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LAS PALMAS SON MÁS ALTAS Y LOS PUERCOS COMEN DE ELLAS Sepan todas: fanáticas saloneras, preciosas, comparonas, níveas y demás envanecidas de cuerpo o de belleza clara, que mi sabiduría, ni negra, es setenta y siete veces al menos más fresca y amante, bienhechora del hombre expatriado, que todas ustedes juntas, de revistas, de piernas abiertas. |