Introducción

 

El acendrado sentimiento patriótico ha motivado la ejecución de este modesto ejemplar que intitulo “De cómo era la Antigua”  Chaya – Calca “ ó “Valle de la Magdalena”, apuntaciones para un estudio histórico”.

 

Una obra que pensé tuviera los revuelve notables, desde su contenido hasta su presentación pero tengo que dejarla al público Magdalenense, poco documentado y sencilla en orden a muchas circunstancias que no puedo enumerar.

Esfuerzo que agradezco la colaboración de Dr. Carlos Fonseca y Sra., propulsores y merecidos pioneros de la monografía del Distrito.

Asistimos en estos días a la Fiesta conmemorativa del hecho histórico expuesto. Magdalena del Mar, cumple un siglo de existencia y los cumple en un ambiente nuevo, pero no distinto del que presidió lo esencial de su existencia en los años transcurridos. Magdalena es una ciudad con alma, no es una simple agregación democrática; representa una fase inconfundible de la historia del Perú, en su historia local.

Mi humilde contribución al glorioso centenario del Pueblo de Magdalena, en este Ensayo deben pues aceptarlo como tal.

El Autor.

 

Magdalena del Mar, Junio 1972

 

A MANERA DE PROLOGO

En el presente año se conmemora el Primer Centenario de la fundación de Magdalena del Mar, acontecimiento de importancia en el campo de la historia local. Es con este motivo que el joven historiador Julio R. Olivera  Oré ha preparado este interesante trabajo. A través de sus páginas se da a conocer el origen de la antigua “Chala – Calca>” o Valle de la Magdalena, extensión territorial donde se estableció el Señorío del Cacique Taurichisco. Y, como la presencia del conquistador español, trajo consigo un cambio en el régimen de la propiedad de la tierra, dando origen posteriormente, al surgimiento de las haciendas de “Zavala” y “Oyague”. Precisamente en las tierras de estas haciendas es que se funda, el 1° de Julio DE 1872,  el pueblo de la Magdalena que llamaran “Mar Bell”.

 

Lima, 17 – VI – 1972

GUSTAVO VERGARA ARIAS

Director del Dpto. de Ciencias Histórico Sociales de la U.F.V.

 

 


II

COMO ERA LA ANTIGUA CHAYACALCA O VALLE DE LA MAGDALENA 0

 

         Muy difícil sería, al menos por ahora, pretender fijar la procedencia inmediata de los más antiguos pobladores de este Valle, pero no cabe duda, en cambio, de que, desde épocas remotas relativamente, estuvo ya poblado por Ayllus pescadores con caballitos de totora1 de una rudimentaria civilización.

Se alude tal vez a pobladores yungas en magdalena y Maranga, cuya vestimenta es ligera y de algodón hasta llegar a la semidesnudez2 mencionando también a los indios Chirimías pobladores de este valle,3 como así también se les denominaban indios Trompetas, a los de Surco.

Ante la ausencia de fuentes documentales y auténticas, que explicarán las orígenes prehispánicos y coloniales de la Magdalena, los investigadores regionales, con criterios bastantes simplistas, no vacilaron en falsificar documentos e inventar historias para llenar esos vacíos.

 

Desde el punto de vista urbano, el pueblo de la Magdalena seria de área reducida. Siguiendo a Cobo, Lima se encontraba dividida en 4 zonas ó reparticiones muy marcadas por los años de 1533: La primera al Norte donde se juntan los valles del Rrímac y del Chillón, llamándose Carabaillo, al frente del Cacique de Collique; los pueblos de Huatca, Chayacala, Tilaco y Cayac al Centro que formaban Mararanga, con sus caciques respectivos; Armatambo al Sur, al pie del Morro Ssplar y el cerro tutelar de Marjka Vilca; Lurigancho al Este, donde vivían los Huanchos del Valle de la parte baja. Confirmando a Garcilazo en gran parte, esta población indígena eran dos naciones que lo habitaban con lenguas distintas. Los naturales de Cabrabayllo y de Pachacamak divididas en gobernaciones de 10 mil familias cada una: el pueblo de Carabaillo en la cabeza de la primera, el de Maranga que es el centro del valle, la segunda y surco la tercera.

 

A partir de la mitad del S. XVI apreciamos la desocupación progresiva de los edificios indígenas por la paulatina desaparición de los sectores de la antigua población, “etapa concordable con las reducciones indígenas de HuatcaMarca, Mmaranga y Huantolle, en el cambio progresivo de la población en el régimen de la propiedad. Se transforma el sector urbano en rural.

 

Con la ocupación española, se cambia el sistema de irrigación y en general de todos los cultivos. Con la ocupación Inca se ramificaba parte de la anterior urbe, para la consecución de tierras para el culto y la administración pública, para poder dotar de producción sus depósitos. Así pues se produce un retome parcial del área de cultivo, con sacrificio parcial de la urbe; con la ocupación española viene el abandono total y la total utilización par ala agricultura, cambiando el sistema de irrigación y los modos de cultivo. Como testimonio durable de éstas dos últimas etapas, inca y primer asentamiento español, han quedado varias huacas en procesos  de estudio. El fechado de 1,260 70 D.C. ó sea S.XII. D.C. queda como una datación importante especialmente con la expansión inca.

 

Iniciada la colonia no se pagaba tributos, no se daba título de curacazgos, ni de encomienda, no se fundaba una reducción si antes no se había visitado la comarca ó el Valle ó el Repartimiento. La visita era un estudio etnológico, histórico y geográfico, un censo. Ninguna provincia del S.XVI deja de ser visitada por lo menos tres veces. Así en 1535 al repartimiento de la Magdalena, encomienda de Don Juan Mendoza se le asigna 30 indios, y a Don Nicolás de Rivera 18 indios en el repartimiento de Maranga y Huatca4 a su vez se le 30 indios a Don Antonio Navarro, dueño del repartimiento de Surco.

 

         En una de las informaciones de Toledo, levantado en 6 de Octubre de 1640, según declaraciones de Doña Juana Cahayque, de 80 años, india del pueblo de Chayacala, durante la visita general refiere que se redujeron a la Magdalena: El pueblo de Lima con su Cacique Taurichusco; el pueblo de Tilaco y Cayac con Don Juan Caxapacsi, su Cacique, y el pueblo de Huatcamarca con su Cacique Changrán. Ya por los años de 1758 – 59, se establece en la “Relación de Indios”, 110 indios que residen en la Magdalena y en toda la doctrina , como moraldores de chacras y haciendas 6115 174 habitantes indios y un total de 8296.

 

En 1830 Don José María Córdova y Urrutia nos refiere que la población urbana de la Magdalena es de 54 indios dedicados a la agricultura, 28 varones y 16 mujeres.

 

Esta indagación se llevaba a cabo ciñéndose a elaborados cuestionarios y la averiguación se realizaba en el campo mismo, interrogando a los Hatunrunas con el objeto de cerciorarse acerca de la cultura indígena.

Establecido el régimen Político Virreynal, además de los descendientes directos de los incas y en idéntica situación de “pordioseros de la corona”, subsistían las ramas de los Caciques, que en su mayoría arrancaban su genealogía del preincanato, como los demuestra D. Temple con la descendencia de los Sahuaraura, Astocurí y Apoalaya.

 

Supeditada al gobierno español, esta nobleza regional que oscuramente vivía en el colonialiaje, solamente en sus fiestas daban a relucir el esplendor y fastuosidad de su raza.

 

DEL CACIQUE TAU RICHUSCO, DE SU SEÑORÍO Y DE OTROS CACIQUES DEL VALLE DE LA MAGDALENA.

 

Consumida la conquista, los Incas ennoblecieron mucho este Valle e hicieron valiosísimos templos en Huatca – Marca, Maranga y Pachacamac, Palacio de Taurichumbi, comprendidas dentro de los cacicazgos de Chismancu y Pucallay, que continuaban en el goce de sus prerrogativas como curacas de estos Valles, igual goce tuvieron los jefes de los diversos ayllus ó parcialidades; y, por último, al heredero del Señorío, haciéndosele alta honra, era llevado al Cuzco, cerca del Emperador, procurándose así infiltrar en su espíritu, la veneración  al Inca y el amor a la cultura imperial. Producida su incorporación al Imperio por el Inca Pachacutec el cacicazgo de Lima, que era además muy reducido de: Carabayllo hasta Surco. Calancha refiere al existencia de infinidad de enterramientos, palacios y casas, del Cacique del Valle y otros ricos en la zona de Maranga a Limatambo. Por aquella época Don Cristobal Huacal era cacique de la antigua “Chaya – Calca” hoy Magdalena1.

