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ENTREVISTA A YURI BANDAJEVSKI
"Chernóbil empezó en los sesenta"
Símbolo del desastre de
Chernóbil, fue condenado a cinco años de prisión por sus críticas al
Gobierno bielorruso. Planea crear un centro de investigación para estudiar
los efectos del accidente.
MANUEL ANSEDE - 17/02/2008 00:01
Yuri
Bandajevski (Bielorrusia, 1957) ha pasado cinco años en las cárceles de su
país. Primero, en una celda de aislamiento en la que dormía en el suelo;
luego, hacinado en un calabozo con otros 150 reclusos. Pero no es un
asesino, ni un ladrón. Es científico. El delito de Bandajevski, ex director
del Instituto de Medicina de Gomel, fue denunciar la gestión oficial del
accidente en la central nuclear de
Chernóbil, en la frontera entre Bielorrusia
y Ucrania. En 2001, 15 años después de la catástrofe, fue condenado a
prisión por un Consejo Militar, acusado de aceptar sobornos de estudiantes.
Sin embargo, él siempre ha negado los cargos, y tanto el Parlamento Europeo
como Amnistía Internacional le consideraron preso de conciencia. Bandajevski,
tras una breve estancia en Francia, anuncia la creación de un centro de
investigación en Lituania, lejos de su perseguidor, el dictador bielorruso
Aleksandr Lukashenko, pero cerca del fatídico lugar que le obsesiona:
Chernóbil.
¿Cuál es el objetivo de su nuevo
centro, en Lituania?
Será un centro de investigación consagrado al análisis de
los efectos sanitarios del accidente. Estará en Lituania, principalmente
porque está cerca de Bielorrusia. En principio, la sede es Vilna. Será un
centro científico, pero también político, para organizar apoyo a las
víctimas del desastre.
¿Cómo está la situación en su país?
El contacto de la población con el elemento radiactivo
cesio-137 comenzó en la década de 1960. Quizá a causa del programa militar
soviético y, en ese caso, el accidente de Chernóbil sólo es un complemento
de aquello. La situación hoy en esta región es muy peligrosa, la mortalidad
duplica la natalidad. Como soy médico e investigador, quiero ayudar. Pero sé
que no es posible cambiar la situación demográfica si no se transforma antes
la política. Es muy importante establecer la democracia en Bielorrusia.
¿No basta con la investigación
oficial?
No, claro. En mi país, por ejemplo, sería imposible mi
proyecto. Yo no puedo volver a mi casa, a trabajar con mis colegas. Pero hay
que seguir investigando, no nos podemos olvidar de este problema. Es
necesario generar nuevos conocimientos. Por eso vamos a Lituania. Los países
bálticos son los nuevos representantes de la Unión Europea, son el ejemplo
de que es posible luchar contra la dictadura.
¿Tiene prohibida la entrada a
Bielorrusia?
Sí.
¿Piensa que Bielorrusia esconde los
verdaderos efectos de la catástrofe de Chernóbil?
Sí, por supuesto. Ahora hay una situación muy peligrosa,
e intentan taparla. Yo he contactado con los liquidadores, los cientos de
miles de personas y soldados que trabajaron en labores de restauración en
Chernóbil tras la catástrofe. Y apoyan mi proyecto.
¿Cuántos ‘liquidadores' hay?
Más de 120.000. De ellos, 11.000 tienen graves problemas
de salud. He contactado con organizaciones como Cruz Roja Internacional para
ver si es posible apoyar de alguna manera a estas personas, ya que el
Gobierno bielorruso ignora este tema.
¿Cuántas personas afectadas hay en
Bielorrusia?
Ahora mismo hay unos 10 millones de habitantes en
Bielorrusia y todos ellos son víctimas de Chernóbil, porque viven rodeados
de cesio-137.
¿Cree que la comunidad internacional
debería presionar más al Gobierno de Lukashenko?
Yo he llamado a muchas puertas para pedir apoyo para el
centro de Vilna y para las víctimas. Claro que es necesario hacer presión.
