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"El
esquí de montaña es el fruto del matrimonio de dos grandes
deportes: el alpinismo y el esquí." Con la
llegada del invierno la montaña cambia de fisonomía. Las
primeras nieves cubren los prados, tapan los canchales y hielan riachuelos
y lagos. Las canales se convierten en pendientes toboganes de rara elegancia.
Las oscuras crestas se alzan altivas en medio de un mar blanco. La naturaleza
entra en un estado de letargia, retraída sobre si misma, para
aguantar la crudeza de las bajas temperaturas y los temporales de nieve.
Pero para el alpinista, éste estado de la montaña reúne
nuevos atractivos. El silencio y la quietud absoluta de la naturaleza,
la soledad y el alejamiento, el paisaje transformado en una inmaculada
superficie blanca, donde el sol construye unos espectáculos de
plástica belleza, son unos elementos que dan una nueva magia
a la montaña invernal, a veces dura y con riesgos, a veces bella
y especial, y no puede contener el deseo irrefrenable de acercarse a
ella, de penetrar en ella. Y entonces es cuando descubre la utilidad
del esquí. Las tablas se convierten en el instrumento idóneo
para desplazarse con comodidad, para transportar al alpinista inquieto
al pie de la vía, de la canal o de la pared. Pero muy pronto
el alpinista intuye que el esquí puede dar mucho más juego
en este terreno blanco, que le abre un nuevo mundo de inmensas posibilidades.
La comodidad de progresar por nieves hondas sin hundirse hasta la cintura,
el placer de deslizarse por largas pendientes, de trazar giros y "godilles"
en la liviana nieve polvo, el vértigo de la velocidad, lo transporta
a un mundo de ensueño del que ya no puede prescindir. Las travesías
de un valle a otro, la ascensión a una cumbre con los esquís
en los pies, los descensos por largas pendientes dan una nueva dimensión
al alpinismo invernal. Y así nace el esquí de montaña,
de la conjunción de dos disciplinas, el esquí y el alpinismo,
y se convierte en un fin en si mismo, en una disciplina autónoma,
en un objetivo permanente, y el alpinista sólo piensa en la llegada
de las primeras nieves, que le abrirán de nuevo el fascinante
mundo de la alta montaña invernal.
"La
gente avanza teniendo en sus pies tablas fabricadas especialmente. Cada
tabla tiene una braza (2 metros) de largo y una palma (10 cm.) de largo,
y tanto delante como detrás se levanta del suelo. En medio de
la tabla, hay un lugar para poner el pie, que consiste en un agujero
con correas de piel muy ceñidas, con las que se atan los pies..."
Este es el testimonio de Abu Hamid, natural de Granada, quien durante
un viaje por Asia en el siglo XII descubrió unos extraños
instrumentos que usaban los indígenas para desplazarse por la
nieve. Es un texto raro y poco conocido, que señala la utilización
de antiguo de los esquís. Fue en 1921 cuando se desenterró
en Suecia el esquí más antiguo del mundo. Tenía
una longitud de 1,10 metros y una anchura de 10 centímetros,
y los científicos lo han fechado 2.500 años antes de Cristo.
También en los más primitivos grabados rupestres de la
edad de piedra se representan a hombres con esquís.
El esquí de montaña es una disciplina del alpinismo invernal que tiene por objetivo la ascensión a las montañas o las travesías de los grandes macizos calzados con esquís, alejados de los remontes y cercanos a la naturaleza. Gracias a un material especial y una técnica depurada el hombre tiene la ocasión de entrar en contacto con la belleza de la montaña en invierno, recorriendo valles donde no pasa nadie, dejando su traza en lagos helados o bosques dormidos, conociendo el silencio del frío o la increible belleza de las luces del sol sobre la nieve. El esquí
de montaña aprovecha los mejores aspectos del alpinismo y del
esquí. Por un lado permite avanzar sobre la nieve sin hundirse,
pudiendo continuar durante la época de las nieves con la temporada
de montaña, conociendo nuevas facetas insospechadas. Del esquí
alpino aprovecha el deseo de buscar siempre el mejor descenso, que permita
trazar impecables "godilles" en una immaculada nieve vírgen.