 

Fundada Lima, nos encontramos con el Cacique Taurichusco yanacón y criado de una de las mujeres que fuera de Huayna Cápac, que por descendencia de varonía provanza y legitimidad le sustituía  su hijo Quachinamo Taurichusco a quien igualmente sucede Don Gonzalo Taurichusco su hermano.

Conformarse la posesión de su señorío por el Márquez.

 

Parece que por entroncamiento genealógico y filiación no se deduce su nobleza de sangre, aunque presumían entroncar con la rama imperial incaica. La única referencia la encontramos en el expediente sobre titulación verbal del cacique en lo que refiere la donación de solar y huerta en la casa de la Magdalena por los años de 1538 – y siguiendo a Fray. Gaspar de Carbajal, cronista, este cacicato sustituye al de Limatambo como cabeza del cacicazgo, para terminar con las idolatrías en este repartimiento que fuera de Don Nicolás de Rivera el “Mozo”.

 

En el censo de 1640, mandado levantar por el Virrey Toledo, encontramos a Don Francisco Chuquipiondo, Cacique del Pueblo de Cunda – marca y Cajamarquilla, a Don Juan Tantachumbi, Cacique Principal de Surco, a Fernando Nápcar como Cácique de Collique en el Valle de Carabayllo, a Thomás Marchacpiña Cacique del Valle de San Juan y LurínIca, a Don Pedro Changrán como Cacique de Huatca, así mismo a don Hannan, como Cacique de Huatca y Maranga2, a Don Juan Caxapacsi como Cacique del pueblo de Tilaco y Cayac y Don Francisco Casamusa, sucesor de Don Gonzalo Taurichusco, en la Magdalena3.

 

Para esta época la Magdalena era Recaudo de Diego de Aramburu, Don Lorenzo de Aliaga, Regidor, Don Francisco Morales, Alarife. Don Juan de Cadalso Salazar y García Barba Cabeza de Vaca, Alcaldes Ordinarios, y, dueño de este Repartimiento don Nicolás de Rivera Nieto”.

 

Existe una laguna en los años que vienen desde 1650 hasta 1730. Don Manuel Guirior, Virrey, manda al Marquéz de Salinas con memorial4 en el que nos enteramos que Don José Eusebio Marino Santillán y Casamusa, es cacique y gobernador de los pueblos de la Magdalena, Huatca y Maranga del Corregimiento del Cercado, declarado legítimo sucesor por muerte de su padre Don Eusebio Santillán y Casamusa (25 – V – 1735) tomando posesión titulada del cacicazgo renunciando a favor de su hijo Don Alfonso Santillán Casamusa y Muñan, que naciera el año de 1746.

 

En 1776 a 11 de junio, el Superior Gobierno de Lima calificaba a Don Alfonso titular del cacicazgo que le diera su padre don Eusebio José Mariano Santillán y Casamusa y Doña Manuela Muñan su madre. Fallece el 1° de XII de 1862.

 

De otra parte pretendía el cacicazgo Don José Bernardino Vargas Casamusa, hijo de Ventura y Bernarda Casamusa y Santillán.

 

Don Eusebio Casamusa y Doña Micaela Santillán cacique de la Magdalena tuvieron por hijos legítimos a Doña Mauricia Casamusa y Santillán que casó con Don Casimiro Hidalgo, padres del otro pretendiente al referido cacicato, Don Bonifacio Hidalgo Casamusa y a Don Afonso Casamusa y Santillán último poseedor del cacicazgo.

 

         En la parroquia de la “Bendita Magdalena” en 10 de julio de 1803 corre una partida de defunción de Don Bonifacio Hidalgo Casamusa pretendido cacique de la Magdalena, muriendo soltero de 42 años. El cura de esa doctrina le dio sepultura; Don Domingo Antunes; otra de 1805 en 6 de febrero, que certificaba la muerte de Bernardino Vargas de 30 años de edad, igualmente pretendido cacique del mismo pueblo.

En 1800, ante Don Miguel Oyague Sarmiento de Soto comparecieron los hacendados de la Magdalena: Don José de la Guardía, Antonio Flores, José Remigio Mayceca, Pedro Morillo, Juan Portalatino y Don José Lagos Barreto, para certificar la veracidad de los pretendientes caciques Don José Bernardino Vargas Casamusa y Don Bonifacio Hidalgo Casamusa, presentando audiencia oral.

 

En los libros de Bautismos de la misma parroquia de la “Bendita Magdalena” corre una cuyo tenor es como sigue:

 

“En 14 de Febrero de 1775 yo el Padre Jacinto Azambú, de la órden mercedaria puse óleo y crisma a José Bernardino, hijo legítimo de Bentura Vargas y de Bernardino Casamusa y Santillán... “Otra que a la letra dice, “En 28 de Agosto de 1753 puse óleo y crisma a Manuela Bernarda Casamusa, Párvula, hija del Cacique Eusebio Casamusa y Santillán y de Manuela Muñan, en este pueblo e iglesia de la “Bendita Magdalena”.

 

Es de notar que en el testamento de Don Alfonso Casamusa y Santillán (1791) y de Doña Dorotea Hidalgo Casamusa5 (cacica y gobernadora del pueblo de la Magdalena se desprende, como consecuencia de las declaraciones de los testigos y última voluntad, el hecho de que le toca el cumplimiento de cacique a Don Bonifacio Hidalgo, sobrino de Doña Dorotea la cacica y gobernadora principal, e hijo de su hermana mayor Doña Mauricia Casamusa a cuyo empleo le toca 5 fanegadas de tierra situadas 4 de ellas en la hacienda nombrada “Orbea” y la 1 restante en la hacienda de Miguel Oyague; así mismo goza de 39 anuales en la “Caja General de Censos”, “Como únicos auxiliarse de designación” heredando de su tía, dos capellanías en la hacienda Maranga que redimen en cada una 18 pesos. Asi mismo en la Cofradía de la Consolación hereda 1 fanegada de tierras y pretendía el cargo de Coronel del Real Felipe en el Callao6

 

Prosigue la descendencia de los Santillanes y Casamusas. Así en 27 de febrero de 1707, Don José de los Santos Aguilar hijo de Pascual Aguilar y de Ventura Díaz, casó con Doña Tomasa Vargas india de la Magdalena, hija de ventura Vargas y Bernarda Casamusa, como lo testimonia el cura Domingo Antunes de la “Bendita Magdalena”.

En otro expediente, Don Alfonso Casamusa, cacique principal y gobernador de estos pueblos  de la Magdalena, Huatca y Maranga, sigue autos en el partido del Cercado e Intendencia de Lima para conseguir una beca en el colegio “El Principe” para su sobrino Bernardino Vargas Casamusa, por ser llamado a sucederle en el goce del cacicazgo7.

         En 1803seguimos viendo el problema sobre la sucesión y propiedad del cacicazgo de estos pueblos de la Magdalena8 Huatica y Maranga en el Valle de Miraflores, del partido del cercado e Intendencia de Lima, que siguieron Don Bonifacio Hidalgo (Hidalgo) Casamusa y Don José Bernardino Vargas Casamusa Ampuero, sobrinos carnales de Don Alfonso Casamusa y Santillán, último poseedor del cacicazgo de aquel repartimiento y descendientes de los chumbicharnaes caciques que fueron de Huatica y de los Challavilcas caciques de Maranga.

Recibido en el colegio “El Príncipe”, Don Bernardino Casamusa, el 1° de Julio de 1792, en época del Virrey Francisco Gil de Taboada y Lemos, estudia gramática y retórica y con “Pública examen” en la Universidad de San Marcos, pasa al Colegio de “San Ildefonso” a cursar artes.

En 18 de Abril de 1803, Don Clemente Rodríguez, Alcalde ordinario del Pueblo de la “Bendita Magdalena”, Don Nicolás Ayanhuaranga, Regidor Mayor y  Domingo Palacios, Procurador, dán cuenta del fallecimiento del cacique Don Alfonso Casamusa9.

