Misa en
Rito Hispano-Mozárabe
TEMPUS QUADRAGESIMÆ
In secundo Dominico
Quadragesimæ, missa de muliere samaritana
Segundo Domingo de Cuaresma. Misa
de la mujer samaritana (1)
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En las misas feriales de todo el año y
también en los domingos de Cuaresma (excepto en el primero), se omiten
el «Prælegendum»
y el «Gloria a Dios en el cielo»
y su oración. Después de besar el altar, y llegado a la sede, el
sacerdote saluda al pueblo, y a continuación se lee la primera lectura.
(Ver Oferencio, Ritos
Iniciales).
LITURGIA VERBI
/ LITURGIA DE LA PALABRA
|
Lectio sapientialis
/ Lectura
sapiencial |
Prov 14,33-15,8 |
Léctio libri Proverbiórum.
R/. Deo
grátias. |
Lectura del
libro de los Proverbios.
R/. Demos
gracias a Dios. |
| Filii:
In corde prudéntis requiéscit sapiéntia,
at in médio stultórum agnoscétur? Iustítia élevat
gentem, vitupérium autem populórum est peccátum.
Accéptus est regi miníster intéllegens, et iracúndia
ei, qui túrpiter agit.
Respónsio mollis frangit iram, sermo durus súscitat
furórem.
Lingua sapiéntium stillat sciéntiam, os fatuórum
ebúllit stultítiam.
In omni loco óculi Dómini contemplántur malos et
bonos.
Lingua placábilis lignum vitæ, sed oblíquitas in ea
cónteret spíritum.
Stultus irrídet disciplínam patris sui; qui autem
custódit increpatiónes, astútior fiet.
In domo iusti divítiæ plúrimæ, et in frúctibus ímpii
conturbátio.
Lábia sapiéntium disseminábunt scieétiam; cor
stultórum non rectum erit.
Víctimæ impiórum abominábiles Dómino; vota iustórum
grata sunt ei. R/.
Amen. |
Hijos:
En el corazón del inteligente mora la sabiduría, pero entre
los necios no se deja ver. La justicia eleva a una nación,
mas la injusticia hunde los pueblos.
El rey concede su favor al servidor inteligente,
pero su ira pierde al inepto.
Una respuesta amable calma la ira, pero una palabra
áspera excita el furor.
La lengua de los sabios derrama la ciencia, la boca de
los necios profiere desatinos.
En todo lugar están los ojos del Señor, él observa a los
malos y a los buenos.
La lengua apacible es un árbol de vida, pero su aspereza
hiere el corazón.
El insensato desprecia la instrucción paterna, pero el
que escucha la corrección es prudente.
En la casa del justo hay gran abundancia, pero las
ganancias del injusto causan turbación.
Los labios del sabio derraman ciencia, pero no así el
corazón del necio.
Dios rechaza el sacrificio de los que practican la
injusticia y se complace en la oración de los justos. R/.
Amén. |

