presentación
Aquella noche Torremolinos era
lo de siempre:
un barullo, una feria, pero con ese encanto
que no se sabe de dónde le viene...
A. Pereira ("La Costa de los fuegos
tardíos", 1973)
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| Bienvenido a Torremolinos |
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En los años 50, y sobre todo 60 y 70 la malagueña
Costa del Sol vivió un boom turístico sin
precedentes. Divisas y modernidad entraron como aire fresco en
el país: el fenómeno turístico excedió
lo meramente económico para englobar otros aspectos -sociales,
culturales, artísticos, ideológicos- aún
insuficientemente estudiados. Las películas españolas
dedicadas a la Costa del Sol en la época nos sirven
para reconstruir el paisaje de una edad de oro, pero fueron realizadas
a base de tópicos: las suecas, la sangría, el latin
lover, el flamenco y la paella. Tópicos sin duda muy
reales, pero que no retratan en absoluto el cosmopolitismo, la
tolerancia, la diversión y las ganas de vivir que resumían
el verdadero espíritu de la costa. Y la estrella, el sol
mejor dicho, de ese firmamento fue, y siempre será, una
localidad: Torremolinos. Un pueblecito de pescadores convertido
de la noche a la mañana en sinónimo de fiesta, libertad
y mestizaje. Hoy Torremolinos y la Costa del Sol siguen siendo
un destino turístico internacional -no hay más que
sumar su capacidad hotelera y la actividad del aeropuerto de Málaga-
aunque el veraneo se ha democratizado y no es ya el privilegio
de aristócratas y aventureros excéntricos. Pero
no está de más evocar su pasado glamouroso
y homenajear a los pioneros: empresarios, trabajadores de la hostelería,
visitantes. Esta página está dedicada en especial
a todos los que creen, los que creemos, que Torremolinos es algo
más que un destino veraniego.
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| Luminoso recientemente desaparecido de la peluquería Giuseppe. Foto Petry (1992). |
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| Playa del Hotel Riviera (Benalmádena) |
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Promoción española en Londres
Revista "Fruit Trades' Journal" (1962) |
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Postal Semana
del turismo 1974. Cedida por Manuel Salas Gambero |
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