Renuncia a los cómodos ascensos en telesilla, pero por contra
gana el silencio, la soledad, la pureza invernal, imposible de encontrar
en una estación de esquí. El esquí alpino, como
muchos otros deportes, puede prácticarse a diferentes niveles.
Desde la salida matinal o de un solo día, a la clásica
excursión de fin de semana pernoctando en un refugio, hasta realizar
travesías de varios días o semanas que permiten conocer
a fondo un macizo montañoso.
Para el esquiador de pista cansado de largas colas, de repetir siempre las mismas pistas, amante del esfuerzo físico y de la naturaleza y la montaña, el esquí de travesía es una alternativa que le puede abrir las puertas de un nuevo mundo del que facilmente quedará prendado. La montaña y el esquí de montaña, permiten un amplio terreno de jeugo para todos los niveles. El esquí de montaña, al menos en una etapa inicial, puede ser practicado por cualquier buen esquiador habituado a desenvolverse sin problemas con las diferentes nieves y con un buen entrenamiento físico. Pero no hay que olvidar que siempre se desarrolla en un marco de alta montaña, y si no se conocen las reglas de la montaña invernal lo más aconsejable es iniciarse de la mano de algún amigo experto o de un guía preparado. El objetivo final es reunir las mejores cualidades de los dos ámbitos. Por un lado convertirse en un alpinista completo, conociendo a fondo las técnicas del alpinismo invernal, y por otro disponer de un buen nivel de descenso, que nos permita afrontar con confianza las pendientes más inclinadas o las nieves más difíciles. Cuando se sepa interpretar un mapa, leer en el terreno la estabilidad de la nieve o unas nubes en el cielo correctamente, acertar en el mejor itinerario o no dudar sobre le material más adecuado, será el momento para salir sólos, con los amigos, y tener un contacto íntimo con la montaña invernal, con el esquí de nieve vírgen, y gozar de la libertad de las superficies blancas, impolutas, que están esperando nuestro paso, y disfrutar de uno de los deportes más bellos y gratificantes que se pueden practicar en la montaña.
El material necesario en el esquí de montaña se diferencia ligeramente del utilizado en el esquí alpino y poco del utilizado en el alpinismo para uso personal: Esquís: la mayoría de fabricantes han desarrollado modelos específicos para la práctica del esquí de montaña un tanto distintos de los de esquí alpino, de tipo compacto, buscando un equilibrio entre la ligereza, polivalencia y robustez. Normalmente se aconseja una longitud entre 5 y 35 cm por encima de la altura del esquiador para el esquiador experto y un tanto menor para el debutante, dependiendo del peso, el nivel técnico en descenso y los objetivos. Hay esquís que se desenvuelven mejor en nieves hondas y pesadas y otros en nieves duras o heladas. Es aconsejable buscar unos primeros esquís polivalentes, seguros y maniobrables y renovarlos con otros más especializados dentro de la gran gama existente en la actualidad, según nuestra práctica y presupuesto. Fijaciones:
es el elemento que mantiene unida la bota con el esquí, quedando
la talonera libre en el ascenso y fijada en el descenso. En la actualidad
hay numerosos modelos, algunos de máxima seguridad y más
peso y otros de menor peso y seguridad. Hemos de buscar en ellas: seguridad,
robustez, comodidad, amplio ángulo de giro del talón,
materiales que soporten temperaturas extremas. Es muy importante ajustar
su tensión según el nivel de esquí, peso y condiciones
de la nieve, siendo la regulación un trámite fundamental