De otra parte Don Bonifacio Hidalgo Casamusa, igualmente pretende el cacicazgo sin ser heredero, noticiado del litigio por el principal y pretende apropiarse de 12 fanegadas de tierras de Don José Alzamora en el Fundo de San Miguel, continuos a los del fundo del finado Diego Orbea, “pertenecientes a su majestad” que dejó arrendadas al cacique ya difunto Don Alfonso Casamusa10.

Después de muchos incidentes en el que ordenara la recepción de las pruebas y testimonios ya por los años de 1822, fallece el cacique Hidalgo dejando como única hija a Doña María Trinidad Hidalgo que a falta de varón sucedería a su padreen el cacicazgo.

Recurriendo al Superior Gobierno Doña María Trinidad para satisfacer su autoridad de cacica, logra la pompa y el lujo de que fuese acompañada por el Cabildo en pleno a las festividades religiosas y escoltada la regresasen a su domicilio. Ante esta situación creada por la antipatía de Doña María Trinidad Hidalgo, abren autos judiciales los miembros de Cabildo Ordinario como fueron don Nicolás Morillo, Regidor Mayor, Don José Higinio Molina, Juan Portalatino y Don José Aguirre, firmando pro el Alcalde del pueblo de la Magdalena, con su cabildo, Alcalde de las Huacas y demás indios principales y particulares.

A pesar de muchos otros memoriales elevados  a la Cámara de Justicia, pro don Miguel Tafur, Antonio Arguedas, José María del Piélago, José Correa Alcántara, la Cacica siguió recibiendo el homenaje de los señores cabildantes, pese as sus seguidas protestas.

 

IV

DE LOS DUEÑOS DE LA HACIENDA ZAVALA QUE FUERA DESPUÉS EL PUEBLO DE “MAR BELLA” Y DE LAS TIERRAS DE MATALECHUZA.

 

Don Andrés de Zavala y Vilela y su mujer Angélica Vásquez de Velasco dejan como herencia las tierras y fundo en el Valle de la Magdalena, llamada “Zavala” a su hija Doña Josefa Vásquez de Velasco.

Prima de José Vásquez de Velasco antiguo Conde de las Lagunas, casada con el capitán Don Pedro Escandón y Enriques. Y vende el 15 de Febrero de 1753 por escritura otorgada ante Juan José Miranda, escribano a Don Diego de Orbea y Arandia, hijo de Doña Isidora de Arandia Vásquez de Velasco y de Don Diego de Orbea Alvizuri y Seisabel por 13,400 pesos1.

Se siguió una causa en la Real Audiencia en las que pende sobre el concurso de acreedores formado a los bienes de Don Diego de Orbea y Arandia con orden a que se le satisfaga el precio de ella, de contado, en que se hubiera de rematar la hacienda situada en el Valle de la Magdalena. Pasó por donación a Doña Catalina Vásquez de Velasco, su prima, mujer de Don Manuel Vicente Sierra Ayala, caballero de la órden de Santiago, hija del General José Félix Vásquez de Velasco, caballero de la órden de Calabra2; compra esta hacienda don Agustín de Querejazú en 13 de Setiembre de 17443 para su hermano Don José, adquirido en dicho remate del difunto Dr. Orbea y Doña Micaela de la Puente, hija de una hermana de Don José y Don Agustín.

Hereda estas tierras y casa con Don Isidro Cortázar y Abarca. Conde de San Isidro. Doña Micaela es hija de Lorenzo de la Puente, Márquez de Villafuerte y de Doña Micaela de Querejazú y Santiago Concha, Marquesa de Villafuerte y que además tuvieron a Don José de la Puente, Manuel, Pedro y Don Hermenegildo. Estas tierras pasan a poder de Doña Micaela por los años 1834 (5 setiembre) en testamento otorgado a Don Manuel Suárez, notario; deja además de sus muchos bienes, la hacienda Orbea a Don Ramón Gonzáles, hijo de Don Gabriel Gonzáles y de Doña Arcadia Martín, fuera de las pensiones que tuviera el fundo y por muerte pasaron a Doña María Bea hija de Isidora Peñaranda que después lo ocupa Doña Mariana Villafuerte y  Querejazú con su esposo Don José Francisco Moreira y Matute, que pasara a Don Manuel, Hermenegildo y Don José de la Puente. Después de un largo pleito seguido contra Don Juan José Moreira, Doña Paula Cortéz y Alcázar casada con Don José de la Puente y Querejazú ganan la Hacienda de “Orbea”.

 

         Don José de la Puente y Querejazú, adquiere la 4ta. Parte de Orbea, como heredero de su hermana Micaela de la Puente u Querejazú y la otra 4ta. Parte por compra que hizo a los herederos de Don Manuel de la Puente, su hermano, como así aparece en la escritura pública otorgada ante el escribano Don José Zelaya en 1866, habiendo comprado la otra mitad su hijo Don José Agustín de la Puente y Córtez a los herederos de Don Hermenegildo y Don Pedro de la Puente y Querejazú.

Don José Agustín, sigue comprando tierras de “Orbea” a su prima Dolores de la Puente de Vega, una 8va parte en 3 mil pesos4 de la hija de Don Pedro su tío; otra 16va. Parte por 1,5000 pesos a Doña Dolores de la Puente y Cortés, hija de Don Hermenegildo de la Puente, su prima, y en la misma fecha compra las acciones restantes de “Orbea” a Don Gaspar y Doña Fabiana de la Puente, hijos de Don Hermenegildo y de Doña Francisca Ramírez, heredera de su hija Rosa de la Puente, en 4,500 pesos.

Paralelamente los señores Don José de la Puente y su esposa Doña Paula Cortez hipotecan sus acciones del fundo de “Orbea” al Banco Territorial Hipotecario por 13,600 pesos recibidos en cédulas de 8% que se pagarán durante 20 años por trimestres de 408 soles.

En 1862 Doña Rosa de la Puente, hija de Don Hermenildo de la Puente y Francisca Ramírez de Laredo, por testamento otorgado ante Manuel de Uriza, en 11 de Julio5 dice se casada con Don Camilo Gutiérrez de Quintanilla, sin hijos, hermana de Don Gaspar de la Puente, Doña Josefa, Rosario y Incolaza León; dejando al primero el remate del tercio de sus bienes.

Graba así mismo un censo en el panteón general cuyo derecho lo disputaba su tío Don José de la Puente en los tribunales de justicia.

En 6 de mayo de 18726 Don Manuel Cevallos y Don Basilio Germán venden los potreros de “Jaila Guzmán”, “Santa Rosa”, “La Huerta”, “El Rancho”, “El Estanque” y “San Miguel”, que juntos medían seis fanegadas; a Don Ricardo Rey y Basaadre, Don Rodolfo de Rutté y Don Félix Dibós en 7,200 soles. Estas tierras de la Magdalena pertenecían a Don Basilio La Torre y a Don Jacinto García, que por escritura pública vendieran a Don Manuel Cevallos7.

Los señores Rutté, Rey y Basadre y Dibós elevan a escritura pública en 22 de Junio de 18728 un contrato, comprometiéndose a explotar la “Línea Férrea al pueblo de la Magdalena y su orilla del Mar”.

Concesión otorgada por el Supremo Gobierno al ingeniero Ricardo Rey, por escritura ante Don Claudio José Suárez, notario, en marzo del mismo año en la que figura los estatutos de la compañía, compuesta de cuatro títulos. El Primero que trata de la Sociedad, en el que se comprometen a poner baños y agua potable por cañería y gas; el Segundo del Capital: quinientos mil soles en 500 acciones de mil cada una: el Tercero que trata de la Administración: Siete Directores elegidos por dos años y el Cuarto, de la Junta General9 que en 26 de mayo de 1873 fue traspasado por sus concesionarios10 a la compañía que formaron José Antonio Barrenechea, el Dr. Pedro Alejandrino del Solar, Don Juan G. Meiggs y Don Ernesto Molinouski.

Quedándose solamente cada uno de los tres con un lote de 2,500 metros cuadrados según el Plano que se forma de la nueva población de Magdalena.

