REFORMAS

 

Lentamente me voy despidiendo del amor

que ocupó mi vida, sin preocupación,

lento y con dolor le voy diciendo adiós,

porque sé que nada hará

a su recuperación.

Por eso hoy está cerrado por reformas,

cerrado el corazón a los sentidos,

a los magnos recuerdos

a los ilusorios olvidos,

al pasado y al presente,

al camino que se mezcla en el sendero

a la oscuridad sin brillo,

al escape de otros brazos,

al encuentro de otro cuerpo.

Lentamente, sin nostalgia,

sin melancolía y sin tristeza,

sólo un pánico dolor que ensombrece los sentidos.

En este cierre reformario voy despidiendo el amor.