En la piedra de Antínfeliz

 

 

tu náusea es mía

la heredaste como heredan los peces

la asfixia y el color de tus ojos

es también el color de mi ceguera

bajo el que sombras tejen

 

Blanca Varela

 

 

Tú que estás en adlátere esta de piedra negra

Dime ¿en dónde está en estas la amargada flor?

 

Hasta la voz desgarrada en ella

La propia historia violada de piedra

La antínfeliz del cetro apárido anfibiológico

 

Ya ajena en la piedra gozosa y azul

Que es como algún epitafio en piro

 

Encadenado el ordinario fruto

Regado cuando se llega del abismo

Bosque lejano donde se ha habitado un sitio

Del propio y erótico estado

Salvaje a sí la gran piedra

 

Se agarra del tártaro en río inflado

Que es como el ajeno mar donde se vuelven preciosas

Las vidas eternas de los insólidos cantos

 

De pieles azucenas en ya 28 rosas

Redondas y perversas en la vieja costa

 

La antara y la quena morada del campo impropio

-Hacia el viento del sur establecido-

La corona del curador de llamas sapientes

Los años de junio diario

 

Escalando la montaña rítmica del mundo nuevo

En la cima de Los Andes -esos centrales-

Así de antiguas eras

 

Ya féminas desnudas al an-verso

Entrando tormento lento y sordo

Como la primavera del norte en aquellos

Los hombres del hielo

 

Entonces los escultores bagres del erostratismo

Alejado mundo rámico entre apología y fama bélica

 

Un hiper-potencial de ión oxigenado

Cavo y descubro la sepia del monte

El color del neohombre vate

De su extraño destino políglota

Actuar de la boca del papel flotante

 

Ya en el impacífico mar de la lerda alegría

Toda en esta

La que está colgando del mismo suelo