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Pirineos
Intimos. Jordi Longas y Enric Faura. Desnivel
ediciones. 133 páginas. Madrid, abril 1998. ISBN
84-89969-00-0 |
Introducción
Desde las más antiguas civilizaciones los sabios de cada
sociedad se han preguntado por la atracción que siente
el hombre, algunos hombres, por la montaña. Filosofos,
eruditos, religiosos o científicos han intentado escudriñar
en esta misteriosa relación, en esta atracción
aparentemente inexplicable. Las respuestas y explicaciones son
muchas, pero quizás más que las respuestas, a
veces son las preguntas lo importante. El mito de la montaña
se ha construido a lo largo de generaciones, y por más
que inexplicable, como todos los mitos, no deja de tener una
base de realidad. Nosotros no pretendemos desentrañarlo,
sino constatar su vigencia y en cierto modo participar de él.
Nos reconocemos presa de esta atracción, nos sabemos
sin respuesta a muchas preguntas, pero como acto de gratitud
por lo mucho que hemos obtenido, queremos transmitir en este
libro nuestras vivencias, recuerdos y sensaciones de montaña.
La
belleza de la montaña está allí. Es algo
objetivo, indiscutible. Sin embargo no es suficiente para explicar
la universal pasión por "hacer" montaña.
Conviene pues investigar más y rehuir las respuestas
fàciles. Creemos que el itinerario de esta pasión
montañera es bastante análogo en todo ser humano,
por encima de las montañas que le son más familiares.
Historias de descubrimiento e iniciación, progreso técnico,
obsesión,... Historia de respeto y amor, camino interior,
búsqueda que lleva a conocer más montañas,
a desear conocerlas y subirlas todas. La vivencia de la montaña,
así construida, aún siendo personal atraviesa
la frontera de lo particular. Se descubre que su intensidad
y valor no dependen, necesariamente, del marco en que se desarrolla
el juego, de la altura de las cumbres o el prestigio de los
itinerarios. Dependen de de uno mismo. Hacerse montañero
trasciende las geografías, y es más, mucho más,
que el acopio de metros y hazañas.
Y son unas vivencias de montaña enmarcadas en un marco
geográfico muy concreto: los Pirineos. El destino nos
ha deparado el privilegio de poder frecuentar, conocer y amar
una pequeña cadena montañosa que separa la Península
Ibérica del resto de Europa, en realidad un minúsculo
accidente orográfico al lado de la extensión de
otros macizos. En este vagar por este pequeño macizo
hemos aprendido a conocerlo, a reconocer su extraordinaria variedad,
profundidad y riqueza, y por encima de todo, a amarlo. Hemos
descubierto que el Pirineo ha conformado un espacio especial,
una sociedad montañesa peculiar, y un espiritu montañero
único, que trasciende el aspecto puramente deportivo
hasta alcanzar una trascendencia cultural, social y espiritual.
El pireneismo es el resultado de esta cultura que deriva de
una geografía particular que defintivamente nos ha hecho
como somos.
Debemos
mucho a los Pirineos. En sus cumbres nos hemos hecho montañeros
y sus valles ya son nuestra casa. Con frecuencia volvemos a
sus viejos caminos, a reencontrar nuestros pasos, solo en apariencia
olvidados. Han sido y son nuestro terreno de juego preferido,
como lo habrían sido los Alpes de haber nacido más
al norte. Y, aunque nos parece difícil autodefinirnos
como pirineistas cuando nuestras andanzas montañeras
han ido de aquí para allá, sí debemos confesar
que profesamos un amor constante y profundo a nuestra cordillera.
¿Cómo
explicar todo ello?. ¿Cómo compartir tan rica
experiencia?. ¿Cómo rendir homenaje a estas montañas
y pagar, en parte, nuestra deuda?. Acaso, antes, cabe preguntarse
¿porqué hacerlo?.
