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Autor: ACUARIANGURÚ
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EL ZODÍACO (II)
Zodíaco significa ronda de animales, y se le llama así, porque la mayor parte de las constelaciones están denominadas con nombre de un animal a excepción de algunas que tienen nombres humanos o semi humanos (mitológicos). Los 12 signos del Zodíaco son la expresión simbólica de las 12 constelaciones principales que rodean nuestra Tierra y a través de las cuales ha sido trazada la eclíptica (camino aparente que recorre el Sol).

Nombres de los signos del zodíaco usados en castellano

Nombres latinos de las constelaciones

Cordero

Aries

Toro

Taurus

Gemelos

Géminis

Cangrejo

Cáncer

León

Leo

Virgen

Virgo

Balanza

Libra

Escorpión

Scorpius

Centauro o Arquero

Saggitarius

Macho Cabrío

Capricornio

Aguador (hombre con el Cántaro del Agua)

Aquarius (Ánfora)

Peces

Piscis

En la descripción de las vestiduras sacerdotales se dice también (Éxodo XXXVIII, 21):

“Esas piedras estarán engastadas en oro en sus encajes. Y serán aquellas piedras según los nombres de los hijos de Israel, doce según sus nombres; como grabados de sello, vendrán a ser según las doce tribus”.

Esas doce tribus, en un orden especial, tienen una significación que expresa el conjunto y la evolución de la vida humana:

GAD: El hombre preparado al trabajo y al combate.

RUBEN: La paternidad, la familia.

SIMEÓN: Civilización, Educabilidad.

ZABULÓN: Domicilio, patria.

JUDÁ: Triunfo y gloria.

ISSACHAR: Recompensa cívica.

DAN: Juzgamiento y penalidad.

EPHRAIM; Progreso.

BENJAMÍN; Fruto del dolor, religión.

NEPHTALÍ: Comparación, razonamiento, prudencia.

MANASES: Olvido de los errores pasados.

ASER: Felicidad y paz profunda.

Evidentemente, una vez más esos nombres pueden ser relacionados, no sólo con las piedras preciosas sino también con los 12 signos del Zodíaco, los Dioses del Olimpo, etc.

Se puede establecer relación también con el ángel Rafael y el oro, el carbunclo, el Sol, el signo del León, Apolo, etc.., Gabriel con la plata, el cristal ... Zafkiel con el plomo, el ónix .... Zadkiel con el estaño, el zafiro... Camael con el hierro, el diamante... Haniel con el cobre, la esmeralda... Micael con el mercurio, el ágata...

En resumen, constantemente hay que acordarse de que todas las cosas están estrechamente unidas y se debe comprender que el fenómeno de las vibraciones actúa por correspondencias.

Los metales y las gemas no pueden vivir sin el influjo planetario, el “Silem” como dicen los alquimistas árabes. Los minerales, así como los vegetales, los animales y el hombre están sometidos a leyes astrales que se desconocen demasiado a menudo. Todos los reinos están íntimamente unidos entre ellos por efecto de un orden superior; las zonas magnéticas influyen a ciertas categorías de una especie, en el mismo punto en que estas son influenciadas por cosas que pertenecen a otro reino; y al contrario, hay vibraciones que alcanzarán a tal otra cosa en el mismo punto que alcanzan a un elemento de un plano muy diferente. Así los papagayos, los zorros, los monos, son muy sensitivos a Mercurio, ese planeta que gobierna las plantas de condimento y que penetra el ágata con sus rayos; Júpiter tiene el halcón y el elefante en su imperio, pero obra grandemente sobre el roble y la viña, y se concentrará más particularmente en el zafiro oscuro. Se conoce que las mujeres son mucho más sensitivas a la Luna, que se manifiesta tan particularmente en cada una de sus ovulaciones mensuales; es el astro que influye sobre el mar y que rige sobre todas las hierbas; su influencia es grande sobre los gatos y los moluscos. Por su parte el Hombre está gobernado sobre todo por el Sol, que domina las cosechas, los árboles frutales e influye tanto sobre los animales feroces. Así, siempre y por todas partes, elementos diversos entran en juego en los diferentes planos del Universo, y es lástima que el hombre no considere más este fenómeno, a fin de obtener de él todos los beneficios que pudiere, tanto en el punto de vista de establecer de nuevo el equilibrio de su organismo, como en ayudarse para progresar en dominios, que sus sentidos, poco desarrollados, no le permiten alcanzar ordinariamente.

