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R.I.P. LA VERDAD Busqué en el pozo de la gran verdad y encontré un muñeco en blancos harapos que unos disfrazaban de la realidad con capotes verdes, como verdes sapos. Seguí hasta el pozo de la gran mentira y un muñeco igual, en iguales trapos, entonaba cantos al son de una lira traspasando el velo de los tipos
guapos. Después encontré flotando en el cieno donde habían restos de seres quemados una tabla escrita con profuso adorno y tres letras blancas con bordes dorados: Aquí yace un cuerpo que fue siempre ajeno y fue el Gran
Muñeco de su propio entorno. |