EPÍLOGO

AMERICA THE BEAUTIFUL

 

América, he llegado hasta tu nombre

desde un cansancio hereditario

para traerte desde Europa

la fruta amarga del insomnio.

 

La pobreza harapienta se hacinaba

en camarotes de tercera

rumbo a la tierra prometida.

La flor de las axilas exhalaba

un aroma de sueño mutilado.

 

Fueron días y noches una noche

perpetua en las sentinas

de la desesperanza.

Fueron días y noches una noche

multiplicada por el hambre

y la sal encrespada del océano.

 

Pero ahora digo “fueron”

y los conjuro “fueron”

porque el ojo bullente del naufragio

no se fijó en nosotros.

 


América, he llegado hasta tu nombre

con este cuerpo por que trepan

la miseria de mis antepasados,

el ansia de justicia,

la luz del porvenir.

 

Rusia, Italia y Polonia son palabras

cuya música suena en la distancia,

tan solo en la distancia,

con bello acento de melancolía.

 

Pero, América, América,

hasta los lamparones de mi traje

se alegran con la magia

de tu hermosa bandera constelada.