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REFORMAS Lentamente me voy despidiendo del amor que ocupó mi vida, sin preocupación, lento y con dolor le voy diciendo adiós, porque sé que nada hará a su recuperación. Por eso hoy está cerrado por reformas, cerrado el corazón a los sentidos, a los magnos recuerdos a los ilusorios olvidos, al pasado y al presente, al camino que se mezcla en el sendero a la oscuridad sin brillo, al escape de otros brazos, al encuentro de otro
cuerpo. Lentamente, sin nostalgia, sin melancolía y sin tristeza, sólo un pánico dolor que
ensombrece los sentidos. En este cierre reformario
voy despidiendo el amor. |