Año IV                          Número  22

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Tiempos de marcha

Los tiempos de marcha que se indican habitualmente en guías y libros de excursionismo, suelen estimarse a una media de 4 kilómetros por hora, cundo se camina por terreno prácticamente llano o con pequeños desniveles. La media se reduce considerablemente cuando el desnivel a salvar es mayor, la pendiente es fuerte, o cuando, por cualquier circunstancia, aumentan las dificultades del terreno, pudiendo llegar a ser de tres, e incluso a dos, kilómetros por hora.
En cualquier caso, los tiempos que se suelen indicar no incluyen nunca los necesarios para cambiarse de ropa, hacer algún descanso, tomar una fotografía, comer, o simplemente admirar el paisaje, tiempos que debemos tener en cuenta, para calcular previamente el tiempo total necesario para llevar a cabo nuestra excursión.
Por otra parte, hemos observado en repetidas ocasiones que esos tiempos "muertos" aumentan notablemente con el número de excursionistas que integran el grupo. Un grupo pequeño, de cuatro, seis, y hasta diez excursionistas, gasta mucho menos tiempo en estos menesteres que un grupo numeroso, veinte o más participantes, en función de lo que podríamos llamar "inercia del grupo".

Época más apropiada

La época más bonita para disfrutar de la naturaleza sin complicaciones suele ser el final del invierno y la primavera. Abunda el agua por todas partes, el campo presenta todas sus tonalidades verdes, la floración adorna incomparablemente la naturaleza y podemos contar con largas horas de luz.
Durante el verano, los recorridos por zonas sin arbolado pueden resultar penosos al mediodía, a no ser que transcurran por las zonas más altas de las cumbres, donde, por otra parte, no se encuentra agua fácilmente.
El otoño es también una estación del año estupenda para toda clase de recorridos. La naturaleza se reviste de variados colores, pero hay que tener en cuenta la escasez de agua potable en muchos recorridos y la disminución de horas de luz solar.
A principios del invierno aun se pueden hacer recorridos sin problemas por las zonas montañosas todavía no cubiertas por la nieve. Se ve la naturaleza en su desnudez; la vegetación ya no oculta los caminos, los árboles se quedan en los huesos y nos dejan ver el bosque; los pueblos vuelven a su habitual forma de vida, sin los agobios del turismo veraniego o de fin de semana.
Solamente cuando la nieve hace su aparición es necesario utilizar el equipo apropiado para poder moverse por la montaña, o reducir nuestras excursiones a recorridos que no exijan equipo o preparación demasiado especializados.

A veces la niebla nos puede rodear, despistando al excursionista más curtido. La ayuda del mapa y la brújula, y de los modernos GPS´s, puede resultar imprescindible en ciertas circunstancias, por lo que es muy conveniente aprender su manejo.

Si se lleva un perro

En la naturaleza un perro de ciudad tiende al disfrute alocado de su libertad, pudiendo ocasionar molestias a los demás participantes del grupo, a otros excursionistas, al ganado o a la pequeña fauna del lugar. Nuestro perro, a veces excesivamente curioso y atrevido, puede ser agredido por otros perros de campo, entrenados para la guarda y defensa del ganado, o por la fauna silvestre, que se defiende de posibles ataques sin importar el tamaño del intruso.
Es necesario controlar en todo momento a nuestro perro y, en determinadas circunstancias, puede ser necesario mantenerlo sujeto con la correa, sobre todo en la proximidad de rebaños de ovejas, vacas, caballos u otros animales.
Es aconsejable consultar previamente con los organizadores o responsables de la excursión sobre la conveniencia o no de llevar nuestro perro en la salida. Recordad que en algunas zonas puede estar prohibido pasar con el perro, o éste no puede ir suelto, como pasa a menudo en las dehesas comunales, en algunos parques naturales o en zonas de ganado.

Ruidos

En el campo abierto, y especialmente en la montaña, los ruidos se propagan a gran distancia y pueden molestar a otras personas venidas en busca de sosiego, e incluso a la fauna del lugar.
Los aparatos de radio portátiles, radiocasetes, o nuestro propio griterío, pueden perturbar el descanso de otros. Si deseáis utilizar estos aparatos en el campo, hacedlo con volumen reducido, para no perturbar la calma y tranquilidad de la naturaleza.

Respeto a la propiedad privada

Los habitantes de la ciudad suelen creer que está permitido todo aquello que no aparece expresamente prohibido, pero eso no es así en el medio rural. Tenemos que dejar puertas y portillos de paso como estuviesen cuando llegamos a ellos. Procurad no saltar vallas y en caso de no tener mas remedio que hacerlo, reponed en su sitio las piedras que hayan podido caerse al hacerlo.
No atraveséis terrenos cultivados por cualquier parte, sino bordeándolos por las lindes, para no pisotear los cultivos.