ODA A LA SAGACIDAD BURÓCRATA

 

No tengo enfermedades contagiosas

ni taras en lo físico o mental

ni soy adicto a drogas ni las tomo.

No he ido a comisaría ni a prisión

por burlar la moral establecida

ni por tomar sustancias indebidas.

 

Jamás se me ha arrestado o condenado

por dos o más delitos ni he sufrido

prisión de cinco años ni de más.

No trafico con estupefacientes.

No pretendo enrolarme en su país

en bandas criminales ni emprender

actividades contra la moral.

 

No soy espía o saboteador.

Tampoco terrorista o genocida.

No he socorrido a la Alemania nazi

ni a sus compinches en sus malandanzas.

No voy a trabajar allí y jamás

me habéis negado acceso y deportado.

No he procurado entrar en su país

con pasaporte ajeno o ilegal.

 

No he retenido nunca criaturas

cuya custodia le correspondiera

a alguno de sus muchos compatriotas.

He obtenido el visado sin problemas

y no me ha sido cancelado antes.

¡Ah! Tampoco pretendo me asiléis.

Puesto en claro ya todo lo anterior,

to the best of my knowledge and belief,

señorita azafata amabilísima,

¿podría usted servirme más café?