para evitar accidentes. Cuchillas: son los crampones de los esquís. Son unas placas metálicas que permiten la progresión en terrenos de nieve dura o helada. Existen dos tipos, fijas al esquí o a la placa de la fijación. Las primeras ofrecen una mayor seguridad, ya que están permanentemente en contacto con la nieve, pero también una mayor resistencia al avance. Las segundas posibilitan un avance más rápido, ya que sólo contactan con la nieve cuando el pie está horizontal, a costa de una menor seguridad. La elección de un modelo de fijación determinará normalmente uno u otro tipo de cuchilla. Piel de foca: Es una larga tira de material sintético que se acopla a la suela del esquí y permite la progresión en subida sin deslizarse hacia atrás. Actualmente todas son adhesivas, y debe escogerse aquellas con menor absorción de agua, mayor resistencia a la adherencia de nieve y que la anchura sea inferior a la del patín para que permita trabajar al canto metálico. Es útil para evitar que la nieve se enganche a ellas y forme los molestos panes de nieve llevar alguna cera o mejor aún, una vela, y encerarla cuando las condiciones lo requieran. Botas: aquí cada usuario deberá primar a la comodidad en el ascenso y progresión (escogiendo unas botas blandas y ligeras) o bien un mayor agarre para el descenso (escogiendo unas más rígidas). Las suelas deben ir equipadas de suela Vibram y el botín ser caliente y confortable. En las primeras salidas las mismas botas de esquí alpino pueden servir, siempre que durante el recorrido no haya que descalzarse y caminar por terrenos difíciles. Bastones:
normalmente se utilizan de altura ligeramente superior a los de descenso.
Deben ser robustos y ligeros, con arandelas anchas para la nieve honda
y correas de seguridad para la muñeca. Los modernos modelos enroscables
y plegables son extremadamente cómodos para transportar y muy
adaptables en los distintos terrenos. Material personal: prácticamente es el mismo que el utilizado en el alpinismo invernal o en el esquí alpino, utilizándose normalmente unos pantalones específicos un poco más elásticos. Aparte del material de abrigo normal, que debe ser superior al del usado en un día de pista, no debe olvidarse el necesario para proteger todas las extremidades, prestando atención a unos buenos calcetines, calientes y transpirables. Gorro, doble juego de guantes y un buen anorak no pueden faltar nunca. Es imprescindible no olvidar las gafas con cristales de calidad, cremas solares para proteger la piel, un mochila manejable y bien adaptada a la espalda, cantimplora, comida energética y botiquín de primeros auxilios. Según el tipo de ascensión no deben olvidarse el piolet y los crampones (comprobar su adaptación a la suela de la bota). Para ascensiones de varios días y de mayor dificultad habrá que valorar la necesidad de llevar cordino o cuerda, arnés, mosquetones, tornillos de hielo, cintas, casco, pala para la nieve y ARVA (aparato para el rescate de las víctimas de avalancha) así como brújula y altímetro. La mochila debe tener previsto un sistema para atar cómodamente los esquís. TECNICAS DE PROGRESION Y DESCENSO Durante la ascensión Normalmente
la ascensión se llevará a cabo con los esquís en
los pies. En el caso de no llevarlos puestos (falta de nieve, paso de
terreno rocoso, nieve helada, cruce de un río) pueden llevarse
atados a la mochila si el recorrido es largo, en la mano o el hombro
si es breve o bien arrastrándolos con una baga que los una al
cuerpo o a la mochila.