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Lectio historica
/ Lectura histórica |
Gén 41,1-45a |
Léctio libri Génesis.
R/. Deo
grátias. |
Lectura del libro del Génesis.
R/. Demos
gracias a Dios. |
| In
diébus illis: Post duos annos vidit phárao somnium.
Putábat se stare super flúvium, de quo ascendébant septem
boves pulchræ et crassæ et pascebántur in locis palústribus.
Áliæ quoque septem emergébant post illas de flúmine fœdæ
confectæque mácie et stabant in ipsa amnis ripa;
devoraverúntque septem boves pulchras et crassas.
Expergefáctus phárao rursum dormívit et vidit álterum
sómnium. Septem spicæ pullulábant in culmo uno plenæ atque
formósæ. Áliæ quoque tótidem spicæ ténues et percússæ vento
urénte oriebántur devorántes omnem priórum pulchritúdinem.
Evigilávit phárao, et ecce erat sómnium.
Et, facto mane, pavóre pertérritus misit ad omnes
coniéctores Ægýpti cunctósque sapiéntes suos; et accersítis
narrávit sómnium, nec erat qui interpretarétur.
Tunc demum reminíscens pincernárum magíster ait:
«Confíteor peccátum meum. Irátus rex servis suis me et
magístrum pistórum retrúdi iussit in cárcerem príncipis
satéllitum, ubi una nocte utérque vídimus sómnium præságum
futurórum. Erat ibi puer Hebræus eiúsdem ducis satéllitum
fámulus, cui narrántes sómnia audívimus quidquid póstea rei
probávit evéntus. Ego enim rédditus sum offício meo, et ille
suspénsus est in patíbulo».
Prótinus ad regis impérium edúctum de cárcere Ioseph
totondérunt ac, veste mutáta, obtulérunt ei. Cui ille ait:
«Vidi sómnia, nec est qui edísserat; quæ audívi te
sapientíssime conícere».
Respóndit Ioseph: «Absque me Deus respondébit próspera
pharaóni».
Narrávit ergo phárao, quod víderat: «Putábam me stare
super ripam flúminis et septem boves de amne conscéndere
pulchras nimis et obésis cárnibus, quæ in pastu palúdis
virécta carpébant. Et ecce has sequebántur áliæ septem boves
in tantum defórmes et maciléntæ, ut numquam tales in terra
Ægýpti víderim; quæ, devorátis et consúmptis prióribus,
nullum saturitátis dedére vestígium; sed símili mácie et
squalóre torpébant.
Evígilans, rursus sopóre depréssus, vidi sómnium:
Septem spicæ pullulábant in culmo uno plenæ atque
pulchérrimæ. Áliæ quoque septem ténues et percússæ vento
urénte oriebántur e stípula; quæ priórum pulchritúdinem
devoravérunt. Narrávi coniectóribus sómnium, et nemo est qui
edísserat».
Respóndit Ioseph: «Sómnium regis unum est: quæ
factúrus est, Deus osténdit pharaóni. Septem boves pulchræ
et septem spicæ plenæ septem ubertátis anni sunt; eandémque
vim sómnii comprehéndunt. Septem quoque boves ténues atque
maciléntæ, quæ ascendérunt post eas, et septem spicæ ténues
et vento urénte percússæ septem anni sunt ventúræ famis, qui
hoc órdine complebúntur: ecce septem anni vénient
fertilitátis magnæ in univérsa terra Ægýpti; quos sequéntur
septem anni álii tantæ sterilitátis, ut oblivióni tradátur
cuncta retro abundántia.
Consumptúra est enim fames omnem terram,
et ubertátis magnitúdinem perditúra est inópiæ magnitúdo.
Quod autem vidísti secúndo ad eándem rem pértinens sómnium,
firmitátis indícium est, eo quod fiat sermo Dei et velócius
a Deo impleátur.
Nunc ergo provídeat rex virum intellegéntem et
sapiéntem et præfíciat eum terræ Ægýpti constitúatque
præpósitos per cunctas regiónes et quintam partem frúctuum
per septem annos fertilitátis, qui iam nunc futúri sunt,
cóngreget in hórrea; et omne fruméntum sub pharaónis
potestáte condátur servetúrque in úrbibus; et parétur futúræ
septem annórum fami, quæ pressúra est Ægýptum, et non
consumétur terra inópia».
Plácuit pharaóni consílium et cunctis minístris eius.
Locutúsque est ad eos: «Num inveníre potérimus talem virum,
qui spíritu Dei plenus sit?».
Dixit ergo ad Ioseph: «Quia osténdit tibi Deus ómnia,
quæ locútus es, numquid sapientiórem et consímilem tui
inveníre pótero? Tu eris super domum meam, et ad tui oris
impérium cunctus pópulus meus obœdiet; uno tantum regni
sólio te præcédam».
Dixítque rursus phárao ad Ioseph: «Ecce, constítui te
super univérsam terram Ægýpti».
Tulítque ánulum de manu sua et dedit eum in manu eius;
vestivítque eum stola býssina et collo torquem áuream
circumpósuit. Fecítque eum ascéndere super currum suum
secúndum, clamánte præcóne: «Abrech», ut omnes coram eo
genuflécterent et præpósitum esse scirent univérsæ terræ
Ægýpti.
Dixit quoque rex ad Ioseph: «Ego sum phárao; absque
tuo império non movébit quisquam manum aut pedem in omni
terra Ægýpti».
Vertítque nomen eius et vocávit eum lingua Ægyptiáca
Saphanéth Phánec (quod interpretátur Salvátor mundi). R/.
Amen. |
En
aquellos días: Dos años después, el Faraón tuvo este
sueño: Estaba junto al Nilo, y del Nilo subían siete
hermosas y gordas vacas, que se pusieron a pastar entre los
juncos de la orilla. Detrás de
ellas subieron del Nilo otras siete vacas escuálidas y
flacas, que se pusieron junto a las primeras en la ribera
del Nilo. Las siete vacas escuálidas y flacas devoraron a
las siete hermosas y gordas. Entonces el Faraón se despertó.
Volvió a quedarse dormido y tuvo otro sueño: siete espigas
granadas y lozanas salían de una sola caña; y otras siete,
raquíticas y quemadas por el viento del este, brotaban
después de ellas. Y las siete espigas raquíticas devoraron a
las siete espigas granadas y lozanas. El Faraón despertó y
se dio cuenta de que era un sueño.
A la mañana siguiente el Faraón, muy turbado, mandó
llamar a todos los adivinos y a todos los sabios de Egipto y
les contó su sueño, pero nadie pudo explicárselo. Entonces
el primer copero se dirigió al Faraón y le dijo: «Ahora me
acuerdo de mi falta. Irritado el Faraón contra sus
servidores, nos había metido en la cárcel, en casa del
capitán de la guardia, a mí y al primer panadero. La misma
noche tuvimos los dos un sueño cada uno con su propio
significado. Había allí, con nosotros, un joven hebreo,
esclavo del capitán de la guardia. Nosotros le contamos
nuestros sueños, y él nos dio a cada uno la interpretación
de su sueño. Y todo sucedió como él lo había interpretado:
yo fui repuesto en mi cargo y el otro fue ahorcado».
El Faraón mandó llamar a José. Lo sacaron a toda prisa de
la cárcel, lo afeitaron, le cambiaron de vestidos y lo
presentaron al Faraón. El Faraón dijo a José: «He tenido un
sueño y nadie ha podido interpretarlo. Pero he oído decir de
ti que te basta oír un sueño para interpretarlo».
José respondió: «Yo no soy nada; es Dios quien dará al
Faraón respuesta favorable». El Faraón le dijo: «En mi sueño
me parecía estar junto al río, y he aquí que del Nilo subían
siete hermosas y gordas vacas que se pusieron a pastar entre
los juncos. Detrás de ellas subieron otras siete vacas
escuálidas y flacas, tan raquíticas que no he visto otras
semejantes en todo Egipto. Y las siete vacas escuálidas y
flacas devoraron a las siete vacas
gordas. Después de habérselas tragado no se conocía que se
las hubieran tragado, porque su aspecto era tan raquítico
como antes.
Entonces me desperté. Después tuve otro sueño: de una
misma caña salían siete espigas granadas y lozanas. Después
de ellas brotaron otras siete espigas marchitas, raquíticas
y quemadas por el viento del este. Las siete espigas
raquíticas devoraron a las siete lozanas. He contado todo
esto a los adivinos y nadie me lo ha podido interpretar».
José dijo al Faraón: «El sueño del Faraón es uno solo:
Dios ha mostrado al Faraón lo que él va a hacer.Las siete
vacas hermosas y las siete espigas lozanas significan siete
años. El sueño es uno mismo. Las siete vacas escuálidas y
flacas, que salieron tras las otras, y las siete espigas
raquíticas y quemadas por el viento del este, quieren decir
que habrá siete años de hambre. Esto es lo que yo digo al
Faraón: Dios ha mostrado al Faraón lo que él va a hacer. Van
a venir siete años en que habrá abundancia en todo Egipto.
Luego vendrán siete años de hambre que harán olvidar toda la
abundancia de Egipto; el hambre consumirá el país. La
abundancia anterior se olvidará a causa del hambre que
sobrevendrá, que será muy dura. Y el repetirse dos veces el
sueño del Faraón significa que la cosa está firmemente
decidida por Dios y que está a punto de realizarla.
Procúrese el Faraón un hombre inteligente y sabio y
póngalo al frente de Egipto. Nombre también el Faraón
intendentes para todo el país, que recauden la quinta parte
de la cosecha de Egipto durante los siete años de
abundancia, recojan todos los víveres de estos años
buenos que vienen, almacenen el trigo bajo la autoridad del
Faraón, depositen los víveres en las ciudades y los guarden
en ellas. Estos víveres servirán al país de reserva para los
siete años de hambre que vendrán en Egipto, y así el país no
morirá de hambre».
Esta propuesta pareció bien al Faraón y a todos sus
servidores. Y el Faraón les dijo: «¿Encontraremos un hombre
en quien esté el espíritu de Dios como en éste?».
El Faraón dijo a José: «Puesto que Dios te ha hecho saber
todo esto, no hay hombre tan inteligente y sabio como tú; tú
serás quien gobierne mi casa, y todo mi pueblo te obedecerá.
Sólo en el trono seré mayor que tú».
Y añadió: «Yo te constituyo sobre todo Egipto».
El Faraón se quitó el anillo de su mano y lo puso
en la de José; hizo que le vistieran ropas de lino finísimo
y puso en su cuello el collar de oro. Le hizo montar sobre
el segundo de sus carros y ordenó que se gritara ante él:
«¡Atención!». Así fue constituido sobre todo Egipto.
Dijo el Faraón a José: «Yo soy el Faraón, pero sin tu
permiso nadie levantará la mano ni el dedo meñique en todo
Egipto».
El Faraón impuso a José el nombre de Zafnat Panéaj (que
significa Salvador del mundo). R/.
Amén. |

