EL CORAZÓN DE LA AUYAMA

SÓLO LO CONOCE EL CUCHILLO

 

Indudablemente

estamos enamorados,

porque yo con 46 años le dije:

¿Quieres que te enamore?

Y ella de sólo 16 me declaró que sí.

Indudablemente que tenemos amores

porque ella no es juiciosa al amarme

y yo carezco de madurez mientras la amo.

Pero no importa,

los amores no piden permiso

a la hipócrita o moralidad

para ir por donde ni ellos mismos saben.