EL PRESO SE OLVIDA AL MES

Y EL MUERTO A LOS QUINCE DÍAS

 

Me has humanizado, negra.

Tan enchochado me tienes

que ya no leo a Ciorán,

que ya no añoro la Nada,

que ya no considero inconveniente haber nacido.

Tampoco ya veo que sobro en este mundo

ni echo el tiempo pensando en la incineración,

la cual me descorporice.

Ahora sí deseo amaneceres.