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INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA
Los nombres de lugar de la zona en el Libro de la Montería Ya en el Libro de la Montería, que mandó hacer el rey D. Alfonso XI, escrito hacia 1342, se recogen numerosos nombres de lugar de la Sierra de Guadarrama, muchos de los cuales han perdurado hasta nuestros días con ligeras variaciones. Monteros y cazadores de entonces conocían bastante bien la sierra, a juzgar por las descripciones de las batidas de caza, las monterías, que se recogen en el mencionado Libro. En el capítulo X del libro III, línea 6.026 y siguientes, dice:
"El monte del Puerto de la Tablada, et el Puerto de la Fuente Fria es todo un monte; et es bueno de osso et de puerco en yuierno, et aun en verano. Et son las bozerias: la una desde el comienço del Puerto de la Tablada arriba fasta en çima de la cunbre; et la otra desde en çima de la cunbre fasta el Puerto de la Fuente Fria; et la otra desde en çima del Puerto de la Fuente Fria, por el collado de Mienta, fasta en çima de Peña Cauallera; …."
Está describiendo el cordal que va desde el puerto de la Tablada, muy próximo al Alto del León, hasta el puerto de la Fuenfría, esto es, pasando por las cumbres de la Peñota, Peña el Águila, el collado de Marichiva (collado de la Chiva) y, posiblemente, del cerro Minguete. Otra vocería iba por encima del cerro Ventoso al collado Ventoso (antiguamente el collado de la Menta), para seguir por Siete Picos (Peñacauallera). En 6.098 y siguientes, se refiere al valle de Valsaín en los siguientes términos.
"Val de Sauin es muy Real monte de osso et de puerco en verano, et a las vezes en yuierno. Et son las bozerias: la una por el camino de la Fuente Fría fata Peña Caballera, et la otra desde en çima de la Peña Caballera fasta en çima del Puerto de Maçanares; et la otra al Collado de Loçoya; et commo tiene la cumbre fasta Peña Citores, et que llegue sobre arroyo Cabrones. Et son las armadas: la una a la Vaqueriza, et la otra a la cabeça del Puerto; et la otra a Naua Losa; et la otra a Naua el Pinganiello; …"
Esta batida abarca gran parte de la cabecera del valle de Valsaín, subiendo las vocerías por el camino del puerto de la Fuenfría, para seguir por encima de Siete Picos hasta el puerto de Navacerrada (el Puerto de Maçanares), al puerto de los Cotos (el collado de Loçoya), y remontando Peña Citores. La Vaqueriza, Navalosa y Navlapinganillo, son nombres que todavía existen. El Libro de la Montería es una valiosa fuente de información. Sus descripciones muestran que ya en el siglo XIV la sierra era bien conocida y pateada por los monteros, que acosaban a los osos, jabalíes y venados en sus batidas de caza.
La calzada romana del puerto de la Fuenfría Según Blázquez, basándose en un miliario encontrado en la fuenfría a poca distancia de Cercedilla, la calzada fue construida en el siglo I, en tiempos del emperador Vespasiano, para comunicar Titultia con Miacum y Segontia, situadas a ambos lados de la sierra. La calzada penetraba en el valle de la Fuenfría por el puente del Molino, que todavía existe debajo de la actual carretera de Guadarrama a Cercedilla, poco antes de llegar a este último lugar, unos metros antes de pasar bajo la vía del tren. Seguía después por el valle, cruzando el arroyo de la Venta por otro puente (también bajo la actual carretera de las Dehesas, a la altura de la enorme valla de piedras de Montes Claros), y comenzaba la subida al puerto en el puente del Descalzo, que todavía hoy podemos ver. Los estudiosos dudan de que el tramo de calzada que va desde las proximidades de la pradera de los Corralillos al puente de Enmedio y al puerto, que hoy podemos contemplar, corresponda a la antigua vía romana o a una posterior reconstrucción del camino, realizada en época de Felipe V, llevada a cabo para hacer más llevadera la subida. En cualquier caso, la calzada romana llegaba al puerto de la Fuenfría (1.796 m), lo cruzaba y bajaba hacia tierras segovianas por la falda del Montón de Trigo, hasta alcanzar la loma en la que aún quedan las ruinas de Casarás. Poco más abajo cruzaba la pradera de la Fuenfría, donde estuvo la primitiva fonsadera de Alfonso X, después la Venta del mismo nombre, y, apoyándose en las laderas occidentales de la cuerda de la Camorca al Matabueyes, por encima del pinar de la Acebeda y del río Frío, perdía altura para pasar entre este cordal y Cabeza Gatos, bajando por la izquierda de la Cruz de la Gallega hacia el llano hacia la venta de Santillana, para desde allí dirigirse casi en línea recta a Segovia. Los pasos de los puertos de la Fuenfría y de la Tablada fueron conocidos y utilizados durante largos años para comunicar tierras madrileñas y segovianas, hasta que la construcción del Palacio de La Granja, en la segunda mitad del siglo XVIII, conllevó la apertura del puerto de Navacerrada. En la subida desde el puente del Descalzo al puerto de la Fuenfría, la calzada que aún hoy podemos ver, salva el arroyo del Puerto por un cuarto puente, el puente de Enmedio, restaurado como el del Descalzo en 1979.
