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En
el Prepirineo catalán se encuentra una montaña emblemática, con una personalidad
singular: el Pedraforca. Montaña popular, característica con sus dos puntas
(pollegons) separadas por un amplio collado (l'enforcadura), es recorrida
todo el año por multitud de montañeros y escaladores. A su vera se puede
escalar, pasear, hacer hielo en invierno y buscar flores en verano y disfrutar
de la paz de la
naturaleza.
Unos 100 kilómetros al norte de Barcelona, en la comarca del Berguedà, entre las cuencas del Llobregat y del Segre se encuentra esta importante montaña. Bella, variada y rica, misteriosa y enigmática como todas las grandes montañas es un pequeño macizo en si misma. Con el Cadí y la Cerdanya al norte, la Serra dEnsija y Serra del Verd al sur, en un entorno dulce y verde se levanta este agreste monolito calcáreo, aislado y orgulloso. Su silueta es característica, inconfundible, y posee una belleza y serenidad que la hace atractiva a todos los ojos. Ascendiendo por la carretera que lleva a sus pies aparece la clásica visión de las dos puntas (conocidas como "pollegons") divididas por un enorme y descarnado canchal. Desde las cercanías del pueblo de Vallcebre es conveniente detenerse para contemplar esta visión de extraña regularidad y armonía. Pero la primera mirada únicamente muestra una parte de la montaña. Cualquiera de sus vertientes encierra una riqueza y variedad superior a la de muchas otras montañas. La vertiente norte es enorme, de una amplitud infrecuente, y la pared que se extiende bajo el Cabirols, Gat, Calderer y Pollegó superior está surcada por docenas de vías de escalada que siguen todos los espolones, aristas, canales y muros de este inmenso caos calcáreo. Desde sencillos itinerarios a escaladas de dificultad, a esta pared únicamente le falta consistencia y continuidad para alcanzar renombre mundial. En invierno las escaladas en hielo enriquecen todavía más sus posibilidades. La pared sur, de gran verticalidad ofrece un terreno excelente para al escalada, y se han trazado modernas vías de dificultad extrema. Las vías normales son numerosas y permiten el acceso a las puntas importantes a casi todo el mundo. Ascendiendo desde la vertiente Oeste o Este hay que atravesar un largo y penoso canchal que pone a prueba la paciencia del más aficionado. Bonitos bosques dan un toque de verdor en un entorno eminentemente rocoso. El famoso bosque (baga) de Gresolet goza de merecida fama desde el siglo pasado. Las cercanías del macizo se han visto fuertemente castigadas por explotaciones mineras a cielo abierto, la última de ellas bajo la misma pared sur. Afortunadamente hace pocos años se pudo detener la construcción de una central térmica en las inmediaciones que hubiera condicionado decisivamente el territorio. Saldes y Gòsol son dos pueblos que flanquean el macizo y punto de partida de la mayoría de ascensiones. Saldes, en la vertiente este, es un pequeño pueblecito que parece quedar ahogado por la inmensidad de la montaña. Desde allí parte la pista forestal que lleva al refugio Estasen, punto de partida habitual de la mayoría de ascensiones y escaladas. Gòsol, al lado oeste y ligeramente más separado, es amplio, espacioso, con bonitas casas de piedra y unos alrededores agradabilísimos. Picasso pasó unos meses en el pueblo buscando el sosiego y la paz para inspirarse. Hasta hace pocos años la dificultad de comunicaciones mantenía a ambos pueblos en retroceso. La mejora de carreteras les ha dado un vuelco, y sin perder su rusticismo han crecido, se han construido nuevas casas y establecimientos y todo el valle ha vuelto a renacer gracias al mágico mana del turismo. La montaña ha sido recorrida y ascendida desde siempre por los aldeanos, pastores y cazadores que seguían a las ovejas o iban tras el sarrio esquivo. A finales del siglo pasado, con el nacimiento del excursionismo catalán, tras una etapa cultural y científica, una pequeña generación de montañeros se lanzó a recorrer las montañas. El Pedraforca no escapo a esta fiebre exploradora y pronto fue punto de mira de aquellos noveles alpinistas. Si la ascensión por las vías normales no depara ninguna página histórica reseñable, los primeros trazados de vías de escalada suponen el nacimiento de este deporte en Catalunya. CONQUISTA DE LA CARA NORTE Después de haber ascendido a las principales puntas, el grupo de montañeros que en aquella época practicaba el montañismo con mayor regularidad se fijó en la pared norte, y hacia allí dirigió sus pasos, buscando una vía que la ascendiera íntegramente y llevara directamente a su punta central, el Calderer. Este búsqueda de la dificultad por la dificultad (siguiendo la clásica ley de Mummery) marca el inicio de la escalada en Catalunya. Lluis Estasen era con seguridad el alpinista catalán más dotado, con mayor ambición y con la técnica y arrojo necesario para encarar el proyecto. Lideraba de manera indiscutida un pequeño grupo de alpinistas barceloneses que le acompañaban en todos sus recorridos y que dieron un impulso decisivo a la exploración de las montañas catalanas. El material de la época era muy precario, la técnica rudimentaria, la información previa nula, pero estas limitaciones se superaban con enormes dosis de valentía, arrojo e ilusión. A pesar que para el momento histórico y las circunstancias de la época se considerasen a las primeras ascensiones por la cara norte del Pedraforca como empresas de gran dificultad y peligro, analizadas con los criterios de otros países quedarían un tanto relativizadas, ya que no sobrepasan el IV grado, y en los Alpes hacía años que se realizaban ascensiones extremas, en los Dolomitas se forzaban los sextos grados, o simplemente en el lado francés del Pirineo ya en el siglo pasado se había ascendido al Couloir de Gaube o se había trazado una vía de características similares en la cara norte del Midi d'Ossau. A menudo es conveniente la comparación de diferentes contextos para valorar el alcance real de cada actuación.
