DESCRIPCIÓN

Salimos de la estación de Cercedilla (1.150 m.) y, girando inmediatamente a la izquierda,  bajamos una corta cuesta por la carretera asfaltada, dejando las vías del tren más altas a nuestra izquierda. Al final de la bajada, giramos de nuevo a la izquierda, siguiendo la carretera, y pasamos por debajo de  las vías del tren por un  túnel corto, con una estrecha acera para los peatones, en el que hay que poner mucha atención al tráfico de coches. A la salida del túnel pasamos sobre el Río de la Venta por un puente construido sobre otro de origen romano, que no se ve desde la carretera, pero que aún permanece debajo del actual.
Pasado el río continuamos por la carretera, dejando a la derecha un primer desvío asfaltado, y, unos metros más allá, un segundo de tierra, que da entrada a una finca particular. Al llegar a la altura de la tercera entrada a la derecha, cruzaremos la carretera y comenzaremos una subida empinada por una calle ancha asfaltada, el Paseo de Canalejas, que comienza en la carretera junto a una gran finca (25 min.).
Subimos toda la calle, dejando a la izquierda, a mitad de la subida, una callecita que termina en la entrada de otra casa particular. Seguimos los carteles que indican hacia la zona de los campamentos, la Colonia del Collado del Hoyo, y la Fundación General Mediterránea.
Algo más arriba, al llegar a la profunda trinchera de la vía del tren, giramos a la derecha y enseguida a la izquierda, para pasar por encima del túnel del ferrocarril que va a desembocar en la estación de Cercedilla.
Pocos metros más allá llegamos a una bifurcación (40 min.). Dejaremos a la derecha la pista que sigue hacia una zona de campamentos (letrero indicador) y, girando en ángulo recto a la izquierda, continuaremos por la calle del Faro, a cuya derecha hay una alineación de chalets adosado.
Llegamos a otra bifurcación clara; NO tomar el ramal de la derecha y seguir de frente, en ligero descenso, pasando de largo una serie de fincas, hasta llegar a un cercado metálico bastante alto, con la puerta de entrada a una zona donde hay cuatro chalets (45 min). En este punto abandonamos la pista y rodeamos la zona de chalets por la derecha, siguiendo un camino más estrecho y pedregoso.
El camino, en suave subida, discurre entre dichos chalets y un robledal delimitado con una valla de piedra. Pasados los chalets, comienza por ese lado una alambrada que delimita otra finca con robledal más abierto que el anterior.
Nuestro camino desemboca más adelante en una pista de tierra, por la que seguimos a media ladera, con bonitas vistas panorámicas sobre los caseríos de Cercedilla y los Molinos. Vamos girando poco a poco hacia la izquierda, perdemos algo de altura y avanzamos por un breve tramo horizontal entre las vías del tren, a la izquierda, y un seto de zarzas que cierra el paso a la derecha.
Llegamos a un paso a nivel sin guarda (55 min.). Sin cruzar las vías, ni la barrera canadiense que vemos en el suelo, giramos a la derecha y nos dirigimos hacia una zona de pequeñas rocas, siguiendo una pista muy evidente, sin arbolado, hasta llegar a un portalón de hierro, que cierra el paso a los coches. A la izquierda de esta puerta una talanquera facilita el paso si el portón está cerrado.
Pasada esta barrera, continuamos por la pista, que gana altura serpenteando entre matorral. Vamos subiendo por la ladera meridional de la Peñota, también llamada las Tres Peñotas por su triple cumbre rocosa, que con sus 1.943 m. de altura domina toda esta parte de nuestro recorrido. Algo más adelante, la pista hace un giro redondo hacia la derecha y sube con algo más de pendiente. Las vistas panorámicas ladera abajo van siendo cada vez más amplias. Unos minutos más arriba, volvemos a girar, ahora a la izquierda, y remontamos un repecho algo más empinado.
La pista pierde pendiente y queda casi horizontal durante un trecho, describiendo una amplia curva para salvar la vaguada del arroyo de la Peñota, que cruzaremos poco después por la Solana de las Molineras (2 horas). Estupendas vistas de Cercedilla, los Molinos y Guadarrama.

