|
ETERNA PRISIONERA . . . . .
Si tus brazos se convirtieran,
en una prisión,
encantada aceptaría mi condena,
y me negaría a pedir una apelación.
Estando en esa celda,
decidida al juez le pediría,
que mi sentencia sea,
a cadena perpetua.
No me importaría recuperar mi libertad,
ni sentir más la lluvia, ni mirar más el sol,
nada!, si mi voluntad
se cumple en esa prisión.
Tus brazos serían, la cárcel perfecta,
en la cuál tranquila viviría,
y moriría contenta,
por haber sido, tu eterna prisionera!
|