Nadie me persigue

 

Corriendo

Lodazales y estuarios

Me doy vuelta

Y me doy cuenta

Que ya nadie me persigue

En mi carrera

En cinco mil metros sobre el mar

Se me acaban los pulmones

El corazón de viento

Es la piedra

Que siente mi fatiga

Y mi prisa ya no corre

La mariposa negra

Se detiene

En mi ruta montañosa

Y me cuenta del poeta

Que corrió en su presente

Y sólo acabó

Nieve perpetua

Jamás escalonada en los abismos

Los puentes más elevados

Caminando

Lodazales y estuarios

En todos mis caminos húmedos

Ya que nadie me persigue