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TAMBOR DEL LLANO Caían desde el doble babel de Nueva York con las alas de cera
derretidas. Tocando el tambor del llano. Caían al laberinto donde el
minotauro se revolvía en la desolación de la suerte de varas. Tocando el tambor del llano. Camisas blancas y zapatos caros, mensajeros y barmans, sinpapeles que limpian oficinas. Una lluvia macabra percutía el asfalto. Tocando el tambor del llano. ¿Qué he hecho yo?
Sálvame. ¿Por qué, Señor, me has abandonado? No le tientes, no pidas que aparezca la mano salvífica de Dios. Quédate en el desierto del incendio. Rechaza la ciudad que hay a tus pies, en el llano que pide give me your huddled
masses, dame masas hambrientas, con que colmar las fauces del abismo. |