ALTAS RUTAS: LA CUMBRE DEL ESQUI DE MONTAÑA

 

Hace ya tiempo que las salidas se suceden. Las travesías y ascensiones de fín de semana se suceden, y en vacaciones procuramos alargar la práctica del esquí de montaña. Después de tantas salidas la experiencia empieza a crecer, la montaña se nos vuelve familiar. Pero cuando más la conocemos, su presencia se vuelve más imperiosa. La salida del fin de semana queda corta y el deseo de practicar el esquí de montaña es cada vez más fuerte. Es entonces, con la experiencia suficiente y la ilusión viva, cuando la alternativa de las Altas Rutas cobra todo su mágico significado. La posibilidad de gozar durante varios días de todas las variantes del esquí de travesía, con sus alegrías y penalidades, cobra fuerza y se convierte en una necesidad que impone respeto pero que es altamente deseada.

Las Altas Rutas, esas travesías de varios días cruzando importantes macizos, nos abren las puertas a un mundo nuevo, de infinitos matices. En esta nueva convivencia veremos la salida del sol sobre la cresta, pero tambien tambien su puesta en el fondo del valle desde el refugio. Observaremos la evolución de la nieve en todos sus estados, desde la dureza de la madrugada a la pastosidad del mediodía, y quizás tendremos el privilegio de gozar con la maravillosa y fresca nieve polvo recien caida o la mala fortuna de negociar con la podrida nieve crostra. En cada jornada descubriremos nuevos paisajes. Se sucederan las cumbres, los collados, los valles, todos diferentes, pero en el fondo todos iguales. Y descubriremos el placer del ritmo, de encontar nuestro paso, mecánico, perfecto, que nos permitirá realizar y encadenar agotadoras etapas casi sin darnos cuenta. Y el privilegio de la luz? Ver evolucionar los matices de la luz, cambiante a cada hora del día, siempre diferente, y nosotros espectadores atentos y maravillados.

En una Alta Ruta el objetivo no es la cumbre, sino la finalización del recorrido, pero es grande el placer cuando alcanzamos una, cuando poseemos efimeramente esa pequeña parcela de altitud, sobretodo si alcanza la mítica cota de los 4.000 metros. Y en este vagabundear el espacio se convierte en una droga, donde en un descenso realizamos la armonía del gesto encadenando bellas godiles, y en un largo ascenso, dejando libre nuestro espiritu en una larga contemplación de la rudeza invernal, pero en el fondo de nuestro ser, nos acercamos un poco más a la felicidad, alcanzandonos a nosotros mismos. Porque la Alta Ruta no es más que la puerta, privilegiada, que nos abre paso a un nuevo mundo. En cada jornada nos sentimos más lejanos y desligados de nuestro mundo cotidiano y más cercanos al nuevo medio. Establecemos un dialogo personal e íntimo , sosegado, con la alta montaña. Nos permite alargar, profundizar e insistir en nuestro recorrido, en nuestro itinerario personal con la alta montaña. La Alta Ruta es una maravilosa aventura, pero a la vez un viaje interior, largo, fecundo, completo. Para que, si somos afortunados, en un largo plateau glaciar o en un enrevesado glaciar agrietado, podamos sentir, palpar y gozar de nuestra unión completa con la alta montaña. Gozar de esa inaprensible y eterea sensación mágica, perseguida continuamente, de toda nuestra carrera alpinística: la comunión con la montaña.

 

LAS PRIMERAS TRAZAS

A partir de la década de los 60 del siglo pasado se empezaron a realizar las primeras ascensiones invernales en los Alpes, siempre a pie y mayoritariamente impulsadas por ingleses del Alpine Club. Hay que esperar a finales del siglo para que se empiecen a ver los esquís en las montañas alpinas. En 1897 Paulcke, Ehlert, Lolmüller y Mönnichs realizan una importante travesías por el Oberland, que puede considerarse la primera Alta Ruta en esquís de los Alpes. El mismo Paulcke, junto con Helbling, realizan en 1898 una destacable travesía por el Monte Rosa, alcanzando la cota de los 4.200 metros y abriendo definitivamente el mundo de la alta montaña invernal a los esquís.

