0.  Puerto de Canencia (punto de partida; altitud 1524 m).
Comenzamos en la explanada rodeada de pinar donde hemos aparcado el coche. Hay un par de fuentes de agua potable, en las que debemos llenar nuestra cantimplora, si no la llevamos ya llena desde casa.
Salimos de la explanada hacia el Este por una pista de tierra que se inicia allí mismo. Unos metros más allá una valla de piedra corta el paso; la pista está protegida por una barrera metálica, que no impide el paso de las personas.
Avanzamos entre el pinar por esta pista forestal, que pronto comienza a bajar, girando poco a poco a la derecha. Cuando la pendiente se acentúa, vemos a la izquierda de la pista un sombreado camino entre los árboles, por el que podemos atajar, saliendo directamente a la pista poco más abajo. A la derecha, separada por otra valla de piedras, vemos la extensa pradera del Collado Cerrado, sin arbolado, al pie mismo de la ladera cubierta de pinar que llega hasta la cumbre de Cabeza la Braña.

1. 1ª bifurcación (12 minutos).
Enseguida llegamos a una bifurcación en Y; seguimos por el ramal de la derecha, que comienza a subir poco a poco girando hacia la derecha. Por entre los árboles se divisa la pradera del Collado Cerrado. El camino es agradable de recorrer en esta zona de espeso pinar.
Algo más arriba, el camino gira en abierta curva hacia la izquierda. Por la parte exterior de esta curva vemos una especie de senderillo, que se prolonga en diagonal a la derecha, por el que también se puede subir, atajando un buen tramo de pista, aunque con bastante pendiente (22 min.). Sin tomar este sendero, continuamos por la pista, que va tomando mayor pendiente. Más arriba, la pista gira claramente a la izquierda y afronta una subida más severa, afortunadamente corta.

2. 2ª bifurcación (35 minutos).
Cuando la pendiente comienza a ceder, llegamos a una bifurcación hacia la derecha y hacia el Sur, por la que continuaremos subiendo suavemente siempre entre pinar espeso. En pocos minutos más, dejamos a la derecha unas praderas inclinadas hacia el valle, comenzando un repecho más fuerte. En otros diez minutos llegamos a una especie de depósito de agua, cubierto con losas de hormigón, casi a ras del suelo.
Desde este punto, el camino sube aún con más pendiente por una zona de sombrío pinar, pero en pocos minutos se termina la cuesta, el camino queda horizontal y salimos del pinar.

3. Portillo (50 minutos a 1 hora).
Tras franquear un portillo en la cerca de alambre de espino que delimita el arbolado, salimos a una ladera despejada, dando vista a la vertiente meridional de esta cumbre, con estupendas panorámicas sobre el arroyo del Valle y el pequeño macizo de Peña Arcón, que tenemos enfrente. Se divisa el embalse de Santillana, el alto de la Perdiguera y, a lo lejos, Madrid.
Nada más salir del pinar, el camino gira en ángulo recto a la izquierda y sigue subiendo paralelo al pinar, con poca pendiente. A poca distancia a la derecha vemos una pequeña construcción, que es una caseta de vigilancia de incendios.

3. Cabeza la Braña (1 hora 10 min.; 1776 m).
Llegamos a la redondeada cumbre de Cabeza la Braña. Sin pasar el portillo al que llega la pista,
bajamos hacia la derecha, más o menos paralelos a la cerca de alambre de espino que se inicia en la cumbre y que nos acompañará el resto del camino hasta el Mondalindo.
Descendemos hacia el Collado Abierto, que vemos más abajo y que nos servirá de guía, por una ladera despejada, con menos inclinación de la que aparenta. Más abajo conviene hacer algún zigzag para atenuar la pendiente, buscando el mejor paso entre el escaso matorral que crece en la ladera.

3. Collado Abierto (1 hora 20 min.; 1610 m).
En pocos minutos más alcanzamos este amplio collado, en el que suele haber ganado suelto a uno u otro lado de la cerca.
Atravesamos el collado hacia el Este, siguiendo la cerca de alambre de espino. A mitad del collado, se atraviesa el camino que sube desde Bustarviejo, por la derecha, y entra en el cercado por un portillo. Lo pasamos de largo y comenzamos a subir hacia la siguiente altura por una ladera bastante despejada, con almohadillones de matorral bajo, entre los que no resulta difícil encontrar el camino.

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