Astro-Campus
.
.        
.

Astro-Campus    Web             Búsquedas en Astro-Campus o en la Web ofrecidas por FreeFind

Autor:
Astro-Campus
Todos los artículos de este autor
.El escorpión que quería ...
.Perdón por la escatología
Fuente:
Astro-Campus
.Listado de artículos
.Listado de autores


EL ESCORPIÓN QUE QUERÍA APRENDER A VOLAR

Erase una vez, en un maravilloso reino de fantasía donde todo era lo que parecía, un escorpión. Un escorpión a secas, ni bueno, ni malo, ni guapo, ni feo. Aun siendo tan común, en el reino todos lo conocían, incluso el rey con su corona y toda su pompa rompía el protocolo y se paraba a saludarlo. Un buen día, el escorpión le pidió audiencia y el rey, algo molesto, se la concedió porque temía contrariarlo:
¿Por qué le tendré miedo?- se preguntó- ¡¡¡Yo soy el Rey!!!

Cuando el escorpión se presentó en la corte, saludó al rey inclinando la cabeza como corresponde y elogió su corona:
-Buen Rey, la corona de este reino ya brilla, creo que ha llegado el momento de que le cuente mi secreto, creo que puedo volar. Y querría demostrárselo a su corte, ¿podría convocar a todos para el té de esta tarde?-
El rey respiró aliviado. Eso era cosa de poco, pero decidió que sería la última vez que vería al escorpión, no era capaz de razonar por qué, pero su sola presencia le producía escalofríos.

Los primeros que llegaron fueron el médico con su flamante maletín, el constructor que encontró el modo de hacer ladrillos y el recién estrenado relojero de la corte.

Poco después llegaron el pregonero, que felicitó al médico por haber sabido curarle de su afonía y el sabio ciego, que por algún milagro que nadie se explicaba ya no era ciego y veía las cosas de todos los mundos.

Luego hizo acto de presencia la Reina Madre, feliz porque había encontrado a su hijo, el Rey, al que había perdido. A la Reina Madre la acompañaba la jueza, recién nombrada por el Rey a instancias de su dulce progenitora, que la quería como nuera.

Segundos antes de que la hora se cumpliera, se presentó el aguador, más eléctrico que nunca porque había encontrado por fin su jarra. Casi no se dio cuenta de que estuvo a punto de arrollar al músico que llegaba tañendo en su lira la melodía más hermosa que nadie de ese reino ni de ningún otro había escuchado jamás.

Las campanadas de las cinco dieron paso al escorpión junto a un Rey emocionado al ver reunida a su corte bajo los influjos de tan bella música. Pero el soldado, el ultimo invitado, irrumpió en la sala con sus malos modos habituales diciendo a voz en grito que había recuperado su espada.

El escorpión sonrió. Ya estaban todos. Tomó su sitio en la gran mesa redonda, entre Su Señoría la jueza y el sabio que ya veía. Alzó la voz y les dijo:

"Aunque seguís aquí, ya casi no estais. Estais bien, ya abrimos y limpiamos las viejas heridas. Ahora pueden cicatrizarse. Mañana las maquillareis y casi diriais que todo fue un mal sueño. Pero yo no las olvidaré, siempre sabré donde estaban, a qué olían, qué arma provocó cada una de ellas.

Yo, ya solo, recordaré la forma de cada una de ellas. ¡Qué bellas eran! Cada una a su modo, tenía la impronta de ese ser maravilloso que representais cada uno de vosotros, cada una reflejaba vuestra verdadera esencia, vuestros miedos de siempre, vuestras viejas seguridades ya vacías.


Os dejo marchar y veo que respirais aliviados. Mi sola presencia os hace recordar, revivir ese dolor que considerais feo, indigno, vergonzoso. No os diré que todo esto os hizo más plenos, más humanos, más vosotros. Pensaríais que es morbo, no lo entenderíais. Como tampoco entiendeis qué es lo que os acucia a que ahora os alejeis de mí. Buscareis excusas, algo que dije o algo que os contarán que dije. Y os hareis fuertes, os cargareis de razones para volverme la espalda. No os preocupeis. Yo no diré ni haré nada. No es de mí de quien huís, sino de vosotros mismos. Intentais esquivar la posibilidad de que pueda pasar de nuevo aquello, escapais del dolor, no entendisteis lo suficiente.
O, tal vez sí.


En cuanto a mí, al principio, me invadirá la pesadumbre. Me rebelaré contra mi propio destino. Renegaré de mí mismo. La marcha de cada uno, el desprecio y la ingratitud harán que me jure no volver a acercarme a nadie más. Incluso pensaré en seguiros, en arrojaros a la cara lo que fuisteis, en poneros delante de los ojos esa realidad que os empeñais en negar: un soldado sin espada, un constructor sin ladrillos, un pregonero sin voz, una madre sin su hijo, un rey sin corona, un médico que no cura, una jueza sin ley, un sabio que no ve, un relojero sin reloj, un aguador sin agua y un músico sin lira.

 

O, tal vez no.
Puede ser que no piense nada de eso. Pero, en todo caso, me descubriré en el pecho unas puñaladas que huelen a vosotros, que me hablan de vosotros, que son vuestras. Y sabré que todo está bien, que no os habeis ido, que nunca os ireis, que estais y estareis siempre en mí. Que formais parte de mí. Cada una de vuestras puñaladas es tan hermosa como cada uno de vosotros, cada marca que me dejais es tan hermosa como lo fueron las vuestras.

Y le devolveré la sonrisa a vuestro recuerdo.

Exactamente igual como os sonrío ahora."

.
.
Los duendes y las hadas escorpianas
. .
Urano
Neptuno
Plutón
URANO, EL ALTER EGO DE SATURNO.
(Pepita Sanchís)
NEPTUNO, ENTRE ILUSIÓN E ILUMINACIÓN
(Pippo Palazzolo)
EL PODER ALQUÍMICO DE PLUTÓN
(Helia Ramos Ruiz)
Astro-Campus

.
luna nueva

.

contactos luna marte

.

.
© 2004 / Astro-Campus
.
.