Las condiciones de la nieve, casi siempre virgen, los obstáculos imprevistos, la inclinación del terreno, la severidad del ambiente, el peso de la mochila y el cansancio acumulado durante la ascensión son factores que deben superarse y que exigen del esquiador de montaña un buen dominio de la técnica de descenso. El principio básico debe ser la seguridad por encima del estilo, evitando caídas que aumentan la fatiga y el riesgo de inoportunas lesiones. Simplificando podríamos decir que el esquiador que se adentre en la montaña debe ser capaz de bajar sin problemas por pistas negras, aún con nieves difíciles. Hay que recordar que no encontraremos nieve pisada por una retrac y para que el descenso no se convierta en un suplicio o se alargue excesivamente debemos desenvolvernos con agilidad. * Viraje en Stemm-Christiania: Es un viraje que resulta de la evolución de lo que se denomina "viraje fundamental". Se parte en diagonal, con esquís paralelos. En el punto deseado se clava el bastón mientras se abre el esquí exterior al viraje cargando sobre él el peso. Se recoge el esquí interior mediante derrapaje o conducción hasta la posición de paralelo, iniciando una nueva diagonal. Es un viraje muy efectivo en cualquier tipo de nieve, incluso pendientes pronunciadas, siendo una buena alternativa para aquellos que no dominen la "godille". *
Esquí paralelo o simultáneo: es el esquí
en "godille" o encadenamiento de virajes. El peso se reparte
entre los dos esquís y el viraje se produce ayudado por el dinamismo
o velocidad del descenso y gracias a la aligeración y cambio
del peso sobre los esquís en el momento de girar. Esta aligeración
se puede producir tanto con la extensión como la flexión
de las piernas, mientras el tronco se dirige hacia la pendiente. El
movimiento de bastones ayuda a marcar el ritmo. La velocidad se controla
mediante el efecto de rebote y frenado de cada nuevo giro. PELIGROS DE LA MONTAÑA INVERNAL La alta montaña invernal presenta una serie de dificultades y peligros que deben afrontarse con la mayor prudencia, sin tener ningún reparo en abandonar una ascensión si las condiciones no son aconsejables. En caso de carecer de experiencia en la alta montaña invernal, aún siendo un excelente esquiador de pista, lo más aconsejable es iniciarse de la mano de algún amigo o conocido experto o bien con algún guía o curso de iniciación organizado por cualquier centro excursionista o la Federación de Montaña territorial más cercana. Lejos de la estación de esquí las dificultades y peligros aumentan considerablemente, y sin los conocimientos y experiencia necesaria el riesgo que inconcientemente se asume a veces puede ser muy elevado. La montaña invernal es muy exigente, expuesta y totalmente desaconsejable a esquiadores inexpertos.
-niebla:junto con la nieve convierte el terreno más familiar y conocido en un laberinto sin salida. No partir si es importante. Permanecer en el refugio o abrigo si es posible. No separarse en ningún caso del grupo, y si es necesario avanzar hacerlo con el mapa, altímetro y brújula, que deben saberse utilizar correctamente. -tempestades
de nieve, lluvia o viento:
protegerse con las ropas adecuadas (el tejido gore-tex es el más
idóneo), especialmente las extremidades y buscar refugio o descender
al valle.