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Psallendum
/ Salmo de meditación |
Sal 26,9b-10.7 |
| Adiútor meus es tu, Dómine ne
derelínquas me et ne despícias me, Deus salutáris meus. |
Tú
eres mi auxilio, no me abandones, no me dejes, oh Dios, salvador
mío. |
| V/. Quóniam pater meus et mater mea
dereliquérunt me, Dóminus autem assúmpsit me. |
V/.
Mi padre y mi madre me han abandonado,
y el Señor me ha recogido. |
| R/. Deus salutáris meus. |
R/.
Oh Dios, salvador mío. |
| V/. Exáudi, Dómine, vocem meam qua
clamávi ad te; miserére mei et exáudi me. |
V/.
Escucha, Señor mi grito suplicante, ten compasión de mí,
respóndeme. |
| R/. Deus salutáris meus. |
R/.
Oh Dios, salvador mío. |

| Apostolus
/ Apóstol |
Sant 2,14-23 |
Epístola Iacóbi
apóstoli ad duódecim tribus.
R/. Deo
grátias. |
Epístola del Apóstol Santiago.
R/. Demos gracias a
Dios. |
| Quid
próderit, fratres mei, si fidem quis dicat se habére, ópera
autem non hábeat? Numquid póterit fides salváre eum? Si frater
aut soror nudi sunt et índigent victu cotidiáno, dicat autem
áliquis de vobis illis: «Ite in pace, calefacímini et
saturámini», non dederítis autem eis, quæ necessária sunt
córporis, quid próderit? Sic et fides, si non hábeat ópera,
mórtua est in semetípsa.
Sed dicet quis: «Tu fidem habes, et ego ópera hábeo».
Osténde mihi fidem tuam sine opéribus, et ego tibi osténdam ex
opéribus meis fidem. Tu credis quóniam unus est Deus? Bene
facis; et dæmones credunt et contremíscunt. Vis autem scire, o
homo inánis, quóniam fides sine opéribus otiósa est? Ábraham,
pater noster, nonne ex opéribus iustificátus est ófferens Ísaac
fílium suum super altáre? Vides quóniam fides cooperabátur
opéribus illius, et ex opéribus fides consummáta est; et
suppléta est Scriptúra dicens: «Crédidit Ábraham Deo, et
reputátum est illi ad iustítiam», et amícus Dei appellátus est.
R/. Amen. |
¿De
qué le sirve a uno decir que tiene
fe si no tiene obras? Si un hermano o una hermana están desnudos
y les falta el alimento cotidiano, y uno de vosotros les dice:
«Id en paz, calentaos y alimentaos», sin darles lo necesario
para el cuerpo, ¿de qué sirve esto? Lo mismo es la fe: si
no tiene obras, está muerta en sí misma. Por el contrario,
alguien dirá: «Tú tienes la fe, y yo las obras. Muéstrame, si
puedes, tu fe sin obras, y yo con mis obras te mostraré la fe».
¿Tú crees que hay un solo Dios? Muy bien. Los demonios lo creen
también, y
tiemblan. ¿Quieres saber, oh insensato, que la fe sin obras es
estéril? Abrahán, nuestro Padre, ¿no fue justificado por las
obras cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? Tú ves que
la fe cooperaba con las obras y que la fe se hizo perfecta con
las obras. Se cumplió la Escritura, que decía: Abrahán creyó en
Dios y le fue tenido como justicia y fue llamado amigo de Dios. R/.
Amén. |

