ÁVIDA DOLLARS

 

Any box ten dollars!

Relojes, baratijas.

Son cagadas de pájaro

en envoltorios de bombón lujoso

(diría Billy Wilder

desde la Vía Láctea de la mala leche).

 

Después el carro ávido de dólares,

intermitente en todas las esquinas

del Garment District, vende a 20 pavos

trajes de corte y confección.

Y el Barrio Chino: diez,

y una escala de vértigo,

ocho, no, siete, cinco, me lo quedo.

Un velo rápido que se descorre,

ágil como las manos de un trilero,

su reloj, y ya estamos en el sur.

 

Any box ten dollars!

¿Sabes en qué se diferencia

un español de un yanqui?

En que a partir de una desgracia

el español te saca un chiste

y el yanqui te fabrica un souvenir.


Camisetas “I love New York” dos pavos.

Exhiba su dolor a un precio módico.

Calendarios del cuerpo de bomberos.

Comercio de cenizas de la patria.

Bolsas “We stand united” por un dólar.

Unidad de destino y desatino

en lo particular y universal.

 

Any box ten dollars!

Esto sí es una lacra.

Irlandeses ociosos e italianos

que, ungidos por las sombras

de insomnes rascacielos y cipreses,

esperan al arrimo de una iglesia

resucitar en cuerpo y alma.

¿Por qué en San Pablo y en la Trinidad

no ha sabido ninguna inmobiliaria

cambiar la piedra muerta de las lápidas

por el hierro forjado de las vigas?

¿Sobre qué extraño culto a los difuntos

se erige este desprecio hacia los vivos?

 

Any box ten dollars!

 

Pues nosotros creemos

en Dios y en sus profetas

Washington, Lincoln, Jefferson,

Hamilton, Jackson, Grant.