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DIME
QUE ME QUIERES . .
. . . Dime,
que me quieres, pero,
házlo de manera diferente, dímelo
como si estuvieras al
lado de mi cuerpo agonizante. Dímelo,
con todo ese sentimiento que
sale a flote ante el temor, de
perder a un ser querido impulsado
por el dolor. Dímelo,
sin rodeos, sin
adornos, ni nada!, sólo
mirándome a los ojos, hasta
llegar a mi alma. Dímelo,
ahora! pero
que todo mi ser lo sienta, que
salga directo de tu corazón, de
una manera honesta. Dime,
que me quieres, antes
que sea demasiado tarde! Ahora
que ver mi alma puedes, y
no, cuando ya no pueda escucharte!. |