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ÁVIDA DOLLARS Any box ten dollars! Relojes, baratijas. Son cagadas de pájaro en envoltorios de bombón lujoso (diría Billy Wilder desde Después el carro ávido de dólares, intermitente en todas las esquinas del Garment District, vende a 20 pavos trajes de corte y confección. Y el Barrio Chino: diez, y una escala de vértigo, ocho, no, siete, cinco, me lo quedo. Un velo rápido que se descorre, ágil como las manos de un trilero, su reloj, y ya estamos en el sur. Any box ten dollars! ¿Sabes en qué se diferencia un español de un yanqui? En que a partir de una desgracia el español te saca un chiste y el yanqui te fabrica un souvenir. Camisetas “I love Exhiba su dolor a un precio módico. Calendarios del cuerpo de bomberos. Comercio de cenizas de la patria. Bolsas “We stand united” por un dólar. Unidad de destino y desatino en lo particular y universal. Any box ten dollars! Esto sí es una lacra. Irlandeses ociosos e italianos que, ungidos por las sombras de insomnes rascacielos y cipreses, esperan al arrimo de una iglesia resucitar en cuerpo y alma. ¿Por qué en San Pablo y en la Trinidad no ha sabido ninguna inmobiliaria cambiar la piedra muerta de las lápidas por el hierro forjado de las vigas? ¿Sobre qué extraño culto a los difuntos se erige este desprecio hacia los vivos? Any box ten dollars! Pues nosotros creemos en Dios y en sus profetas Washington, Lincoln, Jefferson, Hamilton, Jackson, Grant. |