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DECONSTRUCCIÓN
DE LA NOCIÓN DE
AUTOR. Alteridad e Identidad en la poesía contemporánea.
El poeta como superman “En esencia, el mito de
SUPERMAN satisface las secretas nostalgias del hombre moderno, que aunque se
sabe débil y limitado, sueña rebelarse un día como un “personaje
excepcional”, como un “héroe” cuyos sufrimientos están
llamados a cambiar las pautas ontológicas del mundo”. “SUPERMAN se hizo
extraordinariamente popular gracias a su doble y quizás triple identidad:
descendiente de un planeta desaparecido a raíz de una catástrofe, y dotado de
poderes prodigiosos, habita en J.L. Martínez.
La nueva novela. La noción de
"autor". La noción de
"autor" –como creador individual de una obra artística o
literaria– se puede situar histórica
y culturalmente en el tránsito de la modernidad a la postmodenidad, la noción
de creador individual empieza a problematizarse; desde fines del siglo XIX y
a lo largo del siglo XX, donde la noción se hace insostenible. Tal como lo refiere Michel Foucault[1], el autor que desde el siglo XIX venía
jugando el papel de regulador de la ficción, papel característico de la era
industrial y burguesa, del individualismo y de la propiedad privada, habida
cuenta de las modificaciones históricas posteriores, no tuvo ya ninguna
necesidad de que esta función permaneciera constante en su forma y en su
complejidad. Un planteamiento interesante en torno las relaciones
conflictuadas entre autor, texto y lector, así como de la cuestión
anteriormente planteada respecto de las nociones de autor y autoría, es la de
Juan Luís Martínez[2]. La propuesta del poeta
es la de una autoría transindividual, que quiere superar desde oriente la
noción de intertextualidad según se ha entendido en occidente, donde los
textos de base están presentes en las transformaciones del texto que los
procesa; pero en J. L. Martínez ella parece resolverse en la negación de la
existencia de las individualidades en la literatura, al hacer fluir bajo
nombres distintos una misma corriente, que es y no es él[3].
Fue Flaubert
quien dijo que "un autor debe arreglárselas para hacer creer a la
posteridad que no ha existido jamás". Palabras que calaron hondo en Juan
Luís Martínez[4],
poeta secreto como pocos. El poeta debe saber andar sobre sus pasos y borrar
sus propias huellas. Martínez,
lejos de ambicionar popularidad,
varias veces dijo que deseaba abandonar su propia identidad: "Me
complace irradiar una identidad velada como poeta; esa noción de existir y no
existir, de ser más literario que real", confesó en su última
entrevista. La
Nueva Novela También soñaba con escribir un
libro que no se supiera que era de él. Sueño o voluntad que al leer Poemas
del otro adquiere connotación casi empírica: "Esta es poesía lírica. Si
se comparan estos versos con los de En La nueva novela,
obra paradigmática de la neovanguadia poética
chilena, J. L. Martínez anticipa la escritura hipertextual, bajo el soporte
de un libro para armar, desentrañar, recorrer, en algún sentido completar o
construir, esto a partir de las tareas poéticas que aparecen allí prescritas,
o los diversos enlaces con los que están tejidos problemas de física y
matemática con otros de gramática, sintaxis e incluso ética. Es imposible reseñar todos los juegos fantásticos del
pensamiento, de la palabra, del contexto tipográfico y autoral,
que esta obra nos presenta. Los textos de La
nueva novela tienen la estructura del problema lógico, físico o
matemático, con un espacio en blanco para su resolución, o con la solución
misma al pie de página. La nueva novela es el libro sueño, el
libro utopía, el libro total. Allí, el lenguaje poético se cruza con la
filosofía, la lingüística y las La nueva novela genera perplejidad en el
lector, quien ya desde la portada enfrenta imágenes de casas derrumbándose,
para luego adentrarse en un territorio movedizo que deshabitúa su tradición
de lectura; tachadura de la autoría, las señales descriptivas e ilustrativas
de la solapa son reutilizadas con la formulación de un silogismo que pone en
movimiento otra noción sobre la legibilidad del texto el de armarlo como una
interrogación y una combinación de una suma de textos: en la paráfrasis kriteviana todo
texto se construye como un mosaico de citas, todo texto es la absorción y
transformación de otros textos. Cada una de las partes de La
nueva novela puede ser considerada como un todo, porque cada una de ellas
obedece a ese sentido que le da constitución a un poema; pero, a su vez, todos
ellos son fragmentos de esa totalidad que es el libro mismo, el que se
construye en su contenido como un sistema de referencias, las que operan
permanentemente en todas direcciones[6]. Es por eso que se puede
hablar tanto de obras como de una sola obra, primando este último sentido que
es el libro como institución o, más precisamente, como sistema. Juan Luís Martínez, de este modo, desacraliza el concepto de
originalidad tomando múltiples textos –ajenos y propios– haciendo
una obra “original”. La tendencia natural es esconder la fuente.