La Alta Ruta que enlaza Chamonix con Zérmatt se conocía desde hacía años y durante un largo período fue un recorrido apreciado por los miembros del Alpine Club, que la recorrían regularmente en verano. John Forbes, uno de los pioneros de este itinerario quedó prendado de él, y ya retirado dijo estas significativas palabras como testimonio de la belleza del itinerario: "Mi corazón continúa allí donde mi cuerpo no podrá volver más."

Es en Enero de 1903 cuando se realiza por primera vez con esquís la Alta Ruta Chamonix-Zermatt. El Dr.Payot, uno de los introductores del esquí en Francia, junto con Joseph Couttet y Alfred Simond, y el guía Joseph Ravanel, parten de las cabañas de Lognan y en una primera etapa llegan a Orsières, tras cruzar el collado de Chardonett y la Fenêtre de Saleina. Por el valle de Bagnes alcanzan la cabaña de Chanrion y el collado de l’Evêque, pero cuando estaban a punto de alcanzar el collado de Valpelline les sorprende la tempestad y deben retirarse. Sin desanimarse deshacen todo el valle de Bagnes hasta Martigny y remontan desde Sion hasta Evolène y les Haudères, para enlazar una larga etapa que les conducirá finalmente a Zermatt tras cruzar el collado d’Hèrens. Un mes más tarde Helbling y Reichert rehacen el itinerario. Desde Bagnes alcanzan la cabaña de Pannosière, collado de Tournelon Blanc, cabaña de Chanrion, collado de Mont Rouge, collado de Seilon, collado de Riednatten, Arola, cabaña de Bertol, collado d’Hèrens, Tëte de Valpelline y Zermatt.

Hasta 1911 F.Roget, M.Kurz y L.Murisier no abrieron el paso del Plateau du Couloir, collado de Sonadon y Chanrion, inaugurando el tramo que pasa por Bourg St.Pierre y da una mayor continuidad y unidad a este recorrido. La variante que transcurre por Verbier no se inauguró hasta 1926 por el mismo Marcel Kurz, uno de los más grandes pioneros del esquí de montaña de los Alpes. Quedaba abierta definitivamente la época de las Alta Rutas con esquís en los Alpes, y en todos los macizos progresivamente se irán abriendo sus propias Altas Rutas. Estos itinerarios atraerán sucesivamente a generaciones de alpinistas y esquiadores, desde el misántropo Leon Zwingelstein al mediático Walter Bonatti, todos prendados por el misterio y la magia de la nieve y la alta montaña invernal.

 

ALTA RUTA CHAMONIX-ZERMATT.LA CLASICA ENTRE LAS CLASICAS

De todas las Altas Rutas que se realizan cada año en los Alpes, sin lugar a dudas, la travesía que enlaza Chamonix con Zermatt (alargandose a menudo hasta Saas Fee) es la más conocida y clásica, y para mucha gente con solo hablar de la Alta Ruta ya se sobreentiende que se refiere a la Chamonix-Zermatt. Cada temporada centenares de esquiadores de todos los paises del mundo realizan este itinerario, atraidos por el renombre mítico de estas dos palabras.

Las razones que avalan el éxito de este recorrido son muy numerosas. En primer lugar enlaza las dos capitales del alpinismo de los Alpes, Chamonix y Zermatt, pueblos emblemáticos para cualquier montañero. Asimismo enlaza dos de los macizos más notables de la cadena, el del Mont Blanc y el del Monte Rosa, y aunque en realidad no se adentre en ellos, sólo su proximidad es suficiente para atraer la atención. Pero además de estas razones aparentemente más mundanas las cualidades intrínsecas del recorrido serían suficientes para el éxito. Todas las jornadas recorren parajes de ensueño, pasando cerca de montañas de gran renombre, con descensos formidables en un escenario impresionante, y si a veces atravesar los interminables glaciares se hace monótono, el entorno salvaje, alpino y único compensa de todos los esfuerzos. La partida de Chamonix permite un primer contacto con el mundo duro de la alta montaña invernal, con la que habrá que convivir durante unos días, y la llegada a Zermatt, esquiando bajo la cara norte del Cervino, es una fiesta, que alegra al más insensible de los montañeros.