Son la
principal amenaza para el esquiador de montaña y originan la
mayor parte de accidentes mortales en esta disciplina. No hay mejor
solución que evitar este infierno blanco, pues las probabilidades
de salir ileso de un alud son escasas. En cualquier caso la posibilidad
de vida del alpinista disminuye en un 50% transcurrida la primera hora,
siendo aquí donde los ARVAS (aparato electrónico de detección
y rescate) han demostrado su eficacia, aunqué su utilización
en los Pirineos es aún minoritaria y su uso eficaz requiere un
entrenamiento previo y específico
Las modernas fijaciones han reducido enormemente las roturas de extremidades. En cualquier caso si se produce alguna lo más aconsejable es abrigar al herido y solicitar ayuda para proceder a una evacuación en helicóptero. Para heridas menores es aconsejable llevar un pequeño botiquín y poseer unas nociones elementales de primeros auxilios. En caso de congelaciones debe procederse a la evacuación inmediata del afectado, abrigando y calentando ligeramente la zona afectada, y desechando métodos como las friegas de nieve, golpes o inmersiones en agua. El desfallecimiento personal puede deberse a una deficiente alimentación o a un entrenamiento insuficiente. Sus consecuencias pueden ser muy delicadas y el mejor tratamiento es la prevención. Debe cuidarse y estudiarse al máximo la dieta alimenticia, atendiendo al esfuerzo a realizar y frío a soportar. Un entrenamiento previo y progresivo, que asegure un buen fondo y resistencia, permitirá disfrutar más de la ascensión y evitar situaciones peligrosas. DIFERENTES TIPOS DE NIEVE. El buen conocimiento de la nieve es importante para quien se dedique al esquí de montaña, facilitando el adecuado trazado del itinerario, la prevención de los aludes y la anticipación necesaria en todo descenso; con cierta experiencia se distinguirá su calidad atendiendo al color, brillo y textura. La nieve ya desde su precipitación no presenta las mismas condiciones, dependiendo de la temperatura tanto en las capas altas de la atmósfera como a nivel del suelo, de la presencia o no de viento y de la humedad relativa. Y aunque pudiera parecer siempre igual a los ojos del neófito, la realidad es que se conocen más de 100 cristalizaciones diferentes del blanco elemento. Después la temperatura y muy especialmente sus oscilaciones, la acción del sol, el viento y la niebla harán evolucionar al manto nivoso en un largo y complejo proceso de transformación. Estas condiciones ambientales son la causa de que los cristales de nieve redondeen sus aristas, pierdan agua y dejen menos lugar al aire, y poco a poco la nieve se compacte y endurezca. Distinguiremos los siguientes tipos de nieve: Nieve polvo: La precipitación de nieve se produce sin viento y con bajas temperaturas. Se mantiene en este estado siempre que dure el frío, en caso contrario inicia su proceso de transformación rápidamente. A menor temperatura más ligera resulta. Es el sueño de todo esquiador, pero comporta serios riesgos de avalancha. Nieve húmeda: La precipitación se produce con temperaturas suaves (cerca de 0°) o con vientos cálidos y húmedos. La acción de la lluvia y las temperaturas altas por radiación solar también pueden causar nieves pesadas. Puede ser muy profunda, suele adherirse a las pieles de foca y dificulta el deslizamiento al descenso. Es un tipo de nieve muy frecuente en nuestras latitudes. Nieve costra: La costra ligera o de poco espesor se forma por la acción del viento, llamándose también nieve "ventada". Si la ación del viento ha sido suficientemente enérgica puede formar ondulaciones e irregularidades endurecidas en la capa superficial. La costra de espesor mayor, que puede o no quebrarse con el paso del esquiador, tiene su causa en las heladas nocturnas, después del calentamiento de una vertiente causado por el sol en la jornada precedente. Son las nieves más difíciles e incómodas de esquiar. Nieve dura: Se forma por una acción continuada y regular del viento sobre nieves estabilizadas o por fuertes heladas, después de días calurosos. En este último caso el proceso es similar al de nieve costra pero afecta a la capa de nieve en mayor profundidad. En cierto modo reproduce en poco tiempo el proceso de transformación-compactación de la nieve. Atendiendo a la pendiente y técnica del montañero-esquiador puede ser aconsejable negociarlas con grampones. Nieve
transformada: Es la también denominada "nieve primavera",
dura por la mañana y pesada y lenta a medida que avanza el día.
Es la consecuencia de la acción combinada, durante muchas jornadas,
del calentamiento de la nieve de día y el enfriamiento por la
noche. Esta calidad de nieve, ya asentada y con buena base, es frecuente
a medida que avanza la temporada, resulta de buen esquiar y permite
una buena prevención de los aludes. Aconseja, sin embargo, madrugar
para disfrutar de los descensos, no en vano se la conoce también
como "rompepiernas", por lo pesada y traidora que puede resultar
hacia las horas de mediodía.