Preguntas
difíciles, quizás sin respuesta. Porque este propio
libro es a la vez las dos cosas. Trabajar en él nos ha
supuesto abrir más interrogantes mientras nos orientaba
en algunas soluciones. Aun ahora, ya en nuestras manos en su
forma definitiva, nos sigue introduciendo en en el terreno de
la filosofía y de la mística que acompaña
al ser montañero. Un círculo que no se cierra.
Lo más cierto y seguro es que arranca del corazón,
donde se confunden la pasión y la vocación, donde
se alberga el infinito misterio del ser humano y el deseo que
lo mueve. Y pretende ser, simultaneamente, canto, a la montaña,
especialmente al Pirineo, y reflexión sobre qué
nos sigue impulsando a la altura, a perseverar en una forma
de vivir que escapa a la comprensión de muchos.
Por
ello, como acto de reconocimiento y gratitud, queremos dedicar
estas páginas a los Pirineos. Quizás sería
pretencioso pretender hacer una aportación novedosa y
original a la fecunda y brillante bibliografía pirineista.
Nos reconocemos herederos de una tradición y cultura
pirineista, y creemos sinceramente que desde el primer escrito
de Ramond de Carbonniéres al más reciente libro
publicado sobre el Pirineo hay una sutil continuidad, una herencia
que se transmite y enriquece a partir del pósito que
ha dejado cada autor y con las aportaciones de cada montañero
que escribe. Es por ello, como acto de homenaje a aquellos hombres
que la formaron y para recuperar un testimonio escrito un tanto
desconocido que hemos optado por dejar hablar a aquellos pirineistas
que han ascendido a las cumbres y han escrito sus impresiones,
pero también a otras personas que han pensado, reflexionado,
gozado o sentido la montaña. La mayoría de ellos
son pireneistas clásicos, pero hay algunos otros que
quizás nunca han pisado el Pirineo, pero que con sus
palabras participan de este espiritu. Nosotros aportamos unas
fotografías que esperamos plazcan al lector, y hemos
hecho una pequeña selección de citas entresacadas
de los textos que se han generado en la historia del pireneismo
y del alpinismo para acompañarlas, para que voces con
mayor conocimiento y autoridad nos ayuden en este empeño
de dar a conocer y compartir unas experiencias, vivencias y
sensaciones que hemos obtenido de los Pirineos.
"Pirineos íntimos" no es un tratado de cultura,
geografía o naturaleza pirenaica, ni siquiera una sucesión
de imágenes ordenadas que exhiben la belleza de sus paisajes,
tan variados y ricos. Más bien la selección de
fotografías y textos quiere mostrar lo más secreto
de nuestra experiencia montañera, forjada en los caminos
y crestas pirenaicas. En el fondo sucede con frecuencia que,
bajo el aparente misantropismo del montañero, se esconde
una verdadera vocación por compartir los secretos de
la montaña. Incluso una cierta tendencia pedagógica,
fácil de descubrir en el deseo de iniciar a otras personas
en los secretos de la técnica que, posteriormente, les
permitirán seguir el propio itinerario de descubrimiento.
Sin duda es nuestro caso. Este libro responde a esta vocación,
al deseo de dar a conocer todo aquello que para nosotros, montañeros,
es la esencia de los Pirineos como cordillera singular, específica.
Nos
hemos valido, en primer lugar, de la fotografía. Irreemplazable
cuando se trata de revivir momentos fugaces pero no efímeros:
treinta segundos de magia, contemplando aquella luz irrepetible;
formas cautivadoras, vislumbradas rápidamente, casi de
reojo, mientras se asegura al compañero; quietud, calma
absoluta... o la fuerza desgarradora de la ventisca que trata
de arrancarte de una arista. ¿Cómo explicar que
aquel destello fue real y permanece cierto?. ¿Cómo
retener aquellos instantes tan queridos, tan nuestros, que justifican
todo el sacrificio y esfuerzo?. Las imágenes, capturadas
a través de muchas salidas, dan fe de todo ello. Son
el único modo de explicar lo inexplicable, de compartir
el sueño y, por un instante, evocar el recuerdo o provocar
el deseo. Poco a poco el montañero y el fotógrafo
se funden, hasta que al final la cámara y los objetivos
son tan imprescindibles como unas buenas botas o el piolet.