Seguimos avanzando por la pista, bastante cómoda, que baja ligeramente, y cruzamos el arroyo de los Irios. A la derecha se deja un pequeño grupo de pinos con una fuente. La pista, que vuelve a subir de nuevo,  discurre ahora entre abundantes piornos, algunos pinos silvestres aislados y retamas o escobas, pero a medida que avanzamos, comienzan a verse más pinos por la izquierda.
Al tomar altura, la panorámica se amplía bastante y se llegan a ver los altos de la Bola del Mundo, con sus características instalaciones de la estación de televisión. Vemos bastante abajo y a la izquierda, la línea del ferrocarril y el pequeño embalse de los Iríos.
Sobrepasamos un depósito de agua cubierto, a la derecha de la pista, y poco más arriba, ya entre pinar por ambos lados, cruzamos una barrera canadiense en el suelo, llegando enseguida a una barrera que impide el paso a los coches (2 h. 20 min.).
Pocos metros más allá de la barrera comienza por la derecha de la pista un camino bien visible, señalizado, que trepa ladera arriba entre el pinar, por el que se sube directamente hacia las Peñas del Arcipreste.
En este punto dejamos la pista, que poco más adelante desemboca en la carretera que cruza por el puerto a la altura del kilómetro 56, por la derecha y comenzamos a remontar la ladera entre abundante pinar.
A los pocos minutos el sendero, bien visible, llega a un pequeño claro entre el arbolado, en cuyo centro hay un peñasco de cuyo pie brota una fuentecilla, que solamente corre en el invierno.
  La senda sigue subiendo en diagonal hacia la derecha. Al alcanzar el eje de la vaguada principal, sube directamente hacia la divisoria, ya con poca pendiente. Unos doscientos metros antes de alcanzar la misma divisoria dejamos a la derecha la fuente Aldara, situada en un agradable rincón entre arbolado (la fuente no cuele correr) y vemos ya, más arriba y ligeramente a la derecha, las Peñas del Arcipreste, rematadas por sus características piedras caballeras. Un camino algo más ancho, señalizado, gana altura por la derecha, hasta alcanzar la base de dichas piedras (2 h. 35 min. a 2 horas y media).
En la cara sur de las Peñas del Arcipreste, sobre dos zonas planas y verticales del roquedo, hay grabadas sendas inscripcio

nes. En la de más abajo, a la izquierda del camino, se recogen unos versos del Libro de Buen Amor relativos a este paso  de la sierra:

"Cerca la Tablada
    la sierra pasada
  falléme con Aldara
  a la madrugada"

En la otra inscripción, grabada en la cara vertical de otro peñasco situado poco más arriba del final del camino, se puede leer lo siguiente:

1330                                  1930
  AL  ARCIPRESTE DE HITA
  CANTOR  DESTA  SIERRA
  DO  GUSTO  LAS  AGUAS
  DEL  RIO DE BUEN AMOR

