NO ME ARREPIENTO . . . .

 

No me pediste nada

y sin embargo,

poco a poquito

te lo fui dando todo!.

 

Primero, fue mi afecto

junto con mi atención,

después pasó el tiempo

y te fui dando mi corazón.

 

Tú te lo merecías!

mi alma me lo decía,

y como el tuyo lo cuidarías

de cualquier injusticia.

 

Y no me arrepiento!

de habértelo entregado,

porque en ti por fin encuentro

todo lo que tanto!, tanto había deseado.