 

LA HACIENDA MATALECHUZAS DEL VALLE DE MAGDALENA

 

Doña Josefa de Oviedo y Herrera, gozaba de los réditos de un principal de 16 mil pesos que dejó Doña Bárbaro Cívico, su tía, para todos los de su linaje y después pasan al noviciado de la Compañía de Jesús para convertirlas en obras pías; igualmente a su hermano San Miguel, ante Don Juan José de la Puente Ibáñez, alcalde del Crimen y Juez de  Provincia de la Audiencia de Lima en 1777. Oidor y  Caballero de la orden de Calatrava, casado con Doña Constanza de la Puente y Castro, Marquesa de Corpa, dueña de la Hacienda “El Naranjal”. Por no tener descendencia entra en remate por la Inquisición.

Así Doña Josefa de Oviedo, Condesa de la Granja, vida del Marquéz de Campo Don Domingo de Chávez, Conde de la Granja, compró de  Don Miguel Ortiz, apoderado del licenciado Cayetano de  Salvatierra el 16 de Mayo de 1749 una hacienda llamada “Matalechuzas”en el Valle de la Magdalena, la misma que compró en remate público, por mandato de los señores inquisidores por bienes del Márquez de  Villa – blanca al dicho licenciado Salvatierra, presbítero.

Compró por treinta mil pesos de a ocho reales, como consta de la escritura ante el escribano Francisco Montiel Dávalos en 10 de Julio de 1744.

El rector del colegio “El Príncipe” para cacique é Indios notables,  Dr. Juan de Borbonave, por mandato del Superior Gobierno ordena la fundación de una Capellanía para el “Príncipe” de la hacienda de “Matalechuzas” en el Valle de la Magdalena de diez mil pseos poseedora de Doña Juana de Orche11 Viuda del General Don Pedro Canton y heredera del Dr. Gregorio Jimeno.

Funda el aniversario el Dr. Pedro de la Peña, reclamados por Doña Lorenza Diez de San Miguel viuda de Luis Herrera y Oviedo por la cantidad de 10,740 pesos, pensión de un censo fundado en Matalechuzas del citado del valle12.

Don Pedro de la Peña Sivíco, hijo de Pedro de la  Peña y Doña Bárbara Cívico13 crea un censo de 16,000 pesos de principal, por ellos 800 pesos de crédito anuales, impuesto sorbe todas las fincas del Convento de Nuestra Señora del Rosario y se otorga escritura de inscripción por los años de 1693 a 1724.

Vende Doña Josefa al  Dr. Gregorio Jiménez Ladrón de Guevara, cura vicario de la Doctrina de  Llacta (Huamalíes). Veinte mil pesos están cargados a censo sobre la Hacienda “Al redimir y quitar”, 16 mil a favor de Don Pedro de la Peña que usufructua Doña Josefa, cinco mil cargados sobre dicha hacienda a razón del 4% a la memoria de Doña Catalina Cívico, de que es propietario del Dr. Domingo Silvano Luján quién permitirá los réditos de 200 pesos anuales fundando una Capellanía por el Dr. Gregorio Jiménez, capellán.

En 1751 renuncia del “Relegano Senatus Consultus”, las del Emperador Justiniano, Toro y las Siete Partidas que hablan a favor de las mujeres.

Doña Juana de Orche, heredera de Don Gregorio Jiménez, pidió se exceptúe del pago del Censo que le demanda Doña Lorenza de San Miguel las que tiene pagadas a la Dirección de temporalidades14.

Por los años que vienen de 1800 compra la hacienda Doña Francisca Mena y Roldán, hermana de Doña María del Villalba, Marquesa de Villablanca, hija de Don Andrés de Mena y Zamudio de  Doña Micaela Roldán y Cordero.

Comprada en 8,000 pesos pertenecientes a la “Caja General de Censos” y 700 pesos pertenecientes al Monasterio de la Encarnación y 15 pesos de crédito al cura de la Magdalena15.

El general Manuel Ignacio de Vivanco, vende al Sr.  Manuel Ros, lo adquirido en 1852. posteriormente lo adquiere Don Domingo Olavegoya: en 1882 es propiedad de Doña Lorenza Piñeiro y de Don José Raúl Valdivia que pasó a sus hijos María Domitila, Don Demetrio y Doña Olavegoya y Marrito, que por su minoría de edad administraba el fundo el  Dr. Pedro Oliveira.

Ya despúes de 1904, los señores Ricardo Barreda Olavegoya, Don Enrique Paredes Olavegoya, Doña María Teresa Barreda Olavegoya, casada con Don Rafael Belaúnde Terry, Doña Rosa Barreda Olavegoya y su esposo José Alvarez Calderón, adquirieron los terrenos del fundo para formar en 1937 “La Negociación San Felipe”16 que urbanizara la población del mismo nombre, que antes limitaba con la chacre de Matalechucitas, el fundo Oyague, Santa Beatriz, Lobatón y Orrantía.

Meiggs y Don Ernesto Molinouski.

 

Quedándose solamente cada uno de los tres con un lote de 2,400 metros cuadrados según el Plano que se forma de la nueva población de Magdalena.

 

 

 

 

V

DE CÓMO LOS NATURALES ADORABAN A SUS IDOLOS Y COMO SE FUNDAN IGLESIA I  CONVENTO DE LA BENDITA MAGDALENA Y DE SUS COFRADIAS

 

Los indios “Yungas”1 llamados así por estar y vivir en tierras calidas como refiere Cieza, habitaban el territorio por pertenencia al Señorío de Pukallai y Chismanku comprendido entre Cerro Blanco, hoy Hacienda Paramonga, hasta Pachacamac en Lurín. Los adoratorios de Paramonga, Huatcamarca, Maranga y Pachacamac, tenían templo al Sol y la Luna y veneraban al ídolo Pachacamac. Con la conquista Inca, antes que el reino del gran Chimú, remodelaron los edificios, con números crecidos de servidores, sacerdotes y mamaconas, mitimaes y guerreros, que cercanos a sus huacas quedaron poblando como rezagos del gran imperio.

 

Iniciada la evangelización (consignada en muchas crónicas), del Valle del Rímac, se encuentra en una de las huacas de la región de Chacayala, que se veneraba a nuestra Señora de la Candelaria y dice que se encontraba en el Altar Mayor del Templo de la “Bendita Magdalena”.

 

La ciudad que delinera Pizarro sobre los campos de cultivo de los naturales del valle del Rímac, estaba en terrenos que pertencían al Cicicazgo de Taurichusco, sobre el río y entre dos brazos del mismo: El Huatca ó Huatica, llamado posteriormente acequia de Santa Clara; y, entre otra vena de agua, que salía de la altura del barrio actual de Monserrate que tomó el nombre de Río de la Magdalena. Donde más tarde, levantaría el Sr. Márquez, palacio e Iglesia Mayor y repartiera solares a todos sus capitanes. Al mismo tiempo dona a Nicolás de Rivera el “Mozo” tierras al suroeste, “por el camino antiguo a Pachacamác (Camino Real) cerca de un lugar de indios que se les denominó de la Magdalena”, como Repartimiento y en vecindad con las tierras del Cacique, que se le otorgó  compensando la expropiación de sus propiedades; aúpn más cediéndole tierras en la región de “Chontay”.

 

Igualmente en vecindad con Juan Cáceres y Don Pedro de Navarro que tenía tierras y huerta en la Magdalena, Don Nicolás de Rivera el viejo fue favorecido con las tierras de “Santa Ana de las Torres”, camino al Callao12.

 

Bautizado el cacique con el nombre de Gonzalo cede un solar a los padres franciscanos3, lugar donde se levantó Iglesia, convento y huerta, sugiriendo su enterramiento en el mismo presbiterio.

 

Esta doctrina corre su jurisdicción por la parte que va al mar del Callao, desde “La iglesia que está va al mar del Callao, desde “La Iglesia que está en el pueblo llamado de la Magdalena, hasta la hacienda de Aulestigui que llaman Valle de Maranga por la parte que mira al Callao hasta la Legua, y desde la portada de Juan Simón hasta la de Guadalupe, de allí  por el callejón que llaman de Matamandinga hasta la calera de la Orden Dominica y atraviesa por el Camino Real de Santa Cruz que se llama Valle de Guatica”...