La amplitud de la pared es enorme y en aquellos primeros intentos se buscaba un itinerario que evitase las dificultades principales y el terreno más descompuesto. Hay que recordar que en aquellos tiempos el actual refugio Estasen no existía, y todas las ascensiones se iniciaban en el Santuario de Gresolet, al fondo del valle, a tres horas del pié de la pared. Las grandes dificultades de comunicación y transporte y las pocas ocasiones de tener tres días festivos limitaban gravemente la regularidad de los intentos. En el año 1922 se recorre la Canal Roja y la canal de la Grallera al Pollegó Superior, vías sencillas, pero que sirven como exploración y conocimiento de la intrincado relieve de la pared norte. Son ascensiones preparatorias de la auténtica vía directa buscada, que debe atravesar toda la pared en vertical y conducir directamente al Calderer. Han empezado por las canales más occidentales y van acercándose a la vertical. Los siguientes pasos se dirigen hacia la canal de Riambau. En el año 1924 hacen un nuevo intento, pero se ven detenidos por muros infranqueables sin conseguir avanzar muchos metros. Un tanto desanimados por no poder superar las dificultades deciden realizar un intento en sentido inverso, esto es, descendiendo desde la cumbre hasta la base de la pared. El setiembre de 1926 Estasen, Guilera y Vila deciden probar con esta nueva opción. Para ello ascienden rápidamente hasta el Pollegó superior (realizando la segunda ascensión por la vía de la Grallera y tomando puntos de referencia para el posterior descenso) e inician el destrepe por las terrazas y repisas de la cara norte. Con gran cuidado van evitando las dificultades, perdiendo altura, realizando pequeños rápels y descolgándose con la cuerda, hasta llegar a un punto sin salida, extraplomado al vacío. Con una cierta ingenuidad no habían previsto la posibilidad del fracaso y no han dejado ninguna cuerda tendida para un eventual retorno. Desanimados y asustados por las dificultades se preparan para remontar todo lo descendido. Lluis Estasen, con su enorme temple y cualidades, exponiéndose en algunos pasos sin la menor protección, va sorteando todas las dificultades, encontrando las variantes que les permiten superar las dificultades, y después de unas horas de angustia logra llevar otra vez la cordada hasta la cumbre, donde llegan con las primeras oscuridades de la noche. Entre los anteriores intentos desde la base y este desde la cumbre quedan pocos metros para enlazar todo el itinerario. El 30 de junio de 1928 Josep Puntas, Josep Rovira y Jofre Vila, junto con Lluis Estasen, salen del Santuario de Gresolet a las seis de la mañana. Están decididos a encontrar la vía definitiva, ya que apenas restan 200 metros de terreno desconocido para completar los intentos de años anteriores. Por las abruptas pendientes de la base de la pared, entre torrentes secos y vertiginosas viras herbosas van ganando altura, hasta alcanzar el pequeño collado del Dit. Allí empiezan las verdaderas dificultades. Conociendo que la canal del Riambau es infranqueable no se meten en ella, sino que empiezan a elevarse por un espolón poco evidente que nace en el mismo collado. Llevan únicamente una cuerda y Estasen guía en todo momento con decisión y coraje la cordada. Van ganando altura muy lentamente, arrapados a la roca, con la voluntad de salir por arriba. Ante una pared extraplomada que les cierra el paso Estasen tiene la intuición de encontrar un espectacular y expuesto flanqueo que será la clave de la ascensión. Las mayores dificultades van quedado atrás. Han necesitado seis horas para superar 200 metros. No han clavado ningún pitón. Por terreno más sencillo y vagamente conocido de intentos anteriores ganan la punta del Calderer, ¡Finalmente ha quedado trazada una vía en la pared norte del Pedraforca! En setiembre de 1930 Estasen, Guilera, Oliveras y Roig repiten la ascensión. Forman dos cordadas y en previsión de las dificultades se han hecho forjar por un herrero dos enormes clavos, de varios quilos de peso, para asegurarse. Rehacen el itinerario, realizando algunas variantes que dejan la vía definitivamente trazada. Los pitones ni los utilizan. Uno lo dejan clavado