La dificultad de este recorrido es media, y excepto la etapa del Plateau del Couloir, no exige grandes conocimientos técnicos. Pero como siempre en la alta montaña, la diferencia la marcan las condiciones. Con buenas condiciones un esquiador mediano bien entrenado podrá realizar la travesía sin excesivos problemas, siguiendo la traza que casi siempre está marcada. Pero al mínimo cambio de condiciones el itinerario puede convertirse en una experiencia muy dura y delicada, con situaciones ciertamente comprometidas. Una tempestad en un glaciar, la perdida de la huella en un inmenso plateau rodeados de una niebla cerrada, las bajísimas temperaturas de las alturas, las grietas o el peligro de aludes exigirán toda nuestra experiencia, recursos y sangre fría. Por ello se aconseja el recorrido sólo a montañeros experimentados o bien a aquellos que vayan acompañados de un guía o compañeros más veteranos.

Tradicionalmente han habidos dos alternativas para realizar este itinerario. Al llegar al valle de Entremont el recorrido se bifurca. Una sigue por el pueblo de Bourg Saint-Pierre, cabaña de Valsorey, de Chanrion hasta Vignettes y otro enlaza directamente con la cabaña de Vignettes. Aquí se reseña el recorrido completo y clásico, de carácter más alpino y exigente, pero más bello.

1ª etapa. Argentière (1.250) - Grands Montets (3.233 m) - collado de Chardonnet (3.323 m) - collado de la Fenêtre de Saleina (3.261 m) - Refugio Trient (3.170 m).
Desnivel: 965 m ascenso y 940 m descenso.
Horario: 6-7 h
Dificultad: ***, S3

Bella etapa que permite conocer tres circos glaciares diferentes, el paso de dos collados exigentes y posibilita un primer contacto de toda categoría con la montaña que nos acompañara durante unos días.

Desde Argentiére tomar el primer teleférico hasta Grands Montets. De la estación del teleférico debe descenderse hasta el glaciar de Argentière. Normalmente se sigue la pista de esquí hasta aproximadamente la cota 3.100 y allí se continúa fuera pista hasta una marcada roca a la altura de la cota 3.000. Pasar por su derecha por una especie de amplio corredor perdiendo altura durante unos 400 metros y en flanqueo a la derecha apurar el descenso hasta el centro del glaciar. Poner pieles y cruzar el glaciar hasta la base de la Aguille d'Argentière. Desde allí debe iniciarse el ascenso en dirección E al collado de Chardonnet, normalmente por la derecha, con algún tramo derecho, evitando las grietas. El descenso del collado es muy derecho y delicado, y normalmente en su base hay una rimaya. Descender a pie o asegurados con una cuerda. Pasada la rimaya descender por el glaciar de Saleina flanqueando hacia la izquierda hasta divisar el siguiente collado, la Fenêtre du Saleina, que no debe confundirse con la Fenêtre du Tour, que queda más a la izquierda. Los últimos metros antes del collado son muy derechos y normalmente se remontan a pie. Desde el collado realizar un suave descenso en dirección S por la parte superior del Plateau de Trient hasta las cercanías del collado d'Orny y remontar suavemente hasta el refugio de Trient.Una opción que se utiliza a menudo es subir a mediodía o por la tarde a dormir al refugio de Argentière y acortar así la etapa descrita.

2ª etapa. Refugio de Trient (3.170 m) - collado des Encandies (2.796 m) - Champex (1.450 m) - Bourg-Sant-Pierre (1.650 m)
Desnivel: 100 m ascenso, 1.670 m descenso.
Horario: 2- 4 h
Dificultad: **, S3.

Etapa exclusivamente de descenso que nos llevará al fondo del valle, donde la carretera rompe la unidad del itinerario. Para cotinuar hasta Bourg Saint Pierre puede tomarse transporte público o bien alquilar un taxi desde el mismo refugio para ganar tiempo. El secreto para disfrutar de esta jornada es acertar a la hora del descenso para encontrar la nieve en su punto, y en general para ello no merece la pena partir muy temprano. A menudo se enlaza esta etapa con la siguiente y para ello debe partirse a primera hora para llegar con la puesta de sol al refugio de Valsorey.