 

En 1538, se encuentra en plena construcción el templo de los padres Franciscanos dedicados a Santa Mariá Magdalena, asi mismo se trabaja el conventillo y el cementerio – Doctrina ya de los mencionados padres, que en 1587 se termina4.

 

Comprobada la donación por S.S. referimos del texto el documento: “En la ciudad de los Reyes del Perú en primero de Julio de 1587 años, habiendo visto su señoría esta donación y posesión que se presentó por Fray Diego Calderón, procurador de Monasterio de San Francisco, mandó que se le de provisión y confirmación, que firmara el Virrey Conde de Villar”.

 

“Don Gonzalo Taurichusco, cacique principal y gobernador del Valle del Rímac había hecho donación del sitio y huerta de la casa de la Magdalena, término de esta ciudad, que tiene hecha en aquel repartimiento”.

Probada la donación por el Márquez de Cañete en 14 de Agosto de 1557, estando en la Iglesia y Monasterio que “se dice de la Magdalena que es media legua poco más o menos de la ciudad de los Reyes” y ante el mismo Virrey.

 

Pareció el Cacique Don Gonzalo Taurichusco que “por lengua de Don Alonso de Escobar”, interprete, confirma su donación, estando presentes el Reverendo Padre Fray Juan de Aguilera como General de la Orden y hallándose así mismo al susodicho Don Cristóbal Guacal, Juan Pincuy y Don Lorenzo Quachinamo, hijo de Don Francisco Quachinamo y Don Miguel Cajapacha hijo de Don Pedro Cajapacha, ante Don Eduardo Ruiz de Navarruel por mandato de su Majestad el Conde de Villar en 3 de Julio de 1587.

 

Don Gonzalo construye el púlpito y el Altar Mayor, establecidos ya los primeros sacerdotes franciscanos con el carácter de doctrineros de los naturales por uno de los principales requisitos que tenían que cumplir los encomenderos como recompensa a los tributos que recibian de los indígenas que era ponerles curas para su evangelización.

 

Muchos doctrineros pisaron la nueva Chayacala, algunos predicando en el desierto por no saber la lengua de los naturales, dedicados a bautizar y a extirparlos de todas sus idolatrías, destruyendo ídolos y oráculos en toda la región; luego despúes las “Guerras Civiles”, motivaron la desaparición de la doctrina y “rara vez se veían un cura fuera del convento”, cerrado hasta 1758 ó sea 50 años de iniciada su construcción.

 

La iglesia de la “Bendita Magdalena” posee tierras de una de sus cofradías de San Marcelo, fundada en 1640 que lindan con las tierras de los indios Pedro Paico y María Choque y con las del Señor Sebástian Luis de Castro5. Además posee las cofradías de la Purísima, el Santísimo Sacramento, Santo Cristo y las Animas.

 

En 1870, el cura Don Agustín Cardona emplea en los libros por vez primera el término “pueblo”, y en 1821 se empleaba el de “Parroquia”.

 

Así esta iglesia se llamaba de Santa María Magdalena, Vice Parroquia de San Miguel de Miraflores. Encontrando entre sus párrocos a Fray José Orellana, Pablo Marchan, Eusebio Casaverde, Juan Salvador Cordero, Diego de la Parra, José Tafúr y Don Mariano Ochoa. Posteriormente en 1771 a Don Jacinto Aramburú, en 1779 al Licenciado Bruno Lorenzo de Rivera y Navarro, en 1786 a Juan José de Vargas, en 1842 a José M. Calvo y hasta 1872 a Don Agustín Cardona.

 

Con sus respectivos libros de enterramientos y partidas.

 

Desde muchos años atrás se tiene referencias de la vida de la doctrina, quizá antes de que llegara Don Fernando de Torres y Portugal, Marqués de Bélgica, Virrey que se hospeda en el convento de la Magdalena y es reemplazado por el Primer Márquez de Cañete, Virrey García Hurtado de Mendoza. Y fue así residencia de muchos virreyes como lo llamara Tschudi6 “Residencia Veraniega de Virreyes”.

 

Encontramos así mismo informaciones en los protocolos de Don Juan Saracho en 1575, cuando Magdalena era recaudo de Don Diego de Aramburú, así mismo en los libros de cabildos, en los protocolos de Bláz Hernández y en el “Diario de Lima” de Don Juan Antonio Suardo.

 

El nuevo pueblo de la Magdalena tuvo capilla en terrenos cedidos por el Sr. Don Pedro  Combe y Riviera, en lo que hoy día es la calle Libertad: transladada más tarde, a la “Quinta Yolanda”. La segunda Capilla en terrenos del Sr. Nicolla La Gruta, actuilmente la Rotonda Municipal que fuera demolida en 1930.

 

 

VI.

DE LA FUNDACIÓN DE LA “MAR BELLA” Y DE QUIENÉS FUERON SUS FUNDADORES Y DE CUANTAS GENTES HUBIERON

 

Los concesionarios que fueron del “Ferrocarril de Lima a la Magdalena y su orilla del Mar”. Señores Rodolfo de utte, Ricardo Rey y Basadre y Don Félis Dibós, como dueños de algunas tierras compradas a los señores Zevallos y a don Basilio Germán, tanto del fundo de “Orbea” y de l fundo “Oyague”.

Compran tierras de los propietarios de la llamada hacienda “ORBEA”, que fuera la Hda. Zavala , ahora de Don José A. De la Puente y Querejazu, a doña Paula Cortés y Alcazar Su esposa, y a don José Agustín de la Puente y Cortés, su hijo, que corre en el documento de venta de 1° de Julio de 1872, en los Protocolos del Notario de Don Felipe de Orellana1.

Acordaron en dicha venta formar cerca del Mar, una nueva población que debería ocupar los terrenos que unos y otros poseen con arreglo al Plano numerado y firmado por todos los interesados. Posteriormente se traza otro plano firmado por el Ingeniero Florentino Barreto y Helguero.

 

La Empresa además debería emprender obras tales como la “Bajada de los Baños”, asegurado por un sólido rompeolas, a la altura de la Manzana N° 6. Del mismo modo hacer la estación del Ferrocarril en la Manzana N°. 16, que bajaría por el “Callejón de Cuevas”, detrás de La Iglesia y Panteón de la “Bendita Magdalena”.

LA Empresa se obligaba a si mismo a cercar la orilla del barranco en el espacio que hacen la Manzanas N° 41, 46, y 51; también cercar la línea del Tren en su trayectoria por el “Olivar” y demás terrenos.

 

Nace así el pueblo que llamaron “Mar Bella” y lentamente la Doctrina de la “Bendita Magdalena”, PIERDE SU TÓNICA rústica y sus pobladores empiezan a comprar tierras en el nuevo balneario.

 

En convenio elevado a Escritura Pública el 8 de enero de 1873 ante el, mismo Notario2, hacen la distribución de las tierras adquiridas  por sorteo: los lotes y manzanas de color amarillo del plano adjunto, pertenecen a don Rodolfo de Rutté; lotes y Manzanas de color Azul a Ricardo Rey y Basare y los de color Carmín o Rosado a don Félix Dibos. Siendo cada uno dueño en propiedad real.

 

De otro lado el 11 de diciembre de 1872, elevan a Instrumento público, un Contrato de Arreglo3 los señores de La Puente con los Srs. Rutté, Rey d Dibos, para que por la expropiación que se hiciera de los propietarios de “Orbea” en los terrenos que vienen de la línea férrea de Lima a la Magdalena, se le paguen 703 pesos a 31/2 reales, que pertenecen a, al “Ollivar de la Buena Muerte”, y “Huerta Orbea”. De ellos 65 pesos, correspondían al arrendarlo de entonces; quedando dueños de la línea 10 metros entre tapia  y tapia.

 

Los srs. De la Puente, se comprometen a obsequiar 20 metros de ancho al costado derecho de la línea en dirección al mar, con el objeto de formar una Alameda entre pueblo y pueblo a orillas del mar.

