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LOS BEJUCOS SUBEN ALTO
SI ENCUENTRAN EN QUÉ AGARRARSE
Un beso a la mujer amada
sabrosamente en su boca
es un viaje desde el más acá al más allá.
Se conecta el ser
al mismísimo centro del cosmos.
Sucede una desvelación más liberadora
que aquella de los agujeros gusanos
o túneles del tiempo.
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