LAS HORAS EN LAS
NUBES
Sólo pienso en las horas de la infancia, José Cruset Se inclinan las rosas hacia
los columpios de la muerte y la tarde se pellizca los
pómulos para que la noche la sorprenda despidiéndose sin
melancolía, dichosa de los caminos
recorridos con el joven que
pedalea absorto a través del paisaje. El parque, un manto al viento de verdes
jaspeados, se
adivina a través de los troncos de los árboles. Las aves sobrevuelan la
tierra, suspendidas en un
mar de esponjosa espuma. El joven, quieto ahora sobre
la falda del monte, contempla el sol que se diluye
como acuarela entre campos de algodón, entre
las nubes que protegen con celo el
corazón del sol para
entregarlo fresco y pasional al nuevo día. Y mirando al cielo el joven
comprende que un día su rastro quedará
frenado en seco, que otra voz vendrá a llorar
la misma suerte y
encontrará entre las nubes idéntico consuelo. |