R.I.P.

LA VERDAD

 

 

Busqué en el pozo de la gran verdad

y encontré un muñeco en blancos harapos

que unos disfrazaban de la realidad

con capotes verdes, como verdes sapos.

 

Seguí hasta el pozo de la gran mentira

y un muñeco igual, en iguales trapos,

entonaba cantos al son de una lira

traspasando el velo de los tipos guapos.

 

Después encontré flotando en el cieno

donde habían restos de seres quemados

una tabla escrita con profuso adorno

 

y tres letras blancas con bordes dorados:

Aquí yace un cuerpo que fue siempre ajeno

y fue el Gran Muñeco de su propio entorno.