Los doce signos zodiacales se relacionan, muy estrechamente, con las célebres doce tribus, como sigue:

RUBEN: La Balanza.

GAD: El Cordero

SIMEÓN: El Escorpión

ASAR: El Toro

LEVI: El arquero

ISACAR: Los Gemelos

JUDÁ: El Macho Cabrío

GEBULÓN: El Cangrejo

DAN: El Aguador

JOSÉ: El León

NEFTALÍ: Los Peces

BENJAMÍN: La Virgen.

De esta manera, nada es producto del azar, particularmente, en la bóveda celeste, donde el G.·. A.·. D.·. U.·. da sus lecciones eternas a la Humanidad.

Un yoghi no tiene que perfeccionarse, ÉL ES, es el Arquetipo de todas las edades, el modelo de las épocas del pasado y del porvenir, porque no solamente sus sentidos están completamente desarrollados sino también sus cualidades superiores que provienen de haber trascendido el estadio de la humanidad presente, él no tiene que evolucionar más puesto que está UNIDO, es uno con el Gran Todo, está unificado con el Universo entero, IDENTIFICADO... YUG...

Esta identificación es posible porque proviene de la composición misma de nuestro cuerpo físico (Polvo somos y al polvo volvemos) que fue creado de la tierra misma : “Formo, pues, Jehová, Dios, al hombre del polvo de la tierra y alentó en su nariz soplo de vida”. (Génesis, capitulo II, vers. 7).

Nuestro Planeta es una parte del gran Cosmos, como una célula del enorme cuerpo universal, y nosotros somos una porción de este planeta, una “parte de la parte” Cósmica, como un átomo del cuerpo de Dios, una partícula atomística de ese gran cuerpo llamado Naturaleza, Todo esta ligado, es UNO, sin comienzo ni fin, nada se crea, nada se pierde, todo esta relacionado, una cosa es el conjunto de muchas otras cosas, una materia es extraída de otra, todo se encuentra ligado íntimamente.

El ser humano es composición de sales minerales, una especie de extracto de composiciones planetarias, todo un universo para sí en razón de su funcionamiento (hemos visto el paralelismo estrecho entre los números del microcosmo y del macrocosmo) y en razón de su composición, comprendiéndose entonces su campo influencial. En efecto, como en los parentescos del ser humano el hombre y el niño soportan en su educación la atmósfera en la que han sido educados, los planetas están también ligados entre si y tienen sus simpatías y antipatías como en un conflicto familiar, en otras palabras: las influencias producidas a causa de las “relaciones” de un planeta con otro durante la existencia del hombre caracterizan su vida hasta el punto de predisponerlo muy fuertemente a determinadas acciones, de las cuales se puede escapar, siempre y cuando que, por su fuerza de voluntad, consienta en hacer un esfuerzo de transmutación.

Volvemos una vez más al problema de la transmutación que se ha citado tan a menudo. El hombre esta predispuesto desde su nacimiento (por no decir que con anterioridad porque habría que evocar el problema kármico) y a través de toda su vida, a existir limitado por las influencias estelares, y es de esta limitación de la cual es indispensable escapar, liberarse del zodíaco, situarse fuera de la zona de influencia.

En primer lugar es necesario escapar al zodíaco mental, es decir, a los prejuicios, a las concepciones establecidas por el atavismo, los intereses creados, los dogmas fanáticos; esta liberación psicológica coloca al ser humano cara a cara con el Cosmos y con sus Fuerzas que se manifiestan por medio de los planetas cuyas influencias ahora ya son perfectamente conocidas de nosotros mediante los detalles del mecanismo zodiacal. Las relaciones de los planetas con el ser humano tienen su efecto, sobre todo, a través de los chakras; por medio de estas “puertas” penetran las influencias astrales, pues cada glándula esta en contacto con un planeta, con un sentido, con un color, etc... Sus valores arqueométricos nos permiten comprender mejor la significación de la yoga en el sentido particular de la Identificación, así como el paralelismo que existe entre el cuerpo humano y el cielo en general.