 

De esta manera los dueños de “Orbea”, ceden sus terrenos para la construcción del Ferrocarril, quitándose del Derecho de Exprópiasela familia de la puente convienen un arreglo con su hijo Don José Agustín4 y ceden en propiedad la manzana “O” del plano respectivo donde se encuentran las calles, manzanas y malecón bien distribuidos en lotes de 10 mil metros cuadrados y las próximas al dicho malecón de 5 mil metros cuadrados. Advirtiendo que la Manzana N°. 58 ESTÁ DIVIDIDA EN CUATRO PARTES Y MARCADAS COMO APARECEN DEL PLANO EN MENCIÓN. PERTENECEN EL Lote “b” a don Agustín hijo y el de la letra “A” a su padre don José Agustín de la Puente y Querejazu,,.

 

El 15 de marzo de 1873 celebran una minuta en calidad de condóminos de la hacienda “Orbea” LOS SEÑORES DE LA Puente, doña Paula Cortés, su hijo Agustín, para su mejor distribución y uso de esos terrenos y destinarlos al nuevo pueblo que se ha formado a orillas del mar. Sujetándose al plano suscrito por ambos contrayentes5, copia fiel del que levantara la empresa del ferrocarril de Lima a esa población asignándose las letras “A”  y “B” con una superficie de 2,80de 2,800 M2. Colindante con los Lotes de don Mateo Tordoya y de don Francisco Cavero.

 

A partir de julio de 1872m los propietarios de la nueva “Mar Bella”, venden lotes de acuerdo al plano de la Compañía hasta 1873, como consta de las escrituras de venta ante el Notario Felipe de Orellana. Lista que se acompaña para mayores informaciones, con sus respectivos lotes.

 

Mateo Tordoya (44)

Fernando Cavero (22ª)

Rosa Caballero de Tordoya (22ª)

Manuel Cevallos (aún propietario)

Ernestina FFLucker de Dibos (72)

Felix Dibós (Lotes color Carmín)

José Vicente Ampuero (23ª)

Paula Cortés de la Puente (aún con propiedades)

José de la puente y Querejazu (aún con propiedades)

José Agustín de la Puente y Cortés (Idem)

Rodolfo de Rutté (Lotes color Amarillo)

Ricardo Rey y Basadre (Lotes color Azul)

Carmen Olavegoya de Cerca(41)

Federico Brunswig (13-19-17-18)

Guillermo Flucker (182–185–186–103– 48-127–102–103)

Eugenio Fontanes (58)

Germ+as Luís Arnet Tinning (91 – 92)

Carlos Julio, Plucker, (98–104–85–86–48-38-42-45-49)

Gertrudes Chocano de Pret, (23-124-128-120)

Juan de la Cruz Hurtado, (122)

José Antonio Barrenechea, (32-36)

Mercedes Dulanto Vda. de Gutiérrez, (21)

Dr. Manuel Tovar(44ª)

Bernardo Roca y Bologna (42-43)

Pedro Roca y Bologna (42)

Mauricio Michael (259)

Arturo Boléeme (151)

Aurelio Denegri (10-12)

Ernesto Molinouski (8-6-7)

Pedro Oliveira (46b-50)

José Simón Tejada 857-96)

Eduardo Balbuena (125)

Antonio Raymondi (15-16)

Luisa Judo de Bocanegra (191-192)

Adolfo Bendiero (130)

Germán Tejada (59 – 93)

Josefa Cardenas (172)

Evaristo Barrios (40 – 44b)

Francisca Risco de Maladengoitia (122b-23b)

Guillermo Pallok (41ª)

Manuel Grillo Ramírez (155)

Nicanor Tejerían (49b)

María Angélica Probias (1)

Enriqueta Corbacho de Blume (193-194-195-196-197-17-201-202-203-4-198-200).

Domingo Bravo (44b)

Francisco Domor (113)

Germán Flucker (196 – 197)

Gerardo Garlan (46a)

Mercedes Dulanto (4)

José Antonio Barrenechea (32-26)

Juan de la Cruz Hurtado (1229

Gestrudes Chocano y su Esposo Pret (123-124-128-129)

Luis Tinning (91)

Germán Luís  Arnet Tinning (92)

Federico Bruswig (13-14-17-18-52-53)

Eugenio Fontans 858)

Juan Gargu revich (125-204)

Lorenzo Chiurliza (183)

Guillermo Eppner (169)

José Mariano Macedo (31-35)

José García Maldonado (9)

Ramón C. Pinto 860)

Doriteo Martinez (126)

José de la Cruz Balbuena (126)

Juan Dockandorff (62-63-64)

Ricardo Rossel 84)

José Lujan Ramírez y Teresa Velásquez (48)

Gabriel Ramos (4)

Carmen de Ugarte (4)

Manuela Cama de Bedoya (99)

Domitila Olavegoya (46)

Carmen Olavegoya (46)

José Cuadros 837-419

Ricardo Tirado (187)

Carlos Flucker y José Cuadros (11-29-33)

Juan Antonio Riveiro (42)

Ramon Riveiro (42)

Enrique Delgado (429

Bernardo Roca y Garzón (43)

Rosa Caballero de Tordoya (23)

Tomasa Velásquez (1819

Gabriel Ramos (4)

Cosme de Ugare (4)

Eduardo Balbuena (125)

José Urgaluza (141)

Luisa Jude de Beansejaur (191 – 192)

Rodolfo Badiere (130)

 

 

RICARDO REY Y BASADRE

 

Nació en Tacna en 1851, hijo de don Ignacio Rey y Riesgo y de Doña Carmen Basadre.

 

Su padre radicado en el puerto de Arica fue poseedor de buques y un molino tuvo por hijos a doña Margarita de Dorado, Carmen de García Calderón, José Santiago, Ricardo y  Domingo.

 

Estudió en el Seminario de Santo Toribio, graduándose de Ingeniero Civil en esta capital el 10 de noviembre de 1871

 

Casó en 1885 con Doña María Boza y Meza.

 

Toma parte en la construcción del Ferrocarril de la Oroya y fallece en 1899 en Cerro de Pasco, atacado de bronco neumonía.

 

FEDERICO RODOLFO DE RUTTE Y ABEREGG

 

Nació en Suiza en el Cartón de  Berna en 1831. en 1860 viene al Perú como empleado de “Thomas La Chambre” firma francesa que negociaba con el gobierno peruano comprando guano de las islas.

 

Funda una casa comercial importadora de abarrotes y exportadora de productos naturales con oficinas en la calle Coca.

 

En 1868 casa don doña Petronila Rosa Barrios Campos y tuvieron a Maria Otilia, Paulo Emilio, Manuel Rodolfo, Luis Enrique, Julio Eduardo Paúl Silvestre y  Carmen Rosa.

 

En 1874 viaja a Europa por 10 años y en 1885 abre en París una Oficina que lo mantenía en relación con la de Lima.

 

En 1892 liquida sus negocios muere en 1902 en esta Capital.

 

FÉLIX DIBOS

Nació en Francia en la ciudad de Bayona en 1831 el 6 de abril. En París transcurren sus primeros años de adolescencia.

 

Por el primer gobierno de Don José Pardo, viene al Perú para hacerse cargo de la proveeduría de equipo y vestuario del ejército contratado por este gobierno, instalado en la calle del Correo en casa de la familia Pfluker.

 

Fue Presidente de la Sociedad de Beneficencia francesa, contribuyendo la venida de las madres de la Orden de San José de Cluny, quienes fundan colegios en Lima y Magdalena, así mismo la “Maison de la Sante”.

Se casa con Doña Ernestina Pfluker y tuvo como hijos a don Eduardo, Jorge, Luis, Anita y Tereza.

Desempeña el cargo de Alcalde, donde concibe la idea de formar “Mar Bella” Fallece en 1898.

 

JOSÉ DE LA PUENTE Y QUEREJAZU

 

Actúo en Lima en la mitad del S.XIX Servidor del Rey en el gobierno de Pezuela, español por ambas líneas.

Su familia establecida en las Indias de las tierras Gipuzco a en las villas de Mondragón en Oñate.

 

Su padre fue don Lorenzo de la Puente y Castro V Márquez de Villafuerte y tronco de numerosas familias que aun viven en el  Perú y en España.

 

Su madre Doña Micaela de Querajazu y  Santiago Concha, hija del Oidor y hombre de letras Hermenegildo de Querejazu y Mollinedo.

 

Del matrimonio del Sr. De la Puente y Castro y de la Sra. Micaela Querejazu y Santiago Concha nació Don José, Don Manuel, el primogénito y heredero del Mayorazgo que residió después en España.

