EL CAMINO VIEJO DE RODALQUILAR
(El sendero de "Colombine")

A modo de justificación
La escritora Carmen de Burgos, "Colombine", nació en Almería y vivió sus primeros años en el cortijo de la Unión, situado en el corazón del valle de Rodalquilar, rodeado de cerros y barrancos por todas partes, menos por su salida natural al mar por la rambla del Playazo. En aquellos años, durante el último tercio del siglo XIX, no existían las carreteras que conocemos hoy día y el camino de salida del valle hacia las vecinas localidades de Níjar o de Almería discurría por la cuesta de las Carihuelas, desembocando en el vecino valle del Hornillo, cerca del cortijo del Estanquillo y se dirigía hacia Almería por los Albaricoques.
Hace unos años localizamos esta salida del valle, subiendo desde las proximidades de Rodalquilar por la rambla del Granadillo, donde aún quedan restos del viejo camino de herradura, así como un buen plantel de higueras, escarihuelas o carigüelas, que de variadas formas se denominan, donde antaño se encontraba el Cortijo de la Carihuela.
Evocando la figura de Carmen de Burgo y su tiempo, se podría trazar un bonito itinerario peatonal por la zona, que, además, enlazaría con el Cortijo del Fraile, en cuyos trágicos acontecimientos se inspiró García Lorca para escribir el drama de sus "Bodas de Sangre".

Desde el Cortijo de los Nietos, avanzamos con el coche por la carretera que va a los Albaricoques. Sobrepasamos este pueblo y continuamos por una pista de tierra sin problemas, en dirección N.E., hasta alcanzar el entorno del Cortijo del Fraile, donde dejaremos el coche.
En este cortijo, medio ruinoso en la actualidad, con su caserón, su pequeña iglesia adosada (con las tumbas expoliadas en el sótano), su aljibe y sus construcciones auxiliares, aconteció la tragedia que inspiraría las Bodas de Sangre a Federico García Lorca.
Aquí comienza nuestro itinerario a pie. No hay que tomar la pista que se dirige hacia el Sur, directa a la zona de las minas, ni la que va hacia el Norte, entre el aljibe y la iglesia, que se dirige a la abandonada Cortijada del Hornillo. Tenemos que seguir un camino bien visible en dirección N.E., más o menos paralelo a la pequeña sierrecilla del Cerro del Cinto, dirigiéndonos hacia el Cortijo de Montano.

Cuando llevamos algo más de un kilómetro andando por este camino, se comienza a adivinar un collado en la sierrecilla, que mantenemos a nuestra derecha. Cuando el camino hace una pequeña curva hacia la izquierda lo abandonamos por el lado de la derecha y comenzarmos a ganar altura por una ladera despejada, subiendo con poca pendiente hacia el collado. Durante un trecho de algo más de medio kilómetro el camino está prácticamente borrado y solo se puede adivinar de vez en cuando, pero el collado sirve de orientación inequívoca..

Al alcanzar el collado, se domina la vaguada de la otra vertiente desde unos peñascos a la izquierda del camino, y se percibe claramente el camino, que desciende hacia el S.E. por la cuesta de las Carihuelas o Escarigüelas (las higueras) hasta el cortijo del mismo nombre.
Bajamos por este camino, muy deteriorado y de piso pedregoso y suelto, pero ya fácil de seguir. En pocos minutos llegamos al fondo de la vaguada, donde se ven unas cuantas higueras silvestres, que probablemente daban nombre al lugar. Unos pobres restos de muros es lo único que queda del Cortijo de la Carihuela (3 Kms; 1 hora desde el Cortijo del Fraile).
Estas ruinas, y las higueras, están en la confluencia de dos vaguadas: la que acabamos de bajar y otra que viene desde la izquierda, por la que otro sendero sube hasta la vieja carretera abandonada de las Hortichuelas a Fernán Pérez. Esta carretera, aunque abandonada, es todavía transitable con coche.
Desde las Carihuelas, continuamos por el fondo del barranco hacia el S.E. El camino se estrecha algo y pasa por encima del reborde de unos antiguos bancales. Enseguida se ensancha de nuevo y continúa abriéndose paso claramente por la ladera cubierta de matorral. Bajamos suavemente por la derecha de la Rambla del Granadillo.
Pronto se va abriendo la vaguada. Los cerrillos de la derecha pierden altura y llegamos a la salida del barranco (4,5 Kms). Si continuamos hacia el S.E., alejándonos de la rambla, que queda cada vez más lejos a nuestra izquierda, alcanzaremos un kilómetro más allá la carretera que va de Rodalquilar a las Negras.

Pero si tomamos otro camino visible hacia la derecha, que va hacia el Cortijo de Juan Arias, llegaremos en solo medio kilómetro a las proximidades del impresionante depósito de restos arcillosos y roca molida, que colmatan un pequeño vallecito, producidos durante la época de mayor explotación de las minas de Rodalquilar, que semejan una especie de mar de lava petrificada, de intenso color rojizo. Vemos las casas de Rodalquilar al otro lado de este inmóvil mar arcilloso.

