NYPD

 

¡Policía a caballo

para el chino que vende

pañuelos irisados en la acera!

¡Para la china con sus saltamontes

de hoja verde de palma!

 

¡Policía a caballo

para el músico con su acordeón

encogido de frío

y para el contrahecho que farfulla

claveles de gargajo en la solapa

entre el din sin el don de la limosna!

 

El sin techo que duerme en la 40

contra el muro de la licorería

y el que no ha de tumbarse en aquel banco

merced a los reposabrazos

no merecen tampoco privilegios.

¡Policía a caballo

que perfume de bosta y herradura

la lija del asfalto!

 

Prohibido dar comida a las ardillas.

Prohibido emborracharse los domingos

hasta después de misa.

Prohibida la pobreza y su mal gusto.

Y si una vez prohibidos,

una vez enviada

policía a caballo,

siguen ahí, ¿qué hará la buena gente?

Decídmelo: ¿qué haremos?