Partir del refugio descendiendo por la derecha del llano glaciar de Trient hasta encontrar un tubo que permite la entrada en la zona más agrietada del glaciar. Descender por el tubo, atravesando una rimaya importante, para continuar hacia la derecha bajo unas rocas hasta alcanzar el collado des Encandines. Desde el collado debe descenderse todo el valle d'Arpette hasta el caserío del mismo nombre o el pueblo de Champex si la nieve lo permite. Hay que prestar atención al peligro de aludes en este valle. Descender hacia el fondo del valle, dejando una arista rocosa a la izquierda y ganar el fondo del torrente o bien continuar por las palas de la derecha, peligrosas con nieve inestable. Traslado por carretera hasta Bourg-Saint-Pierre.

3ª etapa. Bourg-Saint-Pierre (1.650 m) - refugio Valsorey (3.030 m)
Desnivel: 1.380 m de ascenso
Horario: 5-6 h
Dificultad: **

Larga etapa de aproximación al pequeño refugio de Valsorey amenizada por las vellas perspectivas del Mont Velan. Peligro importante de aludes en el valle con nieve inestable o si se asciende avanzado el día tras empalmar con el refugio de Trient.

Partir de la parte superior del pueblo, cruzar por un túnel la carretera al puerto del Gran San Bernardo, y por un camino entre el bosque seguir las indicaciones, hasta entrar en el valle de Valsorey. Progresar por el valle en marcada dirección SE por la vertiente derecha del torrente y elevados sobre el, prestando atención a los aludes que puedan desprenderse a nuestra izquierda. A la altura de la cota 1.900 dejar al otro lado del torrente unas cabañas y pasar por un estrechamiento del valle. Alrededor de la cota 2.160 entrar en un pequeño llano, atravesarlo y en su final superar un estrecho paso hacia la izquierda por encima del torrente. Entrar en un terreno llano, con morrenas, y ir girando progresivamente a la izquierda hasta divisar sobre una piedra la cabaña de Valsorey. Subir por la derecha por unas amplias palas, progresivamente más sostenidas hasta llegar a la altura del refugio, donde se entra con un suave descenso.

4ª etapa. Refugio Valsorey(3.030 m) - Plateau du Couloir (3.664 m) - col du Sonadon (3.504 m) - Refugio Chanrion (2.462 m)
Desnivel: 934 m ascenso y 1.511 m descenso.
Horario: 5-7 h.
Dificultad:***. S3. Pala muy derecha en el ascenso al Plateau del Couloir. Atención a la niebla en el glaciar.

Esta etapa es la clave de la Alta Ruta, y supone el paso del collado del Plateau del Couloir, técnico y que puede ser muy delicado según las condiciones. El descenso con mala visibilidad por el glaciar del Mont Durand exige extremar la prudencia.

Salir de la cabaña de Valsorey en dirección NE, por pendientes que progresivamente se van volviendo más derechas. Alrededor de la cota 3.200 decantarse ligeramente a la derecha y dirigirse directamente al collado del Plateau del Couloir, evidente. La pendiente progresivamente se ha ido volviendo muy sostenida, y las vueltas cada vez son más obligadas y expuestas. Donde las condiciones o la prudencia aconsejen descalzarse y continuar con crampones hacia el collado, bien directamente o bien entrando por su izquierda. Los últimos metros pueden ser muy derechos (50 grados, según las condiciones). Desde el Plateau dejar a la derecha la cabaña vivac y a la izquierda la larga arista sur del Gran Combin (posible aunque infrecuente ascensión a esta cumbre por este itinerario) y descender por una franca pendiente a la olla superior del glaciar de Sonadon, durante unos 100 m. En clara dirección E remontar unos metros hacia el collado de Sonadon, franco. En caso de niebla es importante no desviarse a la derecha, ya que nos meteriamos en un glaciar sin salida. Desde el collado iniciar un larguísimo descenso por el glaciar del Mont Durand. Hasta aproximadamente la cota 3.400 flanquear hacia al derecha claramente para evitar una cascada de séracs que no se ve, y luego perder altura entre grietas y seracs por paso franco hasta la cota 3.100, dejando a la izquierda una importante cascada de séracs. Allí hay dos posibilidades. La primera consiste en descender al fondo del glaciar por el centro hasta aproximadamente la cota 2.800 y luego decantarse hacia la derecha y la otra posibilidad consiste en iniciar un larguísimo flanqueo a la derecha, perdiendo la mínima altura, hasta empalmar con la ruta anterior. En cualquiera de los dos casos habrá que remar. Alrededor de la cota 2.700 hay que flanquear decididamente hacia la derecha, ganando algunos metros a buscar un estrecho paso hacia la cota 2.730. Salir con unos flanqueos y tubos por la derecha y descender hasta el torrente por amplias palas. De allí volver a poner pieles y remontar al cercano refugio de Chanrion.

