MÁS ESQUIVA QUE UNA GUINEA TUERTA

 

Me das palabras de amor

que al rato no valen nada.

Trato de ponerme de frente y te vuelves.

Si me acerco te retiras.

Tocarte no permites.

Besarte es prácticamente imposible.

Bañarnos juntos o darnos un masaje mutuo,

una utopía.

Hacernos la máxima satisfacción,

un sueño que no toma cuerpo.

Cuando apareces llegas avisando que te vas

y me dejas tirado.

Luego, junto al guayacán insistes,

pasas y repasas a mi vera,

me citas explanada en la basílica,

me excitas.

Redundas en ocasionarme sed

sin consentirme beberte.

¡No sé que coño quieres!

Quizá ni tú misma lo sabes.

¡Debería mandarte a...!

Pero mejor me iré yo a tomar viento fresco

Que buena falta me hace.