ALUDES Alud se define como el deslizamiento de una capa de nieve sobre una distancia mayor de 50 metros. En la formación de un alud influyen fundamentalmente 3 factores: * La naturaleza del terreno: tanto referida a su inclinación (las pendientes entre 15º y 45º son las de mayor riesgo) y orografía general (amplias palas, canales, etc), como al tipo de superficie (más o menos lisa según sea hierba, losas, terreno húmedo, canchales de piedras, etc). * La naturaleza de la nieve: puesto que la inestabilidad de la nieve aumenta también con la cantidad y calidad. Las capas de nieve de espesor considerable y las nieves frescas (polvo y mojadas) son las más inestables. Debe atenderse también al ritmo de innivación, puesto que la caída de nieve nueva sobre una capa antigua, ya compactada y endurecida, supone un impedimento para la cohesión de ambas masas de nieve y, por tanto, un alto riesgo de deslizamiento de la capa superior. * La temperatura: el aumento de temperatura humedece la nieve, haciéndola más pesada. El frío y la alternancia de temperaturas, la estabiliza, favoreciendo la cohesión entre los cristales de nieve. Desencadenamiento: * Causas espontáneas: caídas de nieve o lluvia, vibraciones del aire, pérdida de la cohesión de los cristales de nieve durante el deshielo por aumento de las temperaturas, por contrac-ción y resquebrajamiento de la masa de nieve al helar de nuevo... * Causas provocadas: al sobrecargar la pendiente con el paso de personas, caídas de piedra o hielo, etc. Tipos: Pueden establecerse dos grandes tipos de aludes: los de superficie (desliza la capa superior de nieve) y los de fondo. Aten-diendo a la calidad de la nieve hablamos de: * Nieve polvo: alud de invierno. Generalmente en pendientes muy pronunciadas, después de una nevada. De carácter imprevisto es extremadamente rápido (desde 70 km/h hasta 300 km/h). Vuela en torbellinos, hace un ruido ensordecedor y lo precede un violentísimo soplo. Densidad de 1kg por metro cúbico. Tiene un efecto devastador. Puede causar asfixia en el montañero atrapado por penetración de la nieve polvo en los bronquios. * Nieve húmeda: típico alud de los periodos de elevación de temperaturas. Empieza de superficie pero puede acabar siendo de fondo. Más lento que el de nieve polvo, baja rodando. Su peso es superior y produce efectos de aplastamiento. Al detenerse se endurece instantaneamente adoptando la consistencia del yeso. * Nieve mojada o primavera: es un alud casi siempre de fondo, que aparece casi siempre en los mismos lugares. Aunque es típico de primavera puede producirse en invierno en caso de lluvia. Avanza con lentitud (20 km/h) y tiene una fuerza considerable. Unmetro cúbico de esta nieve pesa cerca de 1 Tonelada. Al para también se endurece. *
De placa: es un alud de superficie muy peligroso dado su carácter
imprevisto. Se trata de desprendimientos de nieve apretada superficialmente,
por la acción del viento, y no adherida a la capa subyacente,
de la que está separada por una capa de aire. Si se golpean suenan
a hueco. Se desprenden por ruptura de su equilibrio mecánico.
La densidad varía entre 250-400 kg por metro cúbico. Entraña
riesgo tanto la fuerza de sus bloques como la posibilidad de que origine
un alud de mayores proporciones. Advertencias y consideraciones generales: No hay
otra solución que la prevención, de forma que el buen
esquiador de montaña adapte sus planes a la predicción
de aludes. - Después
de una nevada, en especial si el grosor supera los 40 cm. Es aconsejable
esperar un mínimo de 24-48 horas. Es norma general atender a las condiciones de cada zona, la evolución de la innivación de cada temporada, los partes meteorológicos y las cada vez más frecuentes predicciones de aludes (en escalas de peligrosidad del 1 al 8). La elección de cada itinerario debería tener siempre en cuenta el riesgo de aludes como un factor prioritario.