5º Etapa. Refugio Chanrion (2.462 m) - Pigne d'Arolla (3.796 m) -Cabaña de Vignettes (3.160 m).
Desnivel: 1.334 m ascenso y 612 m descenso
Dificultad: *, S3
Horario: 5-6 h

Esta etapa de transición nos llevará a recorrer el larguísimo glaciar de Brenay que conduce al sencillo Pigne d'Arolla, con el excelente descenso sobre la cabana de Vignettes, situado sobre un cortado sobrecogedor. En caso de mal tiempo puede accederse al refugio por el fácil glaciar d'Otemma, de menor complicación técnica.

Partir de la cabana de Chanrion en dirección N, por unas vaguadas, para encaminarse hacia el glaciar de Brenay. Continuar flanqueando por la morrena hasta llegar al nivel del glaciar y entrar en él. En evidente dirección NE progresar por el llano glaciar hasta el pie de la cascada de séracs. Este paso se supera por la derecha orográfica normalmente a pie, cargando unos 200 m los esquís a la espalda. Según las condiciones puede superarse con los esquís a los pies, con alguna vuelta maría muy obligada. Superada la barrera de séracs continuar por el interminable glaciar en la misma dirección, ganando terreno muy suavemente. Dirigirse al Pigne d'Arolla, al fondo. Traspasar una especie de falso collado (collado de Brenay), continuar planeando, dejar a la derecha el collado del Pigne d'Arolla y ascender los últimos metros hasta la cumbre, a la que normalmente se llega con esquís a los pies, con una panorámica formidable. Descender al collado del Pigne d'Arolla y deslizarse por la amplia pala E, hacia el collado de Vignettes. No decantarse demasiado a la izquierda, ya que la ruta queda cortada por unos séracs. Atravesar el collado de Vignettes y llegar al refugio, prestando atención al pequeño pero colgado lomo que conduce hasta el.


6 ª etapa. Cabaña de Vignettes (3.160 m) - col de l'Evêque (3.392 m) - col de Mont Brulé (3.213 m) - col de Valpelline (3.568 m) -Zermatt (1.600 m)
Desnivel: 1.173 m ascenso y 2.670 m descenso
Dificultad: **, S3.
Horario: 7-8 h

Bellísima y memorable etapa que supone traspasar tres collados, cuatro valles sensacionales y un extraordinario descenso a Zermatt de casí dos mil metros, bajo el Cervino. Delicada con mala visibilidad. Partir muy temprano para encontrar buena nieve en el último descenso.