| Evangelium
/ Evangelio |
Jn 4,3-42 |
Léctio Sancti
Evangélii secúndum Ioánnem.
R/. Glória tibi
Dómine. |
Lectura del Santo
Evangelio según san Juan.
R/. Gloria a ti,
Señor. |
|
In illo témpore, Dóminus noster Iesus Christus
relíquit Iudæam et ábiit íterum in Galilæam. Oportébat autem eum
transíre per Samaríam.
Venit ergo in civitátem Samaríæ, quæ dícitur Sichar, iuxta
prædium, quod dedit Iacob Ioseph fílio suo; erat autem ibi fons
Iacob. Iesus ergo fatigátus ex itínere sedébat sic super fontem;
hora erat quasi sexta.
Venit múlier de Samaría hauríre aquam. Dicit ei Iesus: «Da
mihi bíbere»; discípuli enim eius abíerant in civitátem, ut
cibos émerent.
Dicit ergo ei múlier illa Samaritána: «Quomodo tu, Iudæus cum
sis, bíbere a me poscis, quæ sum múlier Samaritána?». Non enim
coutúntur Iudæi Samaritánis.
Respóndit Iesus et dixit ei: «Si scires donum Dei, et quis
est, qui dicit tibi: “Da mihi bíbere”, tu fórsitan petisses ab
eo, et dedísset tibi aquam vivam».
Dicit ei múlier: «Dómine, neque in quo háurias habes, et
púteus altus est; unde ergo habes aquam vivam? Numquid tu maior
es patre nostro Iacob, qui dedit nobis púteum, et ipse ex eo
bibit et fílii eius et pécora eius?».
Respóndit Iesus et dixit ei: «Omnis, qui bibit ex aqua hac,
sítiet íterum; qui autem bíberit ex aqua, quam ego dabo ei, non
sítiet in ætérnum; sed aqua, quam dabo ei, fiet in eo fons aquæ
saliéntis in vitam ætérnam».
Dicit ad eum múlier: «Dómine, da mihi hanc aquam, ut non
sítiam neque véniam huc hauriíe».
Dicit ei: «Vade, voca virum tuum et veni huc».
Respóndit múlier et dixit ei: «Non hábeo virum».
Dicit ei Iesus: «Bene dixísti: “Non hábeo virum”; quinque
enim viros habuísti, et nunc, quem habes, non est tuus vir. Hoc
vere dixisti».
Dicit ei múlier: «Dómine, vídeo quia prophéta es tu. Patres
nostri in monte hoc adoravérunt, et vos dícitis quia in
Hierosólymis est locus, ubi adoráre opórtet».
Dicit ei Iesus: «Crede mihi, múlier, quia venit hora, quando
neque in monte hoc neque in Hierosólymis adorábitis Patrem. Vos
adorátis, quod nescítis; nos adorámus, quod scimus, quia salus
ex Iudæis est. Sed venit hora, et nunc est, quando veri
adoratóres adorábunt Patrem in Spíritu et veritáte; nam et Pater
tales quærit, qui adórent eum. Spíritus est Deus, et eos, qui
adórant eum, in Spíritu et veritáte opórtet adoráre».
Dicit ei múlier: «Scio quia Messías venit -qui dícitur
Christus-; cum venérit ille, nobis annuntiábit ómnia».
Dicit ei Iesus: «Ego sum, qui loquor tecum».
Et contínuo venérunt discípuli eius et mirabántur quia cum
mulíere loquebátur; nemo tamen dixit: «Quid quæris aut quid
lóqueris cum ea?». Relíquit ergo hýdriam suam múlier et ábiit in
civitátem et dicit illis homínibus: «Veníte, vidéte hóminem, qui
dixit mihi ómnia, quæcúmque feci; numquid ipse est Christus?».
Exiérunt de civitáte et veniébant ad eum.
Intérea rogábant eum discípuli dicéntes: «Rabbi, mandúca».
Ille autem dixit eis: «Ego cibum hábeo manducáre, quem vos
nescítis».
Dicébant ergo discípuli ad ínvicem: «Numquid áliquis áttulit
ei manducáre?».
Dicit eis Iesus: «Meus cibus est, ut fáciam voluntátem eius,
qui misit me, et ut perfíciam opus eius. Nonne vos dícitis:
“Adhuc quátuor menses sunt, et messis venit”? Ecce dico vobis:
Leváte óculos vestros et vidéte regiónes, quia albæ sunt ad
messem. Iam qui metit, mercédem áccipit et congrégat fructum in
vitam ætérnam, ut et qui séminat, simul gáudeat et qui metit.
Ego misi vos métere, quod vos non laborástis; álii laboravérunt,
et vos in labórem eórum introístis».
Ex civitáte autem illa multi credidérunt in eum Samaritanórum
propter verbum mulíeris testimónium perhibéntis: «Dixit mihi
ómnia, quæcúmque feci». Dum veníssent ergo ad illum Samaritáni,
rogavérunt eum, ut apud ipsos manéret; et mansit ibi duos dies.
Et multo plures credidérunt propter sermónem eius; et mulíeri
dicébant: «Iam non propter tuam loquélam crédimus; ipsi enim
audívimus et scimus quia hic est vere Salvátor mundi». R/. Amen. |
En
aquel tiempo, Nuestro Señor Jesucristo dejó Judea y salió otra
vez para Galilea. Tenía que pasar por Samaría.
Llegó a un pueblo llamado Sicar, junto a la heredad que Jacob
dio a su hijo José. Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, cansado
del camino, se sentó junto al pozo. Era cerca del mediodía.
Llegó una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dijo:
«Dame de beber». (Sus discípulos habían ido a la ciudad a
comprar de comer).
La samaritana le dijo: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de
beber a mí, que soy samaritana?». (Es que los judíos no se
tratan con los samaritanos).
Jesús contestó: «Si conocieras el don de Dios y quién es el
que te dice: Dame de beber, tú
le habrías pedido a él, y él te habría dado agua viva».
La mujer le dijo: «Señor, no tienes con qué sacarla y el pozo
es profundo; ¿de dónde sacas esa agua viva? ¿Eres acaso tú más
que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebió
él, sus hijos y sus ganados?».
Jesús le respondió: «El que bebe esta agua tendrá otra vez
sed, pero el que beba del agua que yo le dé no tendrá sed jamás;
más aún, el agua que yo le daré será en él manantial que salta
hasta la vida eterna».
La mujer le dijo: «Señor, dame esa agua, para no tener sed ni
venir aquí a sacarla».
Jesús contestó: «Anda, llama a tu marido y vuelve
aquí».
La mujer contestó: «No tengo marido».
Jesús le dijo: «Muy bien has dicho que no tienes marido.
Porque has tenido cinco maridos, y el que ahora tienes no es
marido tuyo. En
esto has dicho la verdad».
La mujer le dijo: «Señor, veo que tú eres profeta. Nuestros
padres adoraron a Dios en este monte, y vosotros decís que el
sitio donde se ha de adorar es Jerusalén».
Jesús le dijo: «Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en
este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis
lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, porque
la salvación viene de los judíos. Pero llega la hora, y en ella
estamos, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en
espíritu y en verdad. Porque así son los adoradores que el Padre
quiere. Dios es espíritu, y sus adoradores han de adorarlo en
espíritu y en verdad».
La mujer le dijo: «Sé que vendrá el mesías
(es decir, el Cristo). Cuando él venga, nos lo aclarará todo».
Jesús le dijo: «Soy yo, el que habla contigo».
En esto llegaron sus discípulos y se admiraron de que
estuviera hablando con una mujer. Pero ninguno se atrevió a
decirle qué le
estaba preguntando o por qué estaba hablando con ella.
La mujer dejó su cántaro y fue a la ciudad a decir a la gente:
«Venid a ver un hombre que me ha adivinado todo lo que he hecho.
¿Será acaso éste el mesías?». Salieron de la ciudad y fueron
adonde estaba Jesús.
Entretanto, sus discípulos le insistían: «Maestro, come».
Pero él les dijo: «Yo tengo una comida que vosotros no
conocéis».
Los discípulos se decían unos a otros: «¿Le habrá
traído alguien de comer?».
Jesús les dijo: «Mi alimento es
hacer la voluntad del que me envió y completar su obra. ¿No decís vosotros que faltan todavía cuatro meses para la
siega? Pues yo os digo: Alzad los ojos y ved los campos ya
dorados
para la siega. El segador cobra el salario y recoge el fruto
para la vida eterna. Así se alegra tanto el que siega como el
que
siembra. Yo os he enviado a
segar lo que no habéis trabajado. Otros han trabajado, y
vosotros
os habéis beneficiado de su trabajo».
Muchos samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por el
testimonio de la mujer, que decía: «Me ha adivinado todo lo que
he
hecho». Cuando llegaron los samaritanos, le rogaron que
se quedara con ellos. Él se quedó allí dos días, y creyeron
muchos más al oírlo. Y decían a la mujer: «No creemos ya por
lo
que tú nos has dicho; nosotros mismos lo hemos oído y estamos
convencidos de que éste es de verdad el Salvador del mundo». R/.
Amén. |

| Laudes |
Sal 68,31.35 |
| Laudábo
nomem Dei cum cántico, et magnificábo eum in laude. |
Alabaré
el nombre de Dios con cánticos, lo ensalzaré con acciones de
gracias. |
V/.
Laudent illum cæli et terra, et mare, et ómnia quæ in eis
sunt.
R/. Et magnificábo eum in laude. |
V/. Que lo alaben los cielos y la tierra,
el mar y cuanto en él se mueve.
R/. Lo ensalzaré con acciones de
gracias. |
| Sacrificium
/ Canto del Ofertorio |
Lev 23,37; 4,1b; Jl 2,26 |
| Hi
dies exoratiónis sancti erunt vobis, et humiliábitis ánimas
vestras offeréntes holocáusta Dómino Deo vestro. |
Estos días serán
para vosotros de súplica y os humillaréis presentando ofrendas
al Señor vuestro Dios. |
| V/. Omnis ánima
quæcúmque non se observáverit, exterminábitur de pópulo suo.
Isti enim vobis sunt dies. |
V/. Todos los que
no observen los preceptos serán desterrados de su pueblo. Así
serán estos días para vosotros. |
| R/. Exoratiónis
sancti erunt vobis, et humiliábitis ánimas vestras offeréntes
holocáusta Dómino Deo vestro. |
R/. Serán para
vosotros de súplica y os humillaréis presentando ofrendas al
Señor vuestro Dios. |
| V/. Si
fecéritis omnes iustificatiónes Dómini et ómnia iudícia eius et
observavéritis et fecéritis ea, habitábitis in terra
confidénter; et iam non erunt qui nóceant vos, et terra dabit
fructum suum et edétis et saturabímini. |
V/. Si cumplís con
todos los preceptos del Señor y todos sus mandamientos y los
guardáis, viviréis con tranquilidad; y no habrá quien os dañe, y
la tierra os dará sus frutos y comeréis hasta saciaros. |
| R/. Offeréntes
holocáusta Dómino Deo vestro. |
R/. Presentando
ofrendas al Señor vuestro Dios. |

