|
AQUEL BAR Entré al bar, llovía, mi ropa estaba
mojada tan mojada como mi rostro
por las lágrimas. No sabía que hacer no miré nada sólo quería hundirme entre
los parroquianos... Me senté en una mesa, allí estabas ... me ofreciste un café dulzón, caliente, me ofreciste tu mano y me escuchaste. No te vi sólo recuerdo tus ojos y tu
mano sobre la mía. Me fui, la lluvia había parado... Ya no te volví a ver. Dónde estás amigo, dónde quedó tu mirada, en qué sueños se perdió tu mano en qué mesa de qué bar quedó tu palabra Ya no te busco, ya no te encuentro, ya no te olvido.... |