Bibliografía Pirenaica. Una ojeada a una impresionante biblioteca

Los Pirineos han generado una bibliografía muy extensa, de un alcance extraordinario, imposible de resumir en unas pocas líneas. En campos tan diversos como la historia, la geografía, al etnografía, las guías de viajes o itinerarios, la literatura, poesía o teatro, el arte, costumbres, ciencias etc., las publicaciones centradas en el Pirineo son innumerables. Básicamente la mayoría de obras están escritas en lengua castellana, francesa y catalana, pero también en otras lenguas europeas hay libros interesante. Nosotros sólo pretendemos esbozar unos trazos, necesariamente superficiales, de las principales obras en castellano y francés, centrandonos en aquellos libors de carácter más montañero y pireneista.

En primer lugar hemos de mencionar las obras de carácter turístico, descriptivo y guías montañeras. Ya los primeros viajeros narraron en numerosas obras sus viajes y correrías, y son abundantes los libros en que extranjeros, especialmente ingleses recogen sus impresiones de los Pirineos. Con el turismo termal estos libros cobran un nuevo empuje. En este apartado la bibliografía es extensísima. En el ámbito estrictamente montañero la que se considera comúnmente como la primera guía montañera del Pirineo es Les Pyrénées, de Chaussenque, publicada en 1832 en París. Charles Packé, en 1862 publicaría una nueva guía, y desde entonces de manera regular y metódica se sucederán la publicación de guías de todos los rincones, formas y formatos imaginables. Sería injusto olvidar las colecciones de Artur Osona, Cesar August Torres y Juli Soler i Santaló para el Pirineo catalán, que tendrían continuidad con la colección de guías del matrimonio Jolis-Simó, y las modernas guías de Josep de Tera o las útiles y breves reseñas de Luis Alejos, sin olvidar las populares guías turísticas de Enríquez de Salamanca. En el país vecino no podemos dejar de citar las populares guías Joanne (antecesoras de las guías Bleu, de carácter turístico), o las guías de Rusell, Soubiron, Ledormeur o del GPHM, sin olvidar la mítica colección de guías Ollivier, o las más modernas de Louis Audoubert, Georges Veron o el emblemático volumen de Patrice de Bellefon, Las 100 mejores ascensiones de los Pirineos. En la actualidad se está produciendo un explosivo boom de guías, y no queda cumbre, lago, valle, cavidad, camino, iglesia o pueblo que no esté perfectamente reseñado en alguna guía.

En el ámbito de la narración de montaña la producción es también muy extensa, imposible de resumir, y los montañeros de cada generación han dejado escritas las impresiones que la cadena ha dejado en ellos, siguiendo la divisa de Beraldi, pera quien el verdadero pirineista era aquel montañero que ascendía, sentía y escribía. Entre todas las obras hay unos hitos que no se pueden soslayar. Comúnmente se considera que el pireneismo nació con Ramond de Carbonnieres y sus libros Observationes faites dans les Pyrénnées..., Voyages au Mont Perdu son los pistoletazos de salida de un género que regularmente nos ha ofrecido pequeñas obras maestras. Desde unos inicios de tipo científico se evoluciona a obras influenciadas por el romanticismo y el naturalismo, hasta llegar a obras de carácter más íntimo y lírico, o bien obras puramente descriptivas. En esta amalgama hay que destacar la mítica obra de Alfred Tonelle, Trois mois dans les Pyrénées, los bellísimos Souvenirs d'un montagnard, de H.Rusell, uno de los pirineistas más destacables y paradigmáticos, Au pays des Isards de los hermanos Cadier, las Excursions et sensations Pyrénéennes de Jean d'Ussel, las Ascensions de Brulle, los Pyrénées de Schrader o los Carnets de Jean Arlaud.

Dentro del ámbito nacional la producción desafortunadamente siempre ha sido menor y más tardía, pero pueden destacarse las obras de Josep Maria Guilera (Excursions pels Pirineus i els Alps, Carnets d'un esquiador), los Croquis Pirinencs de J.Massó i Torrents, las vibrantes Cumbres Pirenaicas Jorge Farrera, los recuerdos pirenaicos de Agustín Faus en Cara a la montaña.

En el ámbito de la historia pirenaica los libros son también muchos. Desde los estudios históricos de los pueblos y civiliazión pirenaica, las guerras en los Pirineos, los historias locales o sociales, la religión y el catarismo, la producción es extensísima. En el ámbito estricatamente montañero no podemos dejar de citar a la memorable obra del insigne erudito Henri Beraldi, Cent ans aux Pyrénees, piedra angular de la historiografia pireneista. En el ámbito catalán el historiador Josep Iglesias ha realizado unas interesantes biografías de Lluis Estasen, Artur Osona y Soler i Santalo y una monumental Història de l'excursionisme català y sus correrías por el Pirineo

En el ámbito estrictamente literario los Pirineos han sido fuentes de inspiración para los autores más diversos. El insigne poeta catalán Jacint Verdaguer, gran excursionista en su época, publicó entre otros relatos el libro Canigó, obra en verso que es un grandilocuente canto al Pirineo. Otro insigne poeta, Joan Maragall, dedico bellos poemas al Pirineo también. Al adusto Miguel de Unamuno una visión del macizo de la Maladeta le provoco unos intensos sentimientos, que recoge en un sobrio artículo, lo que demuestra que el Pirineo es capaz de despertar reflexiones a intelectuales bien alejados de el. Camilo José Cela emuló su Viaje a la Alcarria con un Viaje al Pirineo de Lérida, menos conocido pero igualmente interesante. Y un autor madrileño hoy en día desconocido por el público, B.Marcos Soria, ubicó la acción de una novela, Cumbres Pirenaicas, en los Pirineos. Con un estilo muy diferente, Severino Pallaruelo, con sus Pirineos, tristes montes, da una visión sobrecogedora del Pirineo profundo y duro de vivir.

Para los autores franceses y extranjeros los Pirineos han sido fuente constante de inspiración. Así Víctor Hugo marcó época son su viaje a los Pirineos, cuando el hoy olvidado H.Tayne ya había hablado en un libro del mismo título de otro viaje a los Pirineos, que tuvo mucha repercusión en su época, a pesar del interés reducido. Georges Sand y Flaubert entre otros, también dejaron sus impresiones de los Pirineos, así como el notable dibujante G.Doré, célebre en su época.

Hoy en día la bibliografía pirineista goza de una excelente salud, y el ritmo de publicación de obras relativas a los Pirineos es constante, pero como ocurre en general en toda la producción editorial actual, a menudo es difícil separar el grano de la paja.