| Oratio Admonitionis
/ Monición
sacerdotal |
| Sollícite,
quæso, dilectíssimi fratres, redemptiónis nostræ perpedéntes
mystérium,
reddámus, ut póssumus, Salvatóri nostro glóriam, offeréntes
ei hóstiam vivam, qui
ex géntibus unam in se vóluit congregári Ecclésiam. In mulíere étenim illa Samaritána, in qua dudum est
gentílitas figuráta, nos ipsos
advocátos ex géntibus agnoscámus, et, per illam, Deo pro
nobis contríti cordis
hóstiam immolémus.
Novit ille suffragántibus
assístere, qui senescénte iam sæculo, dignátus est
subveníre. Dabit precántibus effícáciam, qui in se suscépit
infirmitátem nostram.
Attríbuet postulatióni efféctum, qui lassus sedit ad púteum.
Compónet nobis in oratióne precem qui Samaritánæ mulíeri
inspirávit ut créderet. Dabit in ætérna beatitúdine præmium
acquisítis, qui misértus est, cum vóluit, períturis.
R/. Amen.
|
Os ruego
encarecidamente, hermanos queridos, que, ponderando el
misterio de nuestra redención, glorifiquemos cuanto nos sea
posible a nuestro Salvador, ofreciendo la Víctima viva a
Aquél que quiso reunir en sí mismo una sola Iglesia desde la
gentilidad.
Pues en aquella mujer samaritana en la que estuvo
figurada la gentilidad, debemos vernos a nosotros mismos
llamados de entre las gentes, y por medio de ella inmolar a
Dios a favor nuestro el sacrificio de un corazón contrito.
Sabe atender a los que presentan sus votos el
que en la plenitud de los tiempos se dignó socorrerlos. Dará
éxito a quienes oran el que asumió en Sí nuestra debilidad.
Otorgará su eficacia a la petición quien se sentó cansado
junto al pozo. Orientará nuestra plegaria en la oración el
que inspiró, para que creyese, a la mujer samaritana. Dará
en la bienaventuranza eterna su galardón a los redimidos
quien se compadeció cuando le plugo de los que iban a
perderse.
R/. Amén.
|
Per
misericórdiam ipsíus Dei nostri, qui est
benedíctus et vivit et ómnia regit in
sæcula sæculórum.
R/. Amen.
|
Por la misericordia de Dios, nuestro Dios,
que es bendito y vive y todo lo gobierna por los siglos de
los siglos.
R/. Amén. |

| Alia / Oración entre los
Dípticos |
| Iesu,
Redémptor noster et Dómine, qui ad salvándum genus humánum,
sexta ætáte sæculi, venísti, ad huius extremitátis nostræ
profúndum, consérva atque sanctífica Ecclésiam tuam in
unitáte sanctæ fídei, quam olim a tenebrósa
profunditáte éruens pútei, tibi illam copuláre voluísti per
grátiam .
Da cunctis in ea manéntibus, ut sicut ad te fide
venérunt, ita ætérno solátio potiántur, ut per te
introducámur ad regnum ætérne vitæ, per quem accépimus fídei
illuminatiónem.
Tríbue nobis sitiéntibus æterni fontis ita bíbere
potum, ut nunquam sitiámus in ætérnum. Expélle a córdibus
nostris omnem profunditátem tenebrósam errórum, nequándo
opériat super nos púteus os suum.
Te, te Christe, inveniámus ad púteum relevántem qui
nostro ex vítio quocúmque lapsi
fuérimus in crímine, ut tóties relevémur tuæ pietátis dono,
quóties cæcáti lábimur in delícto. Ámove a córdibus nostris
inveterátam vetústæ vitæ malítiam, qui novitáte Spíritus in
Samaritánam illam fídei operátus es increménta.
Da quæsumus ómnibus in commúne Iesu bone, ita dies
istos sancti desidérii plenitúdine gratiósos habére, sicut
illa proméruit, dono sanctæ fídei, te in veritáte
cognóscere, ut in horum celebritáte diérum, te custodiénte,
non libídine polluámur, non malítia sociémur, non scándalis
scindámur. Sed in sanctæ fídei omnes unitáte collécti, ita
Spiritus Sancti defensióne protécti et illumináti mundémur a
crimínibus nostris, qualiter ad sanctum Pascha perveniéntes,
et ardénter suscipiámus mystérium nostræ redemptiónis, et
veráciter reparátos, nos gratulémur
in statu ætérnæ lucis.
R/. Amen.
|
Oh Jesús
nuestro Redentor y Señor, que para salvar al género humano
en la sexta edad del Tiempo viniste hasta la sima de estos
confines nuestros, conserva y santifica a tu Iglesia en la
unidad de la santa Fe, a la que en otro tiempo, sacándola de
la oscura profundidad del pozo, quisiste unirla a Ti por la
gracia. Concede a cuantos permanecen en Ella que, como
vinieron a Ti por la Fe, así experimenten un consuelo
eterno, a fin de que seamos introducidos en el Reino de la
vida eterna por Ti, de quien recibimos la iluminación de la
Fe.
Otórganos a nosotros sedientos, beber el agua de la
fuente eterna, de modo que jamás tengamos sed. Aleja de
nuestros corazones los abismos tenebrosos del error, de
suerte que nunca cierre sobre nosotros el pozo su boca.
Que nosotros, los que caímos en el pecado por alguno de
nuestros vicios, te hallemos a Ti, o Cristo, en disposición
de levantarnos junto al pozo, para que tantas veces seamos
levantados por la gracia de tu piedad cuantas, ciegos,
caigamos en la prevaricación. Aparta de nuestros corazones
la maldad encallecida de la vida vieja Tú, que con la
novedad del Espíritu operaste en aquella samaritana el
incremento de su fe.
Concede, te rogamos, buen Jesús, que todos en general
pasen en gracia estos días con la plenitud de santos deseos,
igual que ella mereció, con el don de la fe santa, conocerte
a Ti en verdad; para que en la celebración de esos
días, guardándonos Tú, no nos manchemos con la impureza, no
nos asociemos con la maldad, ni seamos desgarrados por los
escándalos sino más bien, congregados todos en la unidad de
la santa Fe, en tal modo nos purifiquemos de nuestros
pecados, protegidos e iluminados por la presencia del santo
Espíritu, que al acercarnos a la Pascua santa acojamos
fervorosamente el Misterio de nuestra redención y, renovados
verdaderamente, nos gocemos en el descanso de la eterna luz.
R/. Amén.
|
Per
misericórdiam tuam, Deus noster, in cuius
conspéctu sanctórum apostolórum et
mártyrum, confessórum atque vírginum
nómina recitántur.
R/. Amen.
|
Por tu misericordia, Dios nuestro, en cuya
presencia recitamos los nombres de los santos Apóstoles y
Mártires, Confesores y Vírgenes.
R/. Amén. |