La situación para los bielorrusos es muy peligrosa, hay muchas zonas
contaminadas con radionucleidos. Viendo las estadísticas, y que la actitud
de esconder la realidad se mantiene, sólo se puede ser pesimista respecto al
futuro. Este es el resultado político de la Unión Soviética, una especie de
genocidio para la población.
¿Genocidio?
Sí, porque en aquella época la población estaba en
contacto con los elementos radiactivos y no tenía conocimiento del peligro.
No había información. Tras 40 años de contacto, la situación de la salud
pública es muy mala. La mortalidad es alta, por culpa del contacto con el
cesio-137 y otros elementos radiactivos.
¿Cree que continúa ese genocidio?
Mi vida es un buen ejemplo.
¿Cuáles son los efectos del
cesio-137 hoy?
La concentración de este radionucleido es muy alta. Los
efectos son patologías cardiovasculares en los niños, cáncer, graves
afecciones en el sistema endocrino y en el aparato reproductor y
malformaciones congénitas, entre muchos otros. Hemos visto los efectos en la
salud en personas, y también en ensayos con animales. Yo soy anatomopatólogo,
y he medido una cantidad preocupante de cesio-137 en órganos concretos
procedentes de autopsias.
Estos efectos, ¿son evidentes en los
‘liquidadores'?
Sí, estas personas son un buen ejemplo, porque recibieron
una dosis muy alta de radiactividad mientras trabajaban en la central
nuclear.
¿Qué pasó con la ayuda de los países
occidentales a las víctimas de Chernóbil?
Parte del dinero de los países occidentales se perdía en
la corrupción. Yo no he visto dinero. Cuando leí el informe científico del
Instituto de Radiactividad de Minsk di mi opinión. Habían empleado un gran
presupuesto y no obtuvieron resultados concretos.
¿Hay muchos investigadores
perseguidos en Bielorrusia?
En mi país los científicos no hablan de este tema. Se
callan. No comprendo por qué. Hace 10 ó 15 años trabajábamos juntos y me
apoyaban, ahora hablan mal de mí. Es el resultado de una dictadura. Mis
colegas tienen mucho miedo.
Y usted, ¿tiene miedo en esta nueva
etapa?
Yo no tengo miedo. Éste es mi camino. Me he alejado de mi
casa y de mi familia. Es muy triste, pero he continuado mi trabajo. Tengo
muy claro lo que debo hacer.
¿Ha tenido problemas de salud a
causa de vivir cerca de Chernóbil?
Sí, yo también soy una víctima.
¿También hay cesio-137 en Lituania?
Sí, la población de los países bálticos y
Bielorrusia entró en contacto con el cesio-137 en la década de 1960. Veinte
años antes de la catástrofe de Chernóbil. Tras 30 ó 40 años de contacto,
ahora vemos los problemas en la salud pública.
¿Qué medidas habría que tomar?
Es muy difícil hablar de medidas, es necesario investigar
más.
¿Por qué había cesio-137 en los años
sesenta del siglo pasado?
No puedo responder a esta pregunta. Como he dicho, quizás
fuera a causa del programa militar en la frontera con los países
occidentales. Al comenzar a estudiar las consecuencias de Chernóbil me di
cuenta de que existían efectos anteriores al accidente. Este tema es tabú.
Dos meses después de hablar de este asunto al Parlamento de Bielorrusia
pidieron prisión para mí.
Entonces, ¿cree que el primer paso
para solucionar el problema es echar a Lukashenko?
Yo no soy político, soy médico, pero hace falta
cambiar la situación política. Si no, es imposible ayudar a la población.
Más de 4.000 casos de cáncer de tiroides debidos a
la radiación
La explosión de un reactor de la central nuclear de
Chernóbil, el 26 de abril de 1986, es el accidente nuclear más grave de la
historia. Según un informe de Naciones Unidas, de los más de 200.000
trabajadores de servicios de emergencia y de operaciones de recuperación que
trabajaron en Chernóbil tras la catástrofe, 2.200 morirán por una causa
asociada a