Nuestro camino rodea la masa de residuos por la derecha, para terminar al pie de las abandonadas instalaciones de las minas, junto a las grandes cubas cilíndricas de lavado (6 Kms.; 2 horas). No queda más que bajar por la calle de acceso, para entrar en la población de Rodalquilar, donde podemos dar por terminada la excursión.

No obstante, este recorrido de la antigua cuesta de la Carihuela, la salida natural del valle de Rodalquilar a finales del siglo XIX, no quedaría completo en nuestra intención de evocar la figura de Carmen de Burgos, si no

bajásemos hasta el Playazo, visitando antes las ruinas del Cortijo de la Unión, donde pasó su infancia Carmen, y, de paso, los restos del castillo Nazarí, que se encuentran junto al camino de la playa, o el fortín de San Ramón, en la punta septentrional del Playazo.

Para ésto, salimos de Rodalquilar y seguimos por la carretera hacia las Negras, hasta encontrar,  a menos de dos kilómetros, el inicio de la pista de tierra que llega hasta el Playazo. Avanzamos por esta pista, atravesando un par de veces la rambla del Playazo. Casi un kilómetro después, a la derecha de la misma, se encuentra la Cortijada de la Ermita (¿Cortijo de Maturana?).
Siguiendo desde aquí otro camino hacia la derecha, llegaremos, en otros quinientos metros, hasta lo que queda del Cortijo de la Unión, que fue la casa de Carmen de Burgos. Las ruinas, al pie de una ladera ascendente, están muy deterioradas y resultan casi irreconocibles.
En la cartografía al uso, se sitúa el Cortijo de la Unión a la izquierda de la pista del Playazo, a poco de iniciarla desde la carretera, pero la verdadera localización de este cortijo es la señalada anteriormente.
Volvemos a la pista y seguimos bajando hacia la playa. Enseguida veremos a poca distancia a la derecha los restos de un pequeño castillo Nazarí del siglo XIV, que aún pueden visitarse. Continuando algo más de un kilómetro por la pista gredosa, alcanzaremos la tranquila playa del Playazo, divisando el castillo de San Ramón en su extremo norte.
Desde el Cortijo del Fraile a Rodalquilar hay unos 6 kms., y de Rodalquilar al Playazo otros 5 ó 6 kms. más. Si hubieramos seguido bajando a lo largo de la rambla del Granadillo, nos habríamos ahorrado como 3 kilómetros, pero nuestro recorrido de lugares evocadores de la figura de carmen de Burgos habría quedado incompleto sin la visita a Rodalquilar, realmente un lugar en el que se puede practicar la "arqueología industrial".
  A lo largo de la costa, desde el Playazo hacia el Sur, se encuentran un montón de lugares, cuyos evocadores nombres incorporó Carmen de Burgos en sus narraciones: la punta de la Polacra; el islote de Piedra Negra; la cala del Carnaje; la punta de las Amatistas; etc.
Si tuvimos la precaución de dejar un coche en el Playazo, o en Rodalquilar, según el punto en el que pensemos terminar nuestra excursión, volveremos a recuperar el coche que nos llevó hasta el Cotrijo del Fraile, dirigiéndonos  hacia el Sur por la carretera que pasa cerca de la Isleta, los Escullos y el Pozo de los Frailes, y por los Nietos llegaremos al Cortijo del Fraile.
Si no tenemos posibilidad de combinar coches, es posible volver desde el mismo Rodalquilar al Cortijo del Fraile por un camino distinto al de venida, siguiendo una pista abierta por las explotaciones mineras de los años 30, que seguramente no existiría a finales del siglo XIX.
Desde poco más abajo de los grandes depósitos cilíndricos de la antigua mina de Rodalquilar, tomamos una pista que sube por el lado izquierdo. Esta pista remonta la zona de las instalaciones, hace un bucle rodeando las enormes construcciones abandonadas de la parte alta, rodea por el norte el cerro de las Lázaras y toma orientación más o menos hacia el Oeste.
A unos 3 kms. del inicio, se deja a la derecha un ramal que sube a la zona de explotación de las viejas minas en la montaña. Siguiendo hacia el Oeste, a la altura del Km. 3,6 sale otro ramal a la derecha, por el que seguiremos en dirección totalmente Norte, para llegar de nuevo al Cortijo del Fraile (5 kms. desde Rodalquilar).

Cartografía:
Mapas del Instituto Geográfico Nacional:
- Hojas nº 1046-III, 1046-IV y 1060-I, a escala 1:25.000
- Hojas nº1030, 1031, 1045, 1046, 1059 y 1060, escala !.50.000
- Mapa Provincial de Almería, escala 1:200.000
- Mapa del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, escala 1:50.000

Domingo Pliego Vega

                                    Junio 1997 - Marzo 2004