Salir de refugio a pie y remontar el lomo unos metros hasta superar el collado de Vignettes para calzarse los esquís en posición de descenso, perdiendo altura hasta el indefinido collado de Chermotane. Poner pieles y progresar en dirección E, flanqueando el Petit Mont Collon, ganando altura por el suave glaciar del Mont Collon, hasta alcanzar el amplio collado de l'Evêque. Deescender en dirección N, inicialmente por la derecha para evitar unos pequeños séracs y luego por amplias palas hasta la cota 3.000 aproximadamente, bajo un marcado espolon rocoso (la Vierge). Volver a colocar pieles e iniciar el ascenso en dirección E hacia la parte superior del glaciar (a la derecha orográfica del glaciar existe el bivac de Boquetins, pequeña cabaña bien acondicionada), hasta situarse al pie del collado de Mont Brulé. Hay que prestar atención a situarlo correctamente, ya que el collado no es evidente, y queda ligeramente desplazado a la izquierda de la parte superior del circo. No debe confundirse con el collado de Tsa de Tsan, que parece el lógico. Del collado, que puede alcanzarse con forzadas vueltas o a pie, descender un centenar de metros en flanqueo a la izquierda, hasta situarse en medio del llano glaciar de Tsa de Tsan. Iniciar el largo ascenso hacia el evidente y amplio collado de Valpelline, en dirección E. Panorámica formidable y júbilo por ver el objetivo final al alcance. Si por las condiciones no hay problemas para encontrar buena nieve en el descenso es aconsejable ascender a la Tête de Valpelline. Desde el collado perder altura en dirección NE, por amplias palas, prestando atención a las grietas ocultas. Alrededor de la cota 3.140, en un pequeño llano, girar decididamente a la derecha y bajo una barrera de séracs flanquear y perder altura por una corta pala hasta entrar en el glaciar de Tiefmatten. Bien pegados a la izquierda, bajo una pequeña barrera rocosa que es la que hemos evitado anteriormente, buscar un estrecho paso en una cascada de séracs. Superar las grietas y hacia la cota 2.700 iniciar un flanqueo descendente a la derecha bajo la espectacular pared norte de la Dent d'Hérens hasta situarse en el lado derecho del glaciar de Zmutt. Siempre por la derecha del valle iniciar el descenso a Zermatt, con largos flanqueos y remadas, bajo la cara norte del Cervino, hasta enlazar con las pistas de esquí que nos conducirán a Zermatt si la nieve lo permite.

 CONTINUACION A SAAS FEE

Una vez en Zermatt si se disponen de más días y las fuerzas físicas acompañan las combinaciones son numerosísimas, especialmente por el sensacional macizo del Monte Rosa, aprovechando los remontes mecánicos. Proponemos la continuación hasta Saas Fee para concluir armonicamente esta soberbia travesía, ya que sólo exige dos días más y permite ascender a dos bellas cumbres con descensos excelentes. Para ello el mismo día que se llega a Zermatt puede aprovecharse para subir a un nuevo refugio. Tradicionalmente es costumbre tomar el tren de Gornergrat hasta la estación de Roteboden y allí realizar la aproximación al refugio del Monte Rosa, la cabana Bétemps. También puede alcanzarse este refuigo desde el Stochorn o la cumbre del pequeño Cervino, opciones que alargan la aproximación, pero ofrecen interesantes descensos.

Una opción más favorable es tomar el funicular de Sunegga y teleférico hasta el Unterrothorn y por pistas de esquí descender en diez minutos al hotel Flue. Esta opción evita un nuevo ascenso y permite un pequeño descanso y aprovechar para realizar compras en Zermatt y es más favorable de cara a la siguiente etapa. El hotel Flue está abierto normalmente en temporada esquí, pero vale la pena informarse previamente en Zermatt.

7ª etapa. Hotel Flue (2.600) - Strahlhorn (4.128 m) - cabana Britannia (3.030 m)
Desnivel: 1.600 m ascenso, 1.150 m descenso
Horario: 7-8 horas
Dificultad:***, S3

Esta etapa permite alcanzar la cumbre del Strahlhorn, con formidables panorámicas sobre todo el macizo del Monte Rosa y realizar un largo descenso por el glaciar de Allalin.

Del refugio salir por la morrena en dirección E y alrededor de la cota 3.000 girar a la izquierda e introducirse en el glaciar de Adler. Progresar por todo el glacair de Adler e ir ganando altura hacia el collado y entrar en él por la izquierda, realizando un flanqueo delicado por la inclinación fuerte de las palas. En caso de terreno helado puede ser más aconsejable realizar los últimos metros a pie. Desde el Adlerpass tomar el lomo, a pie o continuando hasta las inmediaciones de la cumbre con los esquis. Seguir el lomo, cruzar un pequeño plateau y alcanzar la cumbre escalando unas rocas. Descender hasta donde se hayan dejado los esquís e iniciar el largo descenso por el suave glaciar de Allalin, prestando atención a las grietas ocultas. Dejar la cumbre del Allalin a la izqierda, cruzar el glaciar de Honlaub y remontar un centenar de metros hasta la cabaña Britannia.

