héroe se convierte en tirano, y lo que en un principio fue llevar la libertad y los ideales de la república a toda Europa, se transforma en continuas y estremecedoras guerras por la dominación de todo el viejo continente.
Tanto es así, que Beethoven, al autoproclamarse Emperador Napoleón, cambia el título de su tercera Sinfonía, antes dedicada a él, y la llama Sinfonía Heroica. Nos imaginamos a Beethoven con todo su temperamento diciendo “¡Cómo que emperador! ¿Napoleón se ha olvidado de los valores de la república? ¿Ahora en qué se quiere convertir? ¿En otro poder absolutista?”
¿Qué es lo que le hizo a Napoleón cambiar de rumbo? No sabemos, pero lo que si es cierto es que a partir de este momento se le tuercen bastante las cosas.
La ópera Carmen de Bizet, por todos conocida, se desarrolla en Sevilla en plena invasión pacífica napoleónica. Ya sabemos que España no puso ningún impedimento a la invasión Francesa, y estos entraron en la península con la disculpa de hacer la guerra a los portugueses. En este clima, Carmen, la protagonista de la ópera, enamora con sus encantos a un soldado de las milicias francesas, al que luego deja abandonado por un torero español. Esto mismo le sucede a los franceses, lo que en un principio fue todo complacencia, se transforma más tarde en la insatisfacción del propio pueblo al verse dominado por unos políticos extranjeros que poco tenían que ver con la realidad española.
El pueblo Madrileño se levanta el 2 de Mayo de 1808 enfrentándose al poder Napoleónico iniciándose así la guerra de la Independencia Española. Goya, en dos de sus cuadros, nos muestra la crueldad con que fue reprimido este levantamiento: “Los fusilamientos del 3 de mayo” y “La lucha con los mamelucos”.
La guerra duraría hasta La Batalla de Vitoria, el 21 de Julio de 1813, a la que Beethoven más tarde también dedicaría una pieza sinfónica, y en la que tropas portuguesas, británicas y españolas vencieron a las francesas en su retirada a Francia.
Este levantamiento en España supuso la esperanza de muchos países europeos de poder contrarrestar los ataques invasivos de Napoleón. Países como Rusia, que se defendió de manera magistral ante uno de los ejércitos más grandes nunca antes visto: 700.000 personas lideradas por Napoleón. Increíble.
Ejército que llegó a invadir Moscú, ciudad arrasada por los propios moscovitas para impedir que los franceses se abrigaran del frío invierno ruso, como nos cuenta Tchaikowsky en su “obertura 1812” donde las tropas rusas, aun siendo estas mucho menores en número, vencen en retirada al ejército napoleónico. Es todo un placer escuchar esta pieza de Tchaikovsky donde se mezcla la Marsellesa, como ya hemos dicho, himno francés, con el himno nacional ruso, empleando, además, sonidos de cañones y campanas reales en su interpretación al aire libre. descargar texto en formato .pdf /// descargar texto en formato .doc
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