Don José casó con Doña Paula Cortéz y Alcazar de padres de Extremadura. Nacen 8 hermanos dedicados a la carrera de las armas. Don José durante el Virreynato fue Primer Terrateniente y luego Capitán del Regimiento de Milicias de Chancay.

 

En 1824 fue Regidor del Cabildo Limeño.

Tuvo por hijos a Don José Agustín , Don Fabián, Doña Carmen, Doña Lucia, Don Antonio y  Don Mariano.

 

JOSÉ AGUSTÍN DE LA PUENTE Y CORTEZ

Hijo de José Agustín de la Puente y Querejazú y de doña Paula Cortez y Alcazar.

Sobrino de doña Micaela de la Puente y Querejazú casada con el Conde de  San  Isidro PRIMER Alcalde de Lima Independiente.

En 1859 fue Cónsul de Caracas. Toma el grado de Coronel desempeñando la Prefectura de Junín en 1874.

 

         Cumplió importante labor en el combate del 2 de Mayo.

Tuvo a su cargo el Consulado de Venezuela en Lima. Regidor del Concejo de Lima en 1893 y en el  Ministerio de  Hacienda en 1894, fueron sus últimas actuaciones públicas.

 

Amigo y enamorado de Lima es vinculado a Mendiburo y Palma y con el  Título de  Historia Nacional, público en el Comercio, desde fines del S.XIX hasta su muerte en 1810 variados artículos peruanistas. Sus trabajos acerca del Arzobispo Loayza, de las costumbres virreynales, de Bolívar y San Martín, y sus páginas que versan sobre la ocupación chilena.

 

Casó con Doña Jesús Olavegoya Iriarte, tuvo 8 hijos ellas doña Constanza, doña María Jesús y Doña Manuelita.

 

VII

DE CÓMO EN EL NUVEO PUEBLO ERAN SUS COCHES DE MULAS, SUS TRENES Y SUS BAÑOS.

 

La vieja Magdalena era víctima de improvisos asaltos a la población. Esta misma gente de maleantes y negros audaces, al ver crecer un nuevo pueblos e entregaron al saqueo y asalto de mata a los carritos tirados por mulas o caballos.

La intranquilidad era completa en todo el país y era por conveniente la creación de algo más seguro para la misma ciudad. En entonces que el 18 de enero de 1872, se legaliza la Compañía que explotaría una línea férrea a la “Magdalena y su orilla del Mar”, por 500 soles de plata en acciones al 10% anuales hasta 1875.

Los materiales fueron traídos de Francia  de la Casa ImportadoraEiffel”, en 1889, el ferrocarril “Francés” llamado así, era de vía angosta y con locomotoras importadas. La estación inicial se encontraba entre los girones Víctor Fajardo y la Av. Bolivia en Lima y el terminal tras de la Iglesia de María Magdalena e la hoy llamada “Pueblo Libre”, y en su prolongación a orillas del mar, se fijo desde el primer plano hecho por sus concesionarios en la Manzana N° 16 en lo que sería ahora los girones Grau e Independencia.

Este ferrocarril se inauguró el 23 de Octubre de 1885 con tres máquinas a vapor: “Emilia”; “Eduardo” y “doña María”; que bajando por el Callejón de “Mateo Salado”, seguí por los callejones de la hacienda “Cueba” y “Colmenares”, pasando por “Orbea” hasta la orilla del mar.

Su servicio fue constante en un principio, después dominicalmente, y a diario se utilizaban los “carritos de mulas”. Paralelamente, por contrato celebrado ante el Notario Orellana, los señores Rutte, Dibós y Rey con Don Estanislao Mar, Empresario de obras de Terraplenes1, convienen en 21 de diciembre de 1872 para la ejecución del trabajo de la “bakada al mar y taludes”, bajo la dirección del Ingeniero de la Empresa, por la suma de 18,000 soles para terminarlos entre  meses, empezando cinco días de firmado el contrato.

Ocho años más tarde s incidan los trabajos que duran hasta 1865. edificio que muchas veces fuera destruido en sus espigones por el fuerte oleaje del mar.

Estos baños tomaron el nombre de “Baños Dibós”, que desde un comienzo dentro del plano levantado pro sus concesionarios se proyectara dentro de la Manzana N° 6.

Abandonada la explotación del Ferrocarril Francés, pro los Srs. Rutté, Rey y Basadre y Dibos, con perdidas casi tres millones de soles. La compañía del “Ferrocarril inglés” desde 1901, restablece el tránsito con tres máquinas: “La Niña”, “Bella vista” y “Barranco”, de Lima a la Magdalena Nueva, donde se encontraban muchos lugares y sitios de recreo como fueran el Hotel “Labrouse”, la Casa de las “Torrecitas”, el Casino “Frisancho” y el famosos depósito de vinos “HEGGIO”.

 

VIII

DE CÓMO LOS INDIOVENDIAN SUS TIERRAS  Y DE CÓMO REGABAN SUS HACIENDAS.

 

El agrupamiento urbano, es tradicional, antiguo; en la misma forma se levantan construcciones, se destruyen, se superponen viviendas, templos, palacios, etc.

En conclusión ¿Qué interesa al urbanismo?. El planteamiento urbano, la actividad voluntaria del hombre.

Magdalena fue una población agrícola, de predominantemente vida rural. El cambio de uso evidentemente destruye su propio ambiente, pero quiere ser una ciudad moderna. Lima ya lo era en esa época. Este imperativo de serlo desbastó cuanto se le oponía, como en el caso de la destrucción de huacas Pre – colombinas, devorado por la nueva ciudad progresista.

Es en este estado, que los indígenas de este pueblo se abocan a deshacerse de sus propiedades, inclusive tierras que están fuera de la gran ciudad como el caso del Cacique Gonzalo en 1565 vende tierras a Don Gonzalo Guillén en el pueblo de Pacán1 y a Don Diego de Ávila en la Magdalena, ante el notario Juan García de Nogal, siendo por aquel entonces Don Julián Hidalgo”, “Corregidor de Indias”2.

Cada fanega o fanegada estaba compuesta de 288 varas de largo por 144 de ancho, aproximadamente dos cuadras. Medidas impuestas por los señores de la conquista.

Estando Don Pedro de Loayza y Quiñónez, caballero de la orden de Calatrava, como Corregidor del pueblo de los naturales y sus partidarios, y Don Francisco Mecía Sandoval procurador general en 1640; Don Pedro de Garate compra tierras en el partido de la Magdalena3 a Doña Maria Choque, india natural, media fanegada tierra de pan llevar; a Don Pedro Bacón, indio de la Magdalena, una fanegada; a Doña Juana Choque I fanegada y 21 almudes de tierra en el mismo valle; a Doña Angélica Choque y sus nietos (venta a censo) 1 fanegada y 4 almudes; a Pedro Dacón  hijo, 1 fanegada y media a censo sin licencia ; a Diego Ichima y Juan Carvajal y Juan Chávez, indios ladinos, 3 fanegadas, a Felipe Chacta y a Doña Lucía Chaupía 2 fanegadas con licencia del Gobierno; a Francisco Cami y Lázaro Martín, indios, 4 fanegadas; a Don Lorenzo Payante y Doña Francisca Chilquín y María Choque, media fanegada; del cacique Santiago Casamusa media fanegada; a Don Pedro Paico tierras que lindan con las de San Sebastián Luis de Castro y tierras de la Cofradía de San Marcelo, fundada en la Iglesia del pueblo de la Magdalena, y con Don  Juan Lorenzo de Zela.

Por estar estas tierras circundantes con propiedades españolas, la dicha María Choque no las nombra.

Por los años que viene desde 1800, se siguen haciendo propietarios a título oneroso, mucha gente, tal el caso de don Tomás Panizo y Fronda dueño de la Hacienda Maranga litiga con Doña María Trinidad Hidalgo, cacica de la Magdalena, sobre la posesión de unas tierras4.

En 1589 ya los hacendados de la Magdalena, Huatica y Maranga regaban sus tierras con aguas del río Huatica o llamada acequia de Santa Clara que se llama también río de la Magdalena.5

Por estos años Don Diego Gil de Arias era administrador de los bienes de las comunidades de Magdalena, Huatica y Maranga, en época del Virrey Conde de Villar.6

A partir de la primera mitad del Siglo XVIII el pueblo de la Magdalena, pasa a ser Doctrina de este nombre, del Distrito del Partido del Cercado del Departamento de la Intendencia de la Capital de Lima, estando en 1773 como comisario del río Huatica Don Fernando Lince.

