EL QUE TIENE MÁS SALIVA COME MÁS HOJALDRA

 

El amor es lo más hondo,

más que las matemáticas o los agujeros negros.

El amor salva del sinsentido,

más que las sinagogas, iglesias o mezquitas.

El amor es preferible al «qué dirán».

Y a una vida larga, sana y segura.

El amor no se atiene a convencionalismos,

ni a cuadraturas ni a dictados ni a consejos.

Por eso una princesa se va con un vagabundo,

un prieto se une a una señora de leche,

una joven se casa con un varón muchísimo mayor,

un sacerdote se embelesa de una atea,

la muy hermosa se prenda de un tipo feo,

aquel hombre saludable no vive sin su enferma terminal,

una ciega tiene hijos con un vidente,

ese flaco vegetariano se come las carnes de una hidrópica,

la más notoria ignorante se empareja al gran conocedor,

o un talibán y una cristiana made in USA,

se aman sin aquiescencia,

pese que le joda a Bush, a la CIA y al Pentágono.