Las ruinas de Casarás Las ruinas que hoy día podemos contemplar, corresponden a lo que fue un pabellón de caza de Enrique III, agrandado por Enrique IV y convertido en residencia real por Felipe II, por consejo de su secretario Francisco de Eraso, siendo el maestro de obras Gaspar de la Vega, y terminándose las obras en 1571. Posiblemente de ahí viene lo de Casarás, ya que la reconstrucción fue conocida primitivamente como "Casa Eraso", que en el habla popular derivaría después a Casarás. Junto esta casa hubo también un "pozo de nieve" para suministro del cercano palacio de Valsaín. Cerca de las escasas ruinas que quedan, junto a la calzada romana, hay otros restos irreconocibles de la que fuera la ermita de Nuestra Srª de los Remedios, cuya imagen fue trasladada a la iglesia de Revenga en el siglo XIX. La casa, lo mismo que el camino, cayó en desuso al construirse la carretera por el puerto de Navacerrada a finales del siglo XVIII. En el Monasterio de El Escorial hay una pintura al óleo de Giuseppe Leonardo, de 1639, que representa la Casa Eraso y sus alrededores. Esta casa, utilizada también como pabellón de caza, nunca fue convento, aunque con esta denominación quedó erróneamente recogido el nombre en la cartografía del Instituto Geográfico Nacional.
Citas de Cervantes y de Quevedo relativas a la calzada En el siglo XVII Miguel de Cervantes describe en una de las Novelas Ejemplares de (Rinconete y Cortadillo) alguno de los parajes de este paso de la sierra, que posiblemente conocería en persona, como consecuencia de sus viajes a la cercana ciudad de Segovia. En la citada novela, dice Rinconete:
"Yo, señor hidalgo, soy natural de la Fuenfrida, lugar conocido y famoso por los ilustres pasajeros que por él de continuo pasan; mi nombre es Pedro del Rincón."
Seguramente se refiere Cervantes a la Venta de la Fuenfría, situada en la vertiente segoviana al borde de la calzada romana, que pervivió durante largos años, hasta que la construcción del paso por el puerto de Navacerrada, a finales del s. XVIII, dejó fuera de uso el paso de la Fuenfría.
También en el siglo XVII Francisco de Quevedo cita el puerto de la Fuenfría, que seguramente también conocía, en su obra La vida del Buscon llamado Don Pablos. En el capítulo III, "De lo que hice en Madrid y lo que me sucedió hasta llegar a Cercedilla, donde dormí", relata el viaje del Buscón, acompañado por un soldado, desde Alcalá a Madrid y a Cercedilla, desde donde se disponen a cruzar la sierra. En Cercedilla fueron "esquilmados" por un fraile y al iniciar la subida al puerto de la Fuenfría, el soldado, posiblemente malhumorado por las circunstancias, se duele de la dureza del camino diciendo:
"Oh, cómo volaría yo con pólvora gran parte de este puerto, y hiciera buena obra a los caminantes".
Pasado el puerto de la Fuenfría, bajan por la calzada romana camino de Segovia. A la vista de la ciudad, circunstancia que se da al alcanzar bajar la última cuesta desde el entorno de la Cruz de la Gallega a la Venta de Santillana, se tropiezan con los restos del ajusticiado padre del Buscón expuestos en el camino. Al Buscón,
"se le alegraron los ojos" con este encuentro, diciendo: "Ví a mi padre en el camino, aguardando ir en bolsas, hecho cuartos, al valle de Josafat".
Cita del puerto de la Fuenfría en el Libro de Buen Amor En el Libro de Buen Amor (1330), de Juan Ruíz, Arcipreste de Hita, el protagonista del libro va "a provar la sierra" y, tras un recorrido accidentado, llega a Segovia, desde donde se propone cruzar la sierra por el puerto de la Fuent Fría, perdiéndose en el camino "como quien lo non sabia". El paso por el puerto de la Fuenfría, aunque no fuese el más frecuentado, era conocido y utilizado desde muchos años atrás.