Cuanto más importante es la fuente, más fuerte la tendencia a esconderla.
Juan Luís se burla de eso y refiere la fuente; hecho en el que hay algo más
que gran honestidad. Aquí esta presente la idea de que la literatura es un
gran texto –hipertexto– en el que cada individuo se inscribe.
En el
acto de tachadura de la identidad hay una negación de la autoría, del que
escribió y armó todos los discursos, lo que, finalmente, produce un quiebre
al estatuto de la autonomía del arte. Es así como la
reconfiguración del concepto de autor, bajo el de escritura cooperativa,
evita la hipostación de remitir el texto a una figura fantasmagórica
–la del autor– que se encuentra fuera de él (del texto) y lo
precede. Punto de vista que generaba esa apariencia de personalidad, que
creaba la ficción de poder sacar o derivar una personalidad a partir –o
como soporte de los textos–, creyendo hallar en ello una prueba de que
existe una personalidad unificada “detrás” o “dentro”
de los textos o incluso “implícita”. |
[1]
FOUCAULT, Michel, “¿Qué
es un autor?”, conferencia de 1979
publicada en 1984.
[2]
Juan Luís Martínez, poeta que a fines de los 70 y
principios de los 80 irrumpió en la escena lírica chilena con una poesía rupturita, escéptica e
iconoclasta, incomprendida por buena parte de la crítica y rechazada por más de
un editor. Los versos de Martínez han circulado por más de 20 años como
fotocopias, aunque ahora la situación empieza a cambiar.
[3]
LIHN, Enrique, El Circo en Llamas, Ed. LOM, 1997, Santiago, 1997, p.200; cap. “Señales de Ruta de Juan Luís Martínez”
Santiago. Archivo, 1987, escrito en colaboración con Pedro Lastra.
[4]
MARTÍNEZ, JUAN LUÍS (1942-1993), muy a su pesar, dejo algunas huellas y, más
que eso, Señales de Ruta. Nació en
Valparaíso, pero pasó gran parte de su vida entre Con-Con, Viña del Mar y, más
tarde, en Villa Alemana. En su juventud fue conocido como el loco Martínez,
pues tenía fama de pelear con "los choros"
del puerto, robar autos para echar carreras a Santiago y usar el pelo largo, en
una época en que todos se lo cortaban a lo James Dean.
Se decía que tenía una placa de platino en la cabeza, a raíz de un accidente, y
que por eso tenía el pelo largo.
Lo de la lámina metálica es mentira,
pero es cierto que sufrió un grave accidente en moto. Martínez, que no terminó
el colegio por considerarlo intrascendente –igual que Lihn–,
aprovechó la convalecencia para leer a Huidobro, Carroll y otros autores que marcaron su destino. La
literatura significó un cambio en su vida: de joven rebelde pasó a ser un
hombre dedicado a tiempo completo a la poesía. El autor, que evitaba las
entrevistas, podía pasar horas conversando con alguien que lo iba a ver a su
casa. Quienes lo conocieron destacan que saltaba de un tema a otro y solía
adoptar la posición contraria. Los últimos años los pasó en su hogar-biblioteca
(tenía 5 mil libros) en Villa Alemana, leyendo, escribiendo y luchando contra
una enfermedad que lo obligaba a dializarse tres veces por semana.
[6]
NORDENFLYCHT, José de, “El gran
Solipsismo: Juan Luís Martínez, obra visual”,
Editorial Puntángeles, Universidad de Playa Ancha,
Valparaíso, 2001, p. 82.
[7]
MARTINEZ, Juan Luís, Poemas del otro, Ediciones Universidad
Diego Portales, 2003.