en la pared para descargarse del peso y el otro ni sale de la mochila, volviendo a Barcelona. Con estas ascensiones se ha abierto la veda para la escalada en el Pedraforca. A partir de entonces, se irán abriendo vías y más vías, los nombres importantes de cada época dejarán su huella en las paredes de la montaña y cada generación plasmará las nuevas formas de entender la escalada con sus realizaciones. No es temerario afirmar que el Pedraforca es un pequeño compendio de la historia de la escalada catalana. Así ya en 1933 Llopis y Vilaret trazan la primera variante de la vía Estasen, y en el Pollegó Inferior Xandri y Casanellas trazan una vía directa desde la Enforcadura. En 1936 Homedes, Boixeda y Albareda trazan el histórico y bello itinerario a la aguja del Gat. Las malas condiciones atmosféricas provocan que al intentar iniciar el rápel de descenso Homedes sea alcanzado por un rayo y muere despeñado. Este dramático accidente tuvo una gran repercusión en su época. En 1941 se traza la popular vía Pany al collet de la Cova. Y el mismo año se abre otra vía histórica, la MªAntonia-Estrems al Cabirols, con la primera presencia femenina en la pared en la figura de Maria Antonia Simó, gran escaladora catalana. En 1944 se abre clásica Pany-Haus de la cara sur del Pollegó Inferior. Y en 1949, por los potentes hermanos Estorach, la vía por el interior de la canal del Riambau. Y se podría continuar citando vías, años y escaladores. Anglada, Guillamon, Cerda, Pokorski, Garcia Picazo, étc, étc recorren y exploran sistemáticamente todos los repliegues de roca de la gran pared. VÍA ESTASEN AL CALDERER En la actualidad la escalada de la vía Estasen al Calderer se considera una vía de iniciación, sencilla y con pocos largos de interés. A pesar de ello el recorrido de este itinerario permite surcar íntegramente la grandiosa y salvaje pared norte del Calderer, descubrir su riqueza y complejidad y revivir una página de la historia de la escalada. Algunos escaladores la repiten con regularidad y aprovechan para iniciar a los noveles en el mundo de la escalada. El desnivel es de 600 metros, de dificultad AD y conviene llevar algunos tascones, friends y bagas. El casco es imprescindible. 6-8 h totales. Como en muchas otras vías de esta pared hay que saber por igual escalar como buscar y encontrar un itinerario poco evidente. Aproximación. Partir del refugio Lluis Estasen por el camino al collado del Verdet. En el primer torrente seco abandonarlo y empezar a ganar altura por una pendiente pedrera. Entre pinos y piedras ir decantándose hacia la derecha a buscar un poco marcado collado y encontrar un paso que permite atravesar un nuevo torrente seco. Ganar altura, pasando por debajo de una pirámide rocosa y decantándose a la derecha acercarse a la base de la pared, hasta encontrar una losa pulida (indicaciones pintadas). Trepar por ella (posible encordamiento) y por una vira herbosa llegar al pequeño collado entre el característico dedo del Riambau i un espolón. La vía empieza en este colladito. 1-1.30 h. Vía: Hay que reseguir en unos 3-4 largos el poco evidente espolón que nace del collado. Salir los primeros metros hacia la derecha para regresar a la vertical del collado del Dit e ir ganando altura en unos tres largos. Algunos pitones diseminados. III-IV. Al llegar a un pequeño rellano, que tiene un pino a la derecha, hay que iniciar un flanqueo hacia la izquierda, por una expuesta repisa que parece no tener continuidad. Paso impresionante pero no difícil que se puede proteger bien. Salir por un pequeño muro con una fisura, y llegar a un pequeño collado pedregoso con hierba, conocido como el "Jardí" (jardín). Seguir por terreno más sencillo, por el espolón o por una sucesión de terrazas y canales hasta la cumbre del Calderer, superando algún pequeño muro, con pasos de III, y prestando atención al desprendimiento de piedras por el rozamiento de las cuerdas. Descenso: Desde la cumbre del Calderer seguir unos metros en dirección al Pollegó Superior, hasta encontrar un cable en una canal. Descender por el o montar un corto rápel, remontar una nueva punta y siguiendo un cable fijo descender hacia la enforcadura. Descender por la tartera y a su final tomar el camino que flanqueando nos llevará otra vez al refugio