El puerto de Navacerrada En 1788 Carlos III ordenó la construcción de la carretera por el puerto de Navacerrada, de 1860 metros de altitud, según proyecto de Juan de Villanueva, con objeto de mejorar las comunicaciones desde Madrid con el nuevo Palacio y jardines de la Granja de San Ildefonso. Esta carretera, todavía un camino de carros, fue la que utilizarían profesores y alumnos de la Institución Libre de Enseñanza en la excursión de 1883, cuando aún no existía el tren a Cercedilla, para iniciar su larga travesía de la sierra, subiendo por ella hasta el puerto.
El ferrocarril del puerto de Navacerrada El 1 de julio de 1888 se inauguró el ramal de ferrocarril de Villalba a Cerecedilla, San Rafael, Segovia. Este ramal supuso ya un medio de aproximación inusitado, que permitía acceder a la sierra de Guadarrama con cierta facilidad, abriendo el paso a las actividades excursionistas. Pero hubo que esperar hasta 1923 para que se pusiera en marcha el tren que desde Cercedilla subía, y sigue subiendo, hasta el puerto de Navacerrada, proyecto que fue desarrollado por el Sindicato de Iniciativas de Gadarrama, liderado por José de Aguinaga, promotor de Camorritos. El trazado, de 11 kilómetros de longitud, con un ancho de vía de 1 metro, y pendiente de un 5 %, con paradas en los apeaderos de las Eras, Camorritos, Siete Picos, Collado Albo y Navacerrada, fue una novedad en la Sierra, que facilitó enormemente el acceso a las cumbres hasta entonces más alejadas y propició el desarrollo del deporte del esquí, al alcanzar cotas bastantes altas. El tendido de este pequeño tren, conocido popularmente durante muchos años como "el funicular del puerto", se prolongó en 1963 hasta el puerto de los Cotos, donde finaliza en la actualidad.
El camino Schmid Eduardo Schmid (o Schmidt) fue el socio número 13 de Peñalara, esto es, fue el primer socio que se inscribió en dicho Club tras el grupo inicial de los 12 Amigos. Encargado del refugio que Peñalara tenía en la pradera de los Corralillos, en la cabecera del valle de la Fuenfría, trazó el que hoy conocemos como "camino Schmid" para unir aquél refugio con el que el Club Construyó en el puerto de Navacerrada. El camino Schmid iba desde el refugio de la Fuenfría directamente al collado Ventoso, perdía ligeramente altura por el otro lado y, atravesando a media ladera la ladera norte de los Siete Picos, llegaba al arroyo del Telégrafo, desde donde subía hasta alcanzar la zona que conocemos como El Escaparate, y desde allí al puerto de Navacerrada. Este camino, señalizado con círculos amarillos pintados en los árboles, es muy conocido y bastante transitado por todo tipo de excursionistas, e incluso por las bicicletas de montaña, sufriendo en la actualidad un cierto deterioro por compactación.
Los senderos de Gran Recorrido El proyecto de Senderos de Gran Recorrido, nacido en Francia a mitad del s.XX, llegó a España a través de Cataluña y se extendió rápidamente a las demás regiones de nuestra geografía. El primer SGR (Sendero de Gran Recorrido) que atravesó la provincia de Madrid es el GR-10, con su variante GR-10.1, ambos trazados en torno y sobre la sierra de Guadarrama. El primero, cuyo trazado general va desde las costas valencias a Lisboa, entra en la provincia por el Pontón de la Oliva, llega a Bustarviejo por la Cabrera, sigue por Miraflores de la Sierra, Soto del Real, Manzanares el Real, Navacerrada, Cercedilla, Camorritos y puerto de la Fuenfría. El segundo es una variante que, separándose en Bustarviejo, sube al puerto de Canencia, sigue al puerto de la Morcuera, baja a El Paular, remonta el camino del Palero hasta el puerto de los cotos y, pasando por el puente de la Cantina, sube finalmente al puerto de la Fuenfría, donde se une de nuevo al GR-10. Desde la Fuenfría, continúa el GR-10 hacia Marichiva, Peña del Águila, la Peñota, puerto de Guadarrama, Cabeza Lijar, Abantos, El Escorial, Zarzalejo, Robledo de Chavela, para continuar hacia tierras avilenses. También por el puerto de la Fuenfría pasa, cruzándose con los anteriores, el relativamente nuevo camino de Santiago, que, partiendo de Madrid, va a conectar con el llamado camino francés en Sahún. De esta manera, el puerto de la Fuenfría es un importante "nudo" de caminos, antiguos y nuevos, históricos y modernos, donde todavía podemos saborear los valores de la sierra.
Domingo Pliego Vega 24 de junio de 2004
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