Así
como en el mundo de la escalada se ha llegado a la formulación
de una escala indicativa de la dificultad ciertamente eficaz, universalmente
conocida y estándar, con las lógicas variantes nacionales,
en el mundo del esquí de montaña existen diferentes escalas
para indicar la dificultad de un recorrido, inclinación de un
descenso, o compromiso de un itinerario, produciéndose a veces
ciertas confusiones en las guías, ya que conviven los diferentes
sistemas indistintamente, siendo deseable una mayor homogeneización
y objetivación. ESQUI DE MONTAÑA: UNA CUESTION DE NOMBRES Entendiendo
por esquí de montaña el esquí que se práctica
en la montaña sin concurso de ningún medio mecánico
de ayuda en las ascensiones, hay diferentes maneras de conocerlo y nombrarlo,
relacionadas con sus distintas variantes y disciplinas hacia las que
ha evolucionado. En España tradicionalmente se ha conocido como
Esquí de montaña, pero las expresiones esquí de
travesía, "ski sauvage","ski de randonné",
"ski alpin", "sci-alpinismo", reflejan conceptos
similares.
ITINERARIOS Seguidamente se ofrecen cuatro breves reseñas de cumbres sencillas, asequibles para todo esquiador debutante, que no exigen grandes conocimientos ni una forma física excepcional. Todas ellas tienen la particularidad de estar muy cercanas a una estación de esquí, lo que posibilita la oportunidad de un fin de semana mixto. Un día de esquí de pista y otro de esquí de montaña. Son unas buenas opciones de iniciación al esquí de montaña. En el valle de Aran, haciendo de frontera entre la zona de Vaqueira y la de Beret, un tanto retirada, se alza esta bonita cumbre. El variado recorrido por el bosque y la preciosa pala de la cumbre, de grandes perspectivas sobre el macizo de la Maladeta y el glaciar del Aneto, convierten a esta ascensión en una simpática matinal o salida de iniciación, y también en un refugio para huir de las colas y ruidos de la cercana estación de esquí.
Itinerario:
Partir del aparcamiento en dirección E, adentrándose en
el valle del río Malo, progresando entre un esclarecido bosque,
teniendo a nuestra izquierda el torrente. Pasada la cota 1.900 m, cruzar
el torrente e ir ganando altura en dirección N, NE, por terreno
no del todo evidente pero sencillo. Entrar en una pequeña altiplanicie
suspendida y en la misma dirección acercarse a la cumbre, que
se consigue fácilmente por el lomo O o por la magnífica
pala central.
PICO DE PEDRONS 2.715 m
Acceso:
Carretera al Pas de la Casa por Puerto de Puimorent (N-20 bis) o bien
por Andorra la Vella, tras superar el puerto de Envalira.
La ascensión del Puigmal por la vertiente francesa tiene un acceso en vehículo más cómodo que por la vertiente de Nuria y depara un descenso más sostenido. Su orientación norte garantiza una buena innivación la mayor parte de la temporada, y todo ello ha convertido a esta ascensión en una clásica, idónea para conocer las montañas del Pirineo Oriental. Itinerario:
Del aparcamiento bajo el telesilla de las Planes partir siguiendo la
carretera hasta llegar a una pronunciada curva hacia la derecha. Abandonar
la pista y continuar introduciendose en un pequeño valle lateral
en dirección SE, superando un estrechamiento del barranco. Aproximadamente
hacia la cota 2.150 m, girar a la derecha y en dirección S ganar
altura con pendiente sostenida. Superados los 200 m más derechos
ir decantándose hacia la izquierda (E), entrando una indefinida
vaguada. Por el mejor terreno acercarse al lomo y de allí hasta
la cumbre, a la que se llega con los esquís en los pies.