LLUIS ESTASEN, ALPINISTA INTEGRAL Lluis Estasen ha sido sin lugar a dudas el alpinista más importante y destacado de su época, que dio las letras madurez y nobleza al excursionismo catalán y lo homologó con el francés. Su nombre sigue la huella abierta por Artur Osona, Cesar August Torres, Oliveres y Soler i Santaló, pero da un paso más, y superando los encorsamientos culturales, folklóricos y científicos que dieron origen al excursionismo catalán, lo centra en la vertiente puramente deportiva, marcando el camino de futuro. Por esto y por los discípulos que dejó puede afirmarse que Estasen creó escuela. Recorrió el Pirineo por todos lados, popularizó el esquí de montaña, la escalada, introdujo la técnica del piolet y crampones y con su actitud mental desinhibida y gran coraje se lanzó a realizar itinerarios que hasta aquel momento nadie se había planteado que fueran posibles. Sus realizaciones a lo largo de los años veinte y treinta marcaron un antes y un después. En los primeros años de actividad se dedica con asiduidad al esquí de competición, participando en las competiciones que se desarrollaban en Núria, Camprodon o Ribas de Freser, obteniendo excelentes clasificaciones. Pero en realidad su verdadera vocación era el esquí de montaña, y puede afirmarse que fue el padre de esta disciplina, realizando numerosas ascensiones y travesías por todo el Pirineo y dando nacimiento al pirineismo invernal, que nadie practicaba hasta entonces. El año 1919, por encargo de la Mancomunitat, realizó una larga travesía por el Pallars y Valle de Aran, con el encargo oficial de distribuir material de esquí a los habitantes de los pueblos e instruirlos en su uso, para facilitarles las comunicaciones en los largos inviernos araneses, cuando no había comunicación con la península. Igualmente realiza otras ascensiones invernales con esquís, entre las que puede destacarse una ascensión al Aneto en Navidad, un par de travesías al Vignemale o una penosa ascensión a la Pica d'Estats por Riufred, sin olvidar los frecuentes y minuciosos itinerarios por el Pirineo Oriental.
En verano recorre incesamente el Pirineo, realizando una buena parte de primeras nacionales o absolutas, y largos campamentos móviles o fijos para explorar sistemáticamente una zona. A pesar de recorrer toda la cadena, queda cautivado por las montañas del Pallars, que explora a fondo. Cumbres como los Encantats, Peguera, Besiverris, Ratera, etc, etc, son ascendidas metódicamente. También recorre el Pirineo aragonés. Balaitús, Facha, Pallas, Gavarnie, Vignemale no escapan a sus pasos. Y el macizo de la Maladeta es explorado a fondo, en verano o invierno. Los Alpes le atrajeron de manera inevitable, y con los guías de allí aprendió una buena parte de la técnica que poseía. Jungfrau, Aletchshorn, intentos al Cervino y Montblanc detenidos por el mal tiempo, Barre des Ecrins, vibrante travesía de la Meije, Monte Rosa, Dolomitas, Tirol, etc, son algunas de sus ascensiones más destacadas. La escalada también le tentó, y realizó importantes ascensiones en los Tumeneges, Agudes d'Espot, Encantats, Salenques (primera nacional), Montserrat y sobretodo el Pedraforca, montaña por la que sentía una predilección especial y que exploró a fondo, realizando más de 35 ascensiones a lo largo de su vida. El verano de 1947, mientras ascendía desde Saldes hacia la Jaça dels Prats, para participar en la ceremonia de colocación de la primera piedra que se empezaba a construir (y que con toda justicia se bautizó con su nombre en su honor) le sobrevino una embolia, muriendo a los pocos días.
BIBLIOGRAFIA SUCINTA - Jolis, Agustí, Simó de Jolis, M.Antonia. El massís del Pedraforca. Publicacions de lAbadia de Montserrat. Col Llibre de motxilla. Barcelona, 1978 (catalán) - Jolis, Agustí, Simó de Jolis, M.Antonia. Alt Berguedà i Cardener. CEC. Barcelona, 1965. (catalán) - Jover i Garcia, Joan. Pedraforca. Guia descalades. Ed.Pleniluni. Col.Aetos 1. Barcelona 1990 - Guilera, J.M. Excursions pels Pirineus i els Alps. Llibreria Catalonia. Barcelona 1927 - Iglesies, Josep. Lluis Estasen. CEC. Ed.Montblanc. Granollers 1965 |