| Post Nomina
/ Oración
después de los Dípticos |
| Christe,
Fílius Dei vivi, cuius virtúte múlier illa Samaritána
prænóscere méruit, cuius fidem casto corde suscépit, cuius
nomen, ábiens in civitátem, célebre nuntiávit: da nobis ut
ea veritáte nomen nostrum eternis ascribatur in paginis, que
veritate nomen glóriæ tuæ ob miráculum deitátis, admirábile
factum est Samaríæ in pópulis.
Præsta étiam, sancte Deus, ut omnes qui, fidéli
intentióne fatémur et crédimus nomen tuæ sanctíssimæ
Trinitátis, nunquam ætérnis mancipémur supplíciis.
Quique in eádem quam a te percépimus fide vocáti sunt,
nullis flammárum adustiónibus cruciéntur:
sed concéde eis, ut sicut in hac vita inconcússæ statum veræ
fídei tenuérunt, ita illíus vitæ gáudiis ætérno múnere
potiántur.
R/. Amen.
|
|
Quia tu es
vita vivórum, sánitas infirmórum ac
réquies ómnium fidélium defunctórum in
ætérna sæcula sæculórum.
R/. Amen.
|
Porque Tú eres la vida de los que viven, la
salud de los enfermos, y el descanso de todos los fieles
difuntos por todos los siglos de los siglos.
R/. Amén. |

| Ad Pacem
/ Oración
de la Paz |
| Salvátor
mundi, Verbum Patris ætérni, qui post accéptam fidem
mulíeris, rogátus a samaritánis bíduum apud eos facis, ut in
illórum duórum figúra diérum mýstice commendarétur duórum
númerus præceptórum, cáritas vidélicet Dei et próximi: munda
cor nostrum omni crímine, omníque ignorántiæ cæcitáte.
Qualiter mundíssimam tibi in córdibus nostris
præparans mansiónem, tríbuas nobis quod illis tribuísti:
próximi dilectiónem veráciter retinére, per quam póssimus
perveníre ad te; et tuam omnímodo nosse dilectiónem, cum qua
perveniámus ad gáudia vitæ ætérnæ.
R/. Amen.
|
Salvador del mundo, Verbo
del eterno Padre, quien rogado por los samaritanos después
de haber aceptado la fe de la mujer, te quedaste dos días
con ellos, de modo que en el simbolismo de aquellos dos días
se recomendara místicamente la cifra de los dos preceptos,
es decir, al amor a Dios y al prójimo, purifica nuestro
corazón de todo pecado y de toda ciega ignorancia.
Cual si estuvieras preparando en nuestras almas una
purísima morada para Ti, concédenos lo que concediste a
ellos, vivir de verdad un amor al prójimo por el que podamos
llegar hasta Ti y experimentar plenamente tu amor con el que
lleguemos a los gozos de la vida eterna.
R/.
Amén.
|
Quia tu es
vera pax nostra et cáritas indisrúpta,
vivis tecum et regnas cum Spíritu Sancto,
unus Deus, in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
|
Porque Tú eres
nuestra paz verdadera, caridad indivisible;
Tú, que vives contigo mismo y reinas con el Padre y el
Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R/. Amén. |

| Illatio /
Acción de
gracias |
| Dignum
et iustum est nos tibi grátias ágere, Dómine sancte Pater,
ætérne omnipótens Deus, per Iesum Christum Fílium tuum
Dóminum nostrum. Qui, ad salvatiónem humáni géneris
véniens e cælo, sítiens atque fatigátus légitur sedísse ad
púteum. Ille étenim in quo omnis plenitúdo divinitátis
corporáliter permanébat, qui nostræ mortalitátis corpus
assúmpsera, veritátem assúmptæ carnis quibúsdam
significatiónibus demostrábat. Fatigátum enim eum non áliter
crédimus ab itínere, nisi infirmátum in carne.
Exívit quippe ad curréndam viam per significatiónem carnis
assúmpte. Ídeo ígitur, etsi fatigátus ille in carne, non tamen nos
sinit infirmári in sua infirmitáte. Nam quod infírmum est
illíus, fórtius est homínibus ideóque per humilitátem
véniens erípere mundum a potestáte tenebrárum, sedit et
sitívit quando
aquam mulíeri petívit. Ille enim humiliátus erat in carne
quando sedens ad púteum loquebátur cum mulíere. Sitívit aquam, et exégit fidem ab ea. In ea quippe mulíere,
fidem quam quæsívit quamque petívit, exégit; atque
veniéntibus dicit de ea discípulis, Ego cibum hábeo
manducáre quem vos nescítis. Ille iam qui in eam creáverat
fídei donum, ipse
poscébat aquæ sibi ab ea pórrigi potum, quique eam
dilectiónis suæ flamma cremábat, ipse ab ea póculum quo
refrigerarétur, sítiens postulábat. Ob hoc, nos ad ista tantárum virtútum mirácula quid
apponémus, sancte, immaculáte et piíssime Deus, nisi
consciéntiam mundam et voluntátem dilectiónis tuæ omnómodo
præparátam. Tuo ígitur Nómini, offeréntes víctimam mundam, rogámus atque
expóscimus, ut operéris in nobis salútem, sicut in mulíere
illa operátus es fidem. Operáre in nobis extirpatiónem
carnálium vitiórum, qui in illa idolatríæ perculísti
figméntum. Sentiamus quoque te, in illa futúra examinatióne
mitíssimum, sicut illa te proméruit inveníre placátum. Opus
enim tuum sumus, qui nisi per te salváre non póssumus.
Súbveni nobis, vera Redémptio, pietátis indefíciens
plenitúdo. Non
perdas quod tuum est. Quibus dedísti ratiónis natúram, da
æternitátis glóriam indeféssam ut qui te in hac vita
laudámus, in ætérna quoque beatitúdine multo magis
glorificémus. Tu es enim Deus noster; non nos
abiícias a fácie tua, sed iam réspice quos creásti
miseratióne gratuíta; ut cum abstúleris a nobis omme débitum
culpæ, et plácitos reddíderis aspéctibus grátiæ tuæ, éruti
ab illa noxiális pútei profunditáte facínorum, hýdriam
nostram relinquéntes cupiditátum, ad illam ætérnam civitátem
Ierúsalem post huius vitæ tránsitum convolémus et cum
ómnibus sanctis, Nomen sanctum tuum celebrémus, proclamémus
atque dicámus: |
Es digno y
justo que te demos gracias, Señor Padre santo, eterno y
omnipotente Dios, por Jesucristo tu Hijo Señor nuestro.
El cual, viniendo del Cielo para la salvación del género
humano, leemos que se sentó en el brocal del pozo sediento y
fatigado. Puesto que Aquél, en quien residía sustancialmente
toda la plenitud de la Divinidad, que había asumido nuestro
cuerpo mortal, mostraba con determinados signos la realidad
de la carne asumida. Pues le creemos fatigado del camino no
por otra razón sino por estar debilitado en la carne. Ya que
salió a recorrer el camino para señal de la carne asumida.
Por eso, aunque fatigado Él en la carne, no nos deja a
nosotros debilitarnos en su debilidad. Porque lo que en Él
es débil es más fuerte para los hombres. Y así, viniendo a
librar al mundo del poder de las tinieblas mediante la
humildad, se sentó y sintió sed, pidiendo agua a la mujer.
Estaba Él anonadado en la carne cuando, sentado en el
brocal, hablaba con la mujer.
Tenía sed de agua y pide la fe de ella; ahora bien, en esta
mujer realiza la fe que había buscado y pedido. Y dice a los
discípulos, cuando llegan, acerca de ella, "Tengo un manjar
para comer que vosotros no conocéis". De pronto el que había
creado en ella el don de la fe solicita de ella un sorbo de
agua, y el que la encendía con la llama de su amor le pide,
sediento, un poco de agua para refrescarse.
Por lo cual, oh santo, inmaculado y piadosísimo Dios,
¿qué añadiremos a la maravilla de tan grandes prodigios sino
la conciencia limpia y la voluntad perfectamente dispuesta
para amarte?
Y así, ofreciendo a tu Nombre la Hostia pura, te rogamos
y pedimos que obres la salvación en nosotros, como obraste
la fe en aquella mujer, que lleves a efecto en nosotros la
extirpación de los vicios carnales Tú que en ella derruiste
la ficción de la idolatría. Y que te hallemos asimismo muy
favorable en el juicio futuro, igual que ella mereció
encontrarte aplacado. Pues somos obra tuya que no podemos
salvarnos sino por Ti. Socórrenos, Redentor verdadero,
indefectible plenitud de misericordia. No pierdas lo que es
tuyo, a quienes dotaste de naturaleza racional dales la
gloria inmarcesible de la eternidad para que los que te
alabamos en esta vida te glorifiquemos mucho más aun en la
eterna bienaventuranza.
Tú eres nuestro Dios, no nos apartes de tu Rostro y
vuélvete ya a quienes creaste con graciosa bondad, de modo
que, cuando hayas borrado en nosotros todo resto de culpa
haciéndonos gratos a los ojos de tu Gracia, sacados de lo
hondo del pernicioso pozo del pecado y dejando nuestra
cántara de los malos deseos, volemos a la ciudad eterna de
Jerusalén después del tránsito de esta vida, y con todos los
santos celebremos tu Nombre santo, proclamando y diciendo: |