En
segundo lugar hemos recurrido a la literatura de montaña.
El entrecruzamiento de montañas y valles pirinaicos ha
sido constante escenario de historias humanas de combate y de
gloria, de supervivencia y sentido. Muchas han generado infinidad
de obras y escritos que expresan de forma precisa y bella, poética
muchas veces, lo que nosotros éramos incapaces de explicar.
Hemos pensado que una selección de textos, absolutamente
arbitraria y particular, ayudaba a fijar las fotografías,
a sugerir una interpretación. A su vez las fotografías
ayudan también a comprender mejor las citas. Entre los
diversos autores escogidos hay grandes clásicos, montañeros
prestigiosos y otros más discretos, incluso anónimos.
En su mayoría, aunque no exclusivamente, pirineistas,
impulsados a escribir desde su experiencia como escaladores
de nuestras cumbres. Agrupados en cinco capítulos tienen
una cierta unidad temática y conforman como cinco movimientos
de una hipotética sinfonía.
El
libro no se dirige solo a expertos, a fanáticos del alpinismo
o del Pirineo. Tanto la selección de imágenes
y textos, como la estructura y maquetación, están
pensados para dar a conocer la montaña también
a aquellas personas que sin manejar una cuerda o calzarse unos
grampones desean acercarse a la poesía y música
de la montaña. O incluso para aquellos otros que se interrogan
sobre la experiencia del ser montañero, quizás
atraídos por una admiración exagerada o por la
curiosidad del que presiente que el absurdo de subir montañas
para luego bajarlas es solo aparente.
Como
cualquier selección es arbitraria y subjetiva, pero este
libro es enormemente personal y subjetivo. Querríamos
haber conseguido el exacto contrapeso entre el texto y la imagen.
Que la imagen venga reforzada por el texto, y que el texto sugiera
nuevas miradas de la imagen. Es todo. Y quizás es demasiado.
La práctica del montañismo en los Pirineos no
se ha sustraído a los efectos del márqueting y
a los propios cambios sociales. Ni los Pirineos son patrimonio
de los montañeros, ni actualmente el mundo de la montaña
encarna una alternativa a los valores imperantes. Reconocerlo
no significa aceptarlo y, en nuestro caso, lamentamos que las
tendencias mercantilistas y competitivas hayan invadido de tal
modo el mundo de la montaña. Quedan ya muy atrás
aquellos tiempos en los que el simple hecho de cargar una mochila
abría las puertas de una complicidad especial, un sentimiento
de comunión y solidaridad. Aunque sin campañas
y estridencias, discretamente, miles de personas buscan constantemente
en estas montañas su camino, su aventura. Cada uno, conforme
a sus posibilidades, mantiene vivo aquel espíritu inicial
de descubrimiento y superación. Estas pequeñas
batallas personales, libradas un fin de semana tras otro, conservan
los placeres de la montaña y renuevan las emociones y
sentimientos de los pioneros del pirineismo.
El secreto más profundo de la montaña escapa a
las modas. Las preguntas no pasan: ¿porqué subir
todavía a estas cumbres tan holladas?, ¿porqué
repetir esas vías clásicas, a veces tan árduas
y, hoy en día, de escaso reconocimiento o "valor"
deportivo?, ¿qué nos empuja, todavía, a
desafiar los aludes para sumergirnos en el invierno pirinaico?.
Sí, está laro, todavía hay un espíritu
pirinaico, resistente a la moda y las masificaciones, acuñado
en las cabañas de piedra seca y en la espera nocturna.
Todavía hoy, allá arriba, mientras en el valle
el hormiguero entra y sale febril de los apartamentos y las
tiendas, y los telesillas vomitan gente a las alturas, algunos
hombres y mujeres buscan su camino y aman profundamente estas
montañas. Con estos ojos y este corazón, de pirineistas,
está pensado y escrito este libro.
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