EL NEGRO LLORA DE NOCHE

 

¿Y qué fue?

El sostén de unas tetas

a veces presiona en exceso el esternón,

ya de la propietaria ya del subordinado;

hala con tanto instalacionismo

que relega para desdenes

la miga filosófica del nómada,

el amor cuan esquivador del tiempo,

la forja de poemas y apotegmas,

el nervio contra matriz.

No es suficiente tener amores,

apremia lo consuetudinario,

la casa, un sueldo, seguridad,

televisión por cable, gasolina,

el hermanamiento con la bulla del graderío.

Se acaba

sin la jaula, sin conejo y sin la grama:

Bajoviviendo

la negra vida negra.