Continuamos nuestro itinerario hacia la vertiente segoviana bajando de nuevo el camino de las Peñas hasta la vaguada principal. Allí giramos a la derecha, remontamos los últimos metros por terreno despejado, y alcanzamos la divisoria, donde hay una cerca de alambre de espino con un portillo.
Cruzamos el portillo y seguimos de frente por una vereda señalizada con pequeños hitos de piedras, comenzando enseguida a perder altura. Esta veredita llega transversalmente al viejo camino del puerto de la Tablada, bien visible, por el que tenemos que seguir descendiendo, ahora hacia la derecha, perdiendo altura suavemente hacia la cabecera del valle del río Gudillos a media ladera entre el pinar.
Ignorar algunas bifurcaciones que parecen iniciarse hacia la izquierda y procurar no salirse del camino. Algo más adelante, el camino se bifurca en dos. Seguir por cualquiera de los ramales, que vuelven a unirse poco más adelante, dejando entre ambos las ruinas de un antiguo refugio. Si tomamos el ramal de la izquierda, el más bajo, pasaremos de largo unos peldaños que remontan los escasos metros que separan el camino del viejo refugio. Si tomamos el de la derecha, dejaremos junto al camino una pequeña fuente (fuente oscura) a la vera del camino.
Los dos caminos se unen de nuevo al cruzar un arroyo. Entre los pinos se divisa una pista de tierra más abajo. Siguiendo el camino, llegaremos a desembocar tangencialmente en esta pista, pero también es posible atajar directamente unos metros, bajando por el pinar de nuestra izquierda, hasta alcanzarla.
Seguimos por esta pista hacia la derecha, y enseguida vemos, algo más abajo por nuestra izquierda, la cubierta grisácea de un edificio de gran tamaño. Abandonamos la pista por este lado, y perdemos unos metros de altura entre los pinos, sin problema alguno, para alcanzar la cerca que rodea la finca de este edificio, abandonado y ruinoso ( 3 horas).
Continuamos hacia el Norte junto a la valla, que enseguida gira a la izquierda, en un suave descenso. Siguiendo junto a la valla, perdemos algo de altura, atravesamos una vaguada con su arroyo y tomamos un sendero bastante evidente, en dirección Sur, por el que continuamos.
Poco más allá cruzamos el incipiente río Gudillos. y continuamos por este camino, por una zona muy agradable entre el pinar. El arroyo, que ya no volveremos a cruzar, queda algo alejado por nuestra izquierda.
Como un kilómetro más adelante pasamos por bajo de una línea eléctrica que atraviesa el pinar (3 h. 20 min.). Seguimos por el camino, sin tomar un carril que baja hacia el río por la izquierda, y medio kilómetro después llegamos a un portón metálico en una gran valla (3 h. 30 min.). A su izquierda una puerta pequeña permite el paso de peatones.
Cruzada esta puerta salimos a una carretera de gravilla, por la que seguimos de frente. Pasamos por debajo de otra gran línea eléctrica de alta tensión, y llegamos a un puente sobre el río Gudillos, por el que pasa la carreterilla, haciendo un doble recodo. Seguimos esta carretera hasta llegar al pie del talud de la plataforma del tren, que atravesamos por un corto túnel, saliendo a una zona despejada (3 h. 45 min.).
Unos metros a la izquierda vemos el abandonado apeadero de Gudillos. Para continuar hasta San Rafael, objetivo de este recorrido, seguimos por la misma carreterilla, que poco más adelante gira a la derecha y pasa debajo del ramal de la autopista A.6 que va hacia Madrid por otro  corto túnel.
Seguimos por la carretera, rodeando unos barracones, y comenzamos un suave descenso, hasta quedar junto a la autopista, de la que nos separa un cerramiento de malla metálica. Al final de la bajada, la carretera, sin apenas tráfico, se prolonga casi paralela a la autopista durante otro par de kilómetros.
Más adelante el río Gudillos pasa por debajo de la autopista y corre junto a nuestra carretera por la derecha. Enseguida comienza a haber pinos y abundante vegetación a ambos lados antes de llegar a las primeras casas de San Rafael.
Llegamos a una placita con árboles, bancos y mesas. Unos cincuenta metros a la izquierda pasa la carretera del puerto del León a San Rafael. Sin salir a esta carretera, cruzamos la plaza y seguimos por una calle casi enfrente, señalizada con las marcas blancas y rojas del GR-10.
Al final de esta calle giramos a la derecha, pasamos un puente sobre el río Gudillos y,  pasando entre los pilares de sustentación de la autopista, que sobrevuela nuestras cabezas, remontamos la pesada subida que lleva a la estación de San Rafael, que vemos poco más arriba.
  Al final de esta subida una larga escalinata lleva finalmente hasta el andén de la estación, donde daremos por finalizado este recorrido (4 h. 45 min. a 5 h. y cuarto de andar; 18 Kms. aprox.).
En esta estación no hay taquilla de venta de billetes, pero se pueden adquirir al revisor en el mismo tren.

CARTOGRAFÍA
Hoja 508 del Instituto Geográfico Nacional, escala 1:50.000, o la número 18-20 del Servicio Geográfico del Ejército, a la misma escala. La hoja 508 también existe a escala 1:25.0 correspondiendo a nuestra excursión el cuadrante 508-III.

    Domingo Pliego Vega