Todos tenemos un zodíaco en la cabeza: Yo entiendo con ello un zodíaco simbólico constituido por aquellas limitaciones que obedecemos en esta vida: nacionalidad, nombre, linaje, educación, cultura, ideas preconcebidas, apego familiar, inclinaciones de raza, creencia, religión, etc... Trascender estas limitaciones constituyen el primer paso: acaso no dijo el Cristo: “Si alguno viene a mi y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aún también su vida por seguirme, no puede ser mi discípulo”! (San Lucas Cáp. XIV vers. 26); si tu no puedes hacer abnegación de ti mismo, continúa diciendo, y menciona aún aquello de que:

“El que encuentre su vida por mi, la perderá, y el que la pierda la encontrara”! He aquí una enseñanza Tradicional.

Seguramente es simbólicamente como lo pide Jesús de Nazareth cuando demanda tantos sacrificios de sus discípulos, sin embargo, a todo trance hay que reflexionar en nuestros apegos por ser demasiado materiales nuestras ideas de la realidad en donde esta lo efímero, lo que constituye el Maya, la ilusión, el espejismo...

Una vez que estos apegos, esas ligaduras, esos bienes, esas concepciones hayan desaparecido, estamos entonces liberados aunque no enteramente , pues si bien habremos acertado a escaparnos del zodíaco mental, de sus prejuicios, de esta limitación que hemos tenidos en lo espiritual, aún falta entonces escapar al Zodiaco cósmico, es decir a la zona de influencia que circunda nuestro planeta.

EL CHAKRA ANAHATA
Dicho Chakra es por decirlo así como la separación del mundo superior y del mundo inferior, del Reino de la Luz y del Reino de las Tinieblas (ver la gráfica del G:.A:. página 32 con el grado del Instructor al centro, en el plexo cardíaco: el chakra Anahata), igualmente tan simbólico con sus 12 pétalos, representación de los doce discípulos del Cristo y El mismo en el centro del chakra espléndidamente caracterizado por el Amor Universal. Esto es más comprensible conociendo el por qué se sitúa generalmente al amor en el corazón (los enamorados llevan su mano al corazón para declarar su amor! ..)

Dicho chakra es por decirlo así como la separación del mundo superior y del mundo inferior, del Reino de la Luz y del Reino de las Tinieblas (ver la gráfica del G.·. A.·. página 32 con el grado del Instructor al centro, en el plexo cardíaco: el chakra Anahata), igualmente tan simbólico con sus 12 pétalos, representación de los 12 discípulos del Cristo y Él mismo en el centro del chakra espléndidamente caracterizado por el Amor Universal. Esto es más comprensible conociendo el por qué se sitúa generalmente al amor en el corazón (los enamorados llevan su mano al corazón para declarar su amor!... ) Este chakra que bien puede simbolizar el Zodíaco con sus 12 signos exige también una perfecta comprensión de la ronda de constelaciones, una realización del Adepto como si él fuera el centro mismo que pudiera visualizar el zodíaco entero; de ahí que en el Símbolo Gráfico Francmasónico (104) el centro representa, tanto el grado de Instructor, como a Anahata, es decir, el chakra que separa los dos mundos (se observa en el dibujo la parte obscura hacia abajo y la parte clara hacia arriba) a través de los cuales asciende la serpiente de la Sabiduría (kundalini), entendido así en el pasaje del Éxodo, Cáp. IV, vers. 3 y 4. Es justamente el punto de equilibrio entre el Macrocosmo y el microcosmo (el axioma como es arriba es abajo está simbolizado por medio de las dos partes coloreadas diferentemente, tal como ocurre con el pavimento de las logias de las sociedades secretas), es el punto de fusión entre el hombre y Dios, es el grado de los Instructores, de los Guías, de los Gurús (representaciones divinas sobre la Tierra). El Gurú es la manifestación del Gran Todo, él es UNO, es Aquello que permanece en este planeta para instruir a sus hermanos menos avanzados; el Chellah ve en el Gurú, no un simple Maestro sino al MAESTRO, a Dios mismo, porque un Gurú es Aquel que está Unificado, la traducción puede ser: aquel que debe ser Venerado, y una vez más vemos en este chakra el símbolo del amor, de la veneración, de la devoción...


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Este artículo, por su extensión, ha sido dividido en dos partes:
-El Zodíaco I
-El Zodíaco II



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