Desde el refugio puede descenderse el mismo día hasta el pueblo de Saas Fee. Si se parte del refugio del Monte Rosa salir en dirección SE como si nos dirigieramos al Monte Rosa para girar a la izquierda alrededor de la cota 3.000. Cruzar en dirección N todo el glaciar del Monte Rosa. Superar una arista rocosa por el mejor paso, normalmente un poco elevado, hasta entrar en el glaciar de Gorner. Continuar en la misma dirección hasta alcanzar el Stochhornpass (3.394 m). Efectuar un descenso en dirección NE cruzando el glaciar de Findel para ir a situarse lo más cercano posible del paso de acceso al glaciar de Adler. Superar este paso, a veces agrietado y derecho, hasta entrar en el glaciar y empalmar con la ruta anterior.

8ª etapa. Cabaña Britannia (3.030 m) - Allalinhorn (4.027 m) - Saas Fee (1.800 m)
Desnivel: 1.100 m de ascenso, 2.250 m descenso.
Dificultad: **, S3
Horario: 4-5 h


Ascenso a la cumbre del Allalinhorn y espléndido descenso al pueblo de Saas Fee, al que conviene no llegar demasiado tarde si queremos regresar en transporte público a Chamonix el mismo día.

Del refugio tomar el camino que llaneando conduce a la estación superior del teleférico de Felskinn. Desde allí iniciar el ascenso en dirección O por el glaciar, evitando las grietas, hasta alcanzar el Feejoch. Dejar los esquís y en diagonal ascendente alcanzar la cumbre del Allalinhorn.

Descender por el mismo camino hasta alcanzar las pistas de esquí de Felskin o Längflue que conducen hasta el mismo pueblo de Saas Fee. Desde allí se pueden enlazar los transportes públicos hasta Chamonix.

Datos prácticos

Telefonos

Oficina Turismo Chamonix 50 53 00 24

Oficina Turismo Argentière 50 54 02 14

Oficina Turismo Zermatt 28 66 11 81

Oficina Turismo Saas Fee 28 57 14 57

Refugio Argentière 50 53 16 92

Refugio de Trient 26 83 14 38

Refugio de Valsorey 26 87 11 22

Refuigo de Chanrion 26 38 12 09

Refugio de Vignettes 27 83 13 22

Refugio de Monte Rosa 28 67 21 15

Refugio Britannia 28 57 22 88

Albergue en Bourg-Saint-Pierre 26 87 11 76, 26 87 11 69, 26 87 11 50

Es imprescindible reservar plaza previamente en todos los refugios de la Alta Ruta, que normalmente estan siempre muy llenos. Es necesario informarse de los horarios de los teleféricos y transportes públicos para regresar en tren a Chamonix.

 

Dificultad: BEA, ***. Se requiere un buen entrenamiento físico y resistencia, y especialmente un gran conocimiento de la alta montña invernal, más que un elevado nivel de esquí.

Material: piolet, crampones, cuerda, arnes, altímetro y brújula. 

Bibliografía

Bertholet, Denis. Les Alpes Valaisannes à skis Coll. Les 100 plus... Ed.Denoël.

Cliff, Peter. Chamonix-Zermatt. Ed.Sua

Labande, François. Ski de randonnée. Valais Central Guides Arthou, Ed.Olizane

 

Cartografía

Los mapas que cubren la Alta Ruta son muy variados y todos ellos excelentes. A un grupo avezado le deberían bastar con dos de escala 1:50.000 que abarcan todo el itinerario (Mont Blanc - Gran Combin 5003 Carte Nationale de la Suisse, Zermatt 5006, 3084 Wabern), pero en caso de mal tiempo persistente puede resultar aconsejable llevar los de escala 1:25.000.