|
Querido
hermano: No es fácil para mí
escribir ésto y
disimular el dolor que al mismo tiempo siento, pero
necesito repetirte cuánto te quiero! Y
cuánto estoy agradecida a la vida por
haberme permitido ser tu hermana; para
mí eres un ser muy especial, lleno
de cualidades, inteligente, que
has sabido con tu compartamiento ganarte
el respeto y la
admiración de muchísima gente. Hermano, se
que dicen los médicos, que
ya no hay nada que hacer, que
no hay remedio, pero,
sabes? . . . yo
aún mantengo la esperanza de
que un milagro puede suceder, Dios,
es muy grande y le
he pedido (entre tanta gente) tanto
por ti, para
que la pesadilla que
ahora estamos viviendo, termine
de una vez, y
volvamos a ser la familia, saludable,
feliz, que
hasta hace unos meses fuimos. Hoy
siento mi alma triste, pero
tengo mi corazón lleno
de tantos bonitos recuerdos, de
cuando eramos niños, de
cuando competíamos por
ser el consentido de
papá y mamá, qué
cosas verdad!, si
no teníamos por qué competir, porque
tú eras el niño chiquito de la familia
y yo la más chica de las mujeres, tantos
recuerdos!, cuántas travesuras hicimos
en complicidad, y a
pesar de todo eso, nos
querían igual! Querido
hermano, de
corazón te digo ... gracias
por enseñarme tanto, por
contagiarme tu fuerza, tu
fe, tus ganas de vivir, por
demostrarme cómo debe ser un
hombre de verdad! Gracias
por sonreír a
pesar de la adversidad la
tristeza y el dolor, gracias
por esa actitud positiva
que tienes, y
por esa valentía admirable que
muestras ante
esta amarga situación. Gracias, Por
no rendirte! Por
luchar con ganas contra
esa maldita enfermedad!, y
enseñarnos también a no temerle a la muerte, a
recibirla de frente, con dignidad. Gracias
por haber compartido conmigo tus
dulces, tu raqueta y
todas las cosas que aún compartes conmigo
a pesar de haberte hecho llorar
más de una vez cuando eramos niños. Gracias,
gracias por ser mi hermano, y
enseñarme una gran lección!!. Claro
que sí hermano, los
milagros existen, y tus ganas de vivir no
serán en vano! Te
quiero mucho, Muchísimo!! |