| Post Sanctus
/ Oración
después del Sanctus |
| Vere
sanctus, vere benedíctus Dóminus noster
Iesus Christus Fílius tuus, cuius præséntia visiónis
mortificatiónem operátur scéleris. Non est enim homo, qui eius
contueátur fáciem et suo possit remorári in crímine.
Múlier quippe ista eius præséntiam cernens, verbórum
quoque eius fluénta mirabíliter cápiens, postquam manifestíssime
cognóvit Iesum, relíquit hýdriam vitiórum, sicque ábiens in
civitátem, non tacet quod expérta erat de virtúte eius
miracúlum.
Sit glória ipsi, sit laus et honorificéntia, Dómino nostro
et Salvatóri, cuius poténtia cedunt retinácula críminum, ex quo
étiam emendátior fit vita post lapsum.
Reddámus ergo ei, in quantum póssumus, contríti cordis
sacrifícium, per quod se, ipse testátus est, posse inveníri
placátum.
Ipse Dóminus
ac Redémptor ætérnus.
|
Verdaderamente
santo, verdaderamente bendito es nuestro Señor Jesucristo Tu
Hijo, cuya visión obra la muerte del pecado.
Pues, no hay nadie que contemple su rostro y pueda permanecer en
el pecado.
Pues, aquella mujer ante su presencia, captando también
maravillosamente la corriente de sus palabras después de que conoció
con claridad a Jesús, dejó el cántaro de los
vicios y así marchando a la ciudad, no calla el milagro, cuya
fuerza había experimentado.
Sea la gloria para ella; sea la alabanza y el honor para nuestro
Señor y Salvador, por cuyo poder se retiran las amarras de los
pecados y del cual también la vida se hace más perfecta después
de la caída.
Volvamos a dar por tanto a Él en cuanto podemos el sacrificio
del corazón contrito, por el cual Él mismo testificó que podría
ser aplacado.
Porque tú eres Cristo el Señor, Redentor eterno. |

| Post
Pridie / Invocación |
| Deus,
qui in corde mulíeris Samaritánæ spíritum tuæ
sanctificatiónis dedísti, quo te créderet, quo te inspiráta
sentíret, quo étiam posset tuæ Maiestátis poténtiam fidéli
intentióne narráre.
Emítte Spíritum tuum de sanctis cælis tuis, quo
sanctificéntur obláta, suscipiántur vota, expiéntur delícta,
et cunctis ex hoc suméntibus donétur críminum indulgéntia
atque ætérne promissiónis gáudia sempitérna.
R/. Amen.
|
Oh Dios que
pusiste en el corazón de la mujer samaritana el espíritu de
tu santidad con el que te creyera a Ti, por el cual
inspirada te reconociera y por el que pudiera asimismo
publicar con fiel determinación la grandeza de tu Majestad.
Envía tu Espíritu desde tus santos Cielos, por el que sea
santificada la oblata, aceptos los votos, expiados los
delitos, y a todos cuantos participan de este Sacrificio se
conceda el perdón de los pecados y también los gozos
perpetuos de la eterna promesa.
R/. Amén.
|
Te
præstánte, sancte Dómine, quia tu hæc
ómnia nobis indígnis servis tuis valde bona
creas, sanctíficas, vivíficas, benedícis
ac præstas nobis, ut sint benedícta a te
Deo nostro in sæcula sæculórum.
R/. Amen. |
Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas para nosotros,
indignos siervos tuyos, y las haces tan
buenas, las santificas, las llenas + de vida,
las bendices y nos las das, así bendecidas
por ti, Dios nuestro, por los siglos de los
siglos.
R/. Amén. |