Don Joaquín Manuel de Azona y Estanislao Aminorala, hacendados de la Magdalena, demanda a los hacendados de Cueva, de Ríos, Pando, Maranga, el Paulino y Ciquey, par ala reconstrucción del puente llamado el “Tambillo” que se encuentra en el camino Real, por crear un perjuicio de aniegos en sus tierras7 que fuera inundada y rota por la altura de la “Boquilla de la Huerta”, que viene de la acequia grande de Santa Catalina.

Además de esta toma, encontramos los de Guascata, boca de Guanchihuaylas, la toma de Pacallay la de Río Grande, que dan sus aguas para riego de las tierras de este Valle de la Magdalena8.

Magdalena entre los Valles de Huatica y Maranga era el más cultivado, como la demuestran sus 27 tomas que hacían un total de 61 riegos semanales9 el Fundo “Conde de La Vega” era una toma y de dos riegos; “Toma de lazo” de una toma y seis riegos; “Molino de Gato”, de dos tomas y cuatro riegos: “Chacra de la Cueva”, “Oyague” de una toma y seis riegos; “Orbea” de tres tomas y tres riesgos: “El paulino” de dos  tomas y dos riegos: “Laxa”, de dos riegos y una toma y “San Miguel” y “San Cayetano”, de una toma y de cuatro y ocho tomas.

Ya más tarde como era insuficiente el agua, los hacendados José de Ayesta, el Conde de la Vega del Ren, el Conde de la Torre Velarde, el Conde de San Carlos, dueños de “Lazo” y “Molino de Gato”, disputan el agua que venía del río de Surco ante Don Gregorio Moreira y Zúñiga, Alarife, nombrando como Diputados del Valle de la Magdalena a Don Manuel Ortiz de Foronda y el Conde de Montemar y Monteblanco, de la orden de Montera como Juez Privativo de aguas. Solucionando la  manera de regadíos, de limpieza de las acequias, por topos, con sus propios negros y sin desamble10.

De la manera de riegos, pleitos y derechos, los hacendados no sabían donde acudir cuan el 29 de Agosto del año 1836, Magdalena se incorpora a la provincia litoral del Callao, el 5 de abril de 1839 por Decreto Supremo del General Gutiérrez de la Puente vuelve a la Jurisdicción de Lima.

 



0Chaya – Calca” ó Chayacala (Informaciones de Toledo – 1640 (Antigua Tribu de los “Huallas”).

1 Stiglich, Germán – Diccionario Geográfico del Perú - 1922

2 Cieza de León, Pedro – Crónica del Perú. C.F. Libros de Cabildos de Lima. Tomo IX. Pág. 27,; CF. Escribano Blás Hernández – Leg. 43 – 98 – A.N.

3 1575 – Libros de los Cabildos t. VIII. Pág. 77.

4 Bernabe Cobo, Historia de la Fundación de Lima.

5 Archivo Arzobispal

6 Ibidem

1 Derecho Indígena y Encomiendas.- Leg. 2 Cdno. 27 , 1576. Archivos Nacional – Sección Histórica.

2 Protocolos Notariales de don Cayetano Arredondo, 1710, folio 140.- Archivo N.S.H.

3 Títulos de propiedad. Leg. N°. 8, Cdno. N° 240, 1640 A.N.- S.H.

4 Derecho Indígena y Encomiendas, 1775 A.N.- S.H.

 

5 Derecho Indígena y Encomiendas, 1791, Cdno. N°  465 A.N.- S.H.

6 Derecho Indígena y Encomiendas, 1778, Expediente del Conde de Ochesa.  A.N.- S.H.

 

7 Derecho Indígena y Encomiendas, 1791, Cdno. N°  465 A.N.- S.H.

8 Derecho Indígena y Encomiendas, 1803, Cdno. N°  590 A.N.- S.H.

9 Derecho Indígena y Encomiendas, Ibidem, Cdno.   590 A.N.- S.H.

10 Ibidem.-

1 Protocolo Notarial, Medrano, Luis.

 

2 Luque, Francisco (2-1- 1770) A.N. S.H-

 

3 Medrano, Luis, 1774 –A.N.  S.H.

4 Antonio de Lama, 24 de Enero 1871, A.N. S.H.

5 Protocolo Notarial de Manuel Uuriza Legajo 18 – Folio 2,073 – 1862 – A.N.

6 Protocolo Notarial de Felipe de Orellana Legajo 39,

 

7 Protocolo Notarial de Felipe  Sotomayor 1859, 3 de Diciembre. CF. Felipe Sotomayor 1859, 3 de diciembre. CF. Felipe Orellana – Escritura de 23 de Febrero de 1871.

8 Protocolos Notariales. F. Orellana  - Ley 39, Folio  399 vta.

9 Protocolos de Claudio José Suárez – 20 – III – 1872

10 Protocolo de F. Orellana – 26 – 4 – 1873 – Folio  1, 091 vta. Legajo  41.

11 Temporalidades – Legajo 29 – A..N. 1771

12 Protocolo Notarial de Jerónimo de Portalanza – 5 – XII – 1770.

13 Protocolo Notarial de Jacinto Norvasta – 10 – IV - 1720

14 Temporalidades – Legajo 29 – 1771 – A..N.

 

15 Tierras y Haciendas – Legajo 6 Cuaderno  44 – A.N.- S.H.

 

16 Registros Públicos – Inscripción del  Fundo Matalechuzas de Magdalena.

 

1 Información de Diego Dávila Briceño, (Corregidor de Huarochirí, dice que en Lima se hablaba el “Kauquio ó A ‘Karo’, y con la ocupación yunga se hablaba  el Aymara y más al sur el “Chincha  y al Norte el “Muchik”.

 

2 Barbagelata, José, “Evolución urbana de  Lima”,  1945 –

 

3 Archivo de San Francisco.- Templo de San Francisco el Grande de Lima”.

4 Títulos de propiedad de la Orden Franciscana que tenían donación verbal del Virrey Conde del Villar. (Archivo San Francisco).

5 Títulos de propiedad, Cdno, 240 Archivo Nacional , Sección Histórica

6 Tschudi, Juan Von – Testimonios del Perú – 1966 – Pág. 180

1 Protocolo Notarial de Felipe Orellana, F. 14, 781 y 1188, año de 1872, A.N.- S.H. (Archivo  Terán).

2 Protocolo Notarial de Felipe Orellana, Leg. 40,  folio 852, año de 1873 A..N._ S.H.

 

3 Protocolo de Felipe Orellana, Folio 781 de 11 de diciembre de 1872. A.N.-S.H.

 

4 Protocolo de Felipe Orellana, Leg, 40 folio 945 vta. 4 de Febrero de 1873.

 

5 Protocolo de Felipe Orellana, Leg, 36 folio 1188  de 1873. A.N..-S.H.

 

 

1 Protocolo de Felipe de Orellana, Fol. 811 – 1872 Archiv  Nacional, S.H.

 

1 Derecho Indígena – Cdno, 23, 1576 – 11 de Julio A.N.

 

2 Derecho Indígena – Ley 2, Cdno. N° 23, 1576

 

3 Títulos de propiedad Leg. N°, 8 Cdno. N° 240; 1640 Cf. Leg. N°. 241 Año 1641.

 

4 Tierras y Haciendas – Leg. , 24 – Cdno. 217 – año de 1819. Cf. Leg. 8, Cdno. 74 – de 1800. A.N.S.H.

 

5 Derecho Indígena – Cdno. 619 año 1859. A.N.S.H.

 

6 Juzgado de aguas – Cdno. 3.3, 72 – año 1773.

 

7 Juzgado de aguas – Cdno 3.7.4 – 1774 .- A.N.

 

8 Juzgado de Aguas – Cdno. N° 3.3.11 – 1775

9 Juzgado de aguas – Cdno,. N° 3.3. 14 – 47 año 1796.

 

10 Juzgado de aguas – Cdno,. 3.3. 8 – 27 año 1780 – 85.