EL QUE NO DEJA CAER,

NO HALLA A QUÉ ABAJARSE

 

Ocupas mi mente, me extraes

ya de noche ya de horizonte.

Me acompañas, te dedico

una inmensa cantidad de pormenores.

¿Cómo queriéndote así

no vienes más a menudo

a comerme crudo?

El amor se nutre de flujos,

de negra abracadabrante con albo extraviado,

y desvelamientos, destemplanzas, bocaditos,

y combustible, degustaciones, conjunción.

Por eso que le es propio

necesito contemplarte, sentirte, ser tu oblicuo.

¿Qué hace un poeta enamorado del firmamento

sin su catacumba?

Desesperarse, padecer abandono.

¡No me descuides nieta de África!

Bríndame tus bahías

para que pueda zambullirme

en tu amena negritud.