| Cantus
ad Confractionem / Canto de la Fracción |
Sal 103,27-28.31 |
| Tu, Dómine, da
escam nobis in témpore opportúno, áperi manum
tuam et imple omnem ánimam benedictióne. |
Danos, Señor, la comida a su tiempo, abre tu
mano, y sacia nuestras almas con tus bendiciones. |
| V/. Sit glória
Dómini in sæculum; lætétur Dóminus in
opéribus suis. |
V/. La gloria del Señor es eterna, el
Señor se complace en sus obras. |
| R/. Áperi manum tuam
et imple omnem ánimam benedictióne. |
R/. Abre tu mano, y sacia nuestras almas
con tus bendiciones. |
| Hic cantus dicitur cotidie
usque ad mediam Quadragesimam, id est, usque ad
quartum dominicum. |
Este
canto se dice diariamente durante la primera
parte de la Cuaresma, esto es, hasta el cuarto
domingo. |

| Ad
Orationem Dominicam / Introducción al Padre
nuestro |
| Fons
vitæ perénnis, Iesu Fílius Dei Patris, in ætérnum da nobis
aquam vivam, da sitiéntibus vitam ætérnam, ut et ipsi intra
nos habeámus Regnum tuum.
Tu nos, Christe Iesu, exáudi de summis, cum Patrem
sicut nos iussísti, exoravérimus e terris: |
|

| Benedictio /
Bendición |
Unigénitus
Christus Fílius Dei, qui Samaritánæ mulíeris sitíri dignátus est
fidem, ipse in vobis accéndat sitim dilectiónis suæ.
R/. Amen. |
Cristo, Hijo
Unigénito de Dios, que se dignó despertar la fe en la mujer
samaritana avive en vosotros la sed de su amor.
R/. Amén. |
Idem Redémptor, qui operátus est
in illa quod ad Regnum vocarétur, operétur in vobis quod ad
ætérnam remuneratiónem corónet.
R/. Amen. |
El mismo Redentor que la dispuso para recibir
la llamada al Reino obre en vosotros de tal manera que obtengáis
la eterna recompensa.
R/. Amén. |
Quique discípulis orándi dedit
præcépta, ipse vos, quocúmque loco eum invocavéritis, exáudiat.
R/. Amen.
|
El que dio a los discípulos el precepto de
orar, os escuche cuando lo invoquéis en cualquier momento.
R/. Amén. |
Per misericórdiam ipsíus Dei
nostri, qui est benedíctus et vivit et ómnia regit in sæcula
sæculórum.
R/. Amen.
|
Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que
es bendito y vive y todo lo gobierna por los siglos de los
siglos.
R/. Amén. |

| Cantus
ad Accedentes / Canto de Comunión |
Jn 10,9; 6,56;
6,50-51.65; 7,6b; 7,16b.28b |
| Ego sum
óstium, dicit Dóminus, si quis per me introíerit, salvábitur, et
ingrediétur et regrediétur, et páscua invéniet. |
Yo soy
la puerta, dice el Señor, el que entra por mí se salvará;
entrará y saldrá y encontrará pastos. |
| V/. Qui
mandúcat meam carnem, et bibit meum sánguinem, in me manet et
ego in illo. |
V/. El que come mi carne y bebe mi sangre
permanece en mí y yo en él. |
| R/. Et
ingrediétur et regrediétur, et páscua invéniet. |
R/. Entrará y saldrá y encontrará pastos. |
| V/. Hic est
panis qui de cælo descéndit, qui mandúcat panem hunc vivet in
ætérnum. |
V/. Este es el pan que baja del cielo, el
que come de él vivirá eternamente. |
| R/. Et
ingrediétur et regrediétur, et páscua invéniet. |
R/. Entrará y saldrá y encontrará pastos. |
| V/. Dixi
vobis, quia nemo potest veníre ad me, nisi fúerit datum a Patre
meo. |
V/. Os he dicho que nadie puede venir a
mí si no les dado por el Padre. |
| R/. Et
ingrediétur et regrediétur, et páscua invéniet. |
R/. Entrará y saldrá y encontrará pastos. |
| V/. Tempus
meum nondum advénit, tempus autem vestrum semper adest parátum.
Mea doctrína non est mea, sed eius qui misit me. |
V/. Todavía no ha llegado mi hora; sin
embargo para vosotros cualquier hora es buena. Esta doctrina no
es mía, sino del que me ha enviado. |
| R/. Et
ingrediétur et regrediétur, et páscua invéniet. |
R/. Entrará y saldrá y encontrará pastos. |
| V/. Et me
scitis, et unde sim scitis, et a me ipso non veni, sed est verus
qui misit me. |
V/. Me conocéis, sí, y sabéis de dónde
soy; pero no he venido por mi propia cuenta, sino que me ha
enviado el que es veraz. |
| R/. Si quis
per me introíerit, salvábitur et ingrediétur et regrediétur, et
páscua invéniet. |
R/. El que entra por mí se salvará;
entrará y saldrá y encontrará pastos. |

| Completuria
/ Oración
conclusiva |
Reple, Dómine, cor nostrum lætítia, qui
nobis dare dignátus es sacri córporis tui Eucharistíam; ut
qui escárum perceptióne refícimur, spirituálibus benefíciis
adimpléri felíciter mereámur.
R/. Amen.
|
Colma, Señor, de alegría
nuestros corazones, ya que te has dignado darnos la
Eucaristía de tu sagrado Cuerpo; de forma que así como somos
reconfortados por la recepción de los alimentos, merezcamos
también saciarnos de felicidad con tus dones espirituales.
R/. Amén. |
Per grátiam pietátis tuæ, Deus noster,
qui vivis et cuncta domináris in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
|
Por la dignación de tu
misericordia, Dios nuestro, que vives y lo señoreas todo por
los siglos de los siglos.
R/. Amén. |

1. Las
partes variables de la misa que aquí se exponen (textos
eucológicos, cantos y lecturas) junto al Ordinario (Liber Offerentium
u Oferencio)
permiten componer la misa completa. Los textos latinos
son los oficiales y están tomados del Missale
Hispano-Mozarabicum I y del Liber Commicus I.
Los textos bíblicos en español están tomados de La
Santa Biblia, edición San Pablo (excepto el Sacrificium).
Para la traducción
de las oraciones Oratio Admonitionis, Alia, Illatio, Post Pridie
y Ad Pacem recurrimos a
la versión castellana de Colomina Torner, Jaime, La Fe de nuestros
padres. Temas de fe y vida cristiana en la misa hispanomozárabe,
Instituto de Estudios Visigótico Mozárabe, Toledo 2000, pp. 91,119 y
139 y para la oración completuria del Oferencio
La traducción
de la oración Post Sanctus es una adaptación de la de Moldovan, Teofil. Relación entre
anáfora y lecturas bíblicas en la Cuaresma dominical
Hispano-Mozárabe. Publicaciones de la Universidad Pontificia de
Salamanca. Salamanca 1992, p. 86 y la de la Benedictio nos ha
sido amablemente proporcionada por D. Manuel Corps de la Iglesia de la
Inmaculada y san Pascual de Madrid, con traducción del P. Gibert del
Monasterio de Valdediós de Asturias.
(Se recuerda que hasta la fecha no
existe misal oficial en español).
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