PICO DE LOS MONJES 2.349 m Junto a la estación de Astún, en el Pirineo aragonés, se alza esta cumbre, con una cómoda y rápida ascensión. Quizás el mayor mérito que tiene es la suntuosa panorámica que ofrece sobre el impresionante pico del Midí de Ossau, espectáculo inolvidable en un radiante día de invierno, y motivo más que justificado para realizar la corta pero a veces delicada cresta final. Itinerario:
Del llano delante de los apartamentos de Astún, junto a los telsillas,
partir en dirección Sur, dando la espalda a la estación.
Superar un derecho pero corto pendiente inicial y en una inflexión
del terreno entrar en un tramo más llano. Progresar de frente,
teniendo a la izquierda el río. Mediante un flanqueo a media
ladera acercarse a un estrechamiento del río. Franquear este
paso delicado por dentro del cauce si hay suficiente nieve, con algunas
vueltas marías muy forzadas o descalzarse e ir a pie. Superado
el estrechamiento llegar por terreno más despejado al ibón
de Escalar. Cruzarlo y en su inicio seguir por una vaguada hacia la
izquierda, dirigiendose a un ancho collado. Antes de llegar a el decantarse
hacia la izquierda por unas amplias palas, ganar el lomo y en una perqueña
antecumbre dejar los esquís. Ganar los últimos metros
hasta la cumbre a pie, prestando atención a las condiciones de
la montaña. BIBLIOGRAFIA SUCINTA En España hay un completo manual actualizado sobre la técnica del esquí de montaña: - Broch, Manuel y Martinez, Xavier. Montaña con esquis Pleniluni/ECAM Igualmente existe un buen numero de guías y de libros de itinerarios que cubren amplias zonas de las montañas peninsulares y prácticamente todo el arco alpino, con información detallada de ascensiones y travesías, y a menudo contienen en los capítulos introductorios amplios apartados técnicos y de la montaña invernal. A título de ejemplo citamos las siguientes: - Arribas, Lorenzo. Sierra nevada en esquis Ed.Desnivel. Completa guía de las posibilidades que ofrece el macizo andaluz para el esquí de montaña. - Faura, Enric y Longas, Jordi. Pirineos en esquís, 120 ascensiones y travesías. Ed.Desnivel. Selección de itinerarios por todo el Pirineo, a ambos lados de la frontera. - Broch, Manel y Gregori, Francesc X. Aigüestortes i Sant Maurici. Ed.Montblanc-Martín. Barcelona 1994. Excelente selección de itinerarios de esquí de montaña de la zona del Parque Nacional. En catalán. - Guasch i Terré, Oriol. Per la Catalunya Nord amb esquís: Ascensions i Travessies Col.Llibre de Motxilla n_47. Ed.Publicacions de l'Abadia de Montserrat. Barcelona, setembre 1993. Selección de itinerarios de esquí de montaña de la zona oriental del Pirineo. En catalán. - Piste, Guy. Ski sauvage en Andorre. Jacques Jaime Editeur, Béziers, octobre 1982. Exhaustiva guia del Principado de Andorra, con un nivel de detalle no superado. En francés. - Tomico, Agustín. Pirineo Aragonés. 105 Itinerarios de esquí de montaña Edita FAM. 2_ edición. Completa selección de itinerarios en el Pirineo aragonés. - Sala, Josep Maria, Gregori, Francesc Xavier, Font, Enric. Fichas de esquí. Colección de 86 fichas, hoy difíciles de localizar, pero que en su momento supusieron un auténtico revulsivo en el mundo del esquí de montaña y facilitaron el conocimiento de gran número de itinerarios. - Varios. Valles de Ansó, Hecho y Aragües. Ed.Prames. Zaragoza 1993. Con un capítulo dedicado al esquí de montaña de la zona. - Varios. Refugio y valle de Estós Ed.Prames, S.A. Zaragoza 1992. Apartado de esquí de montaña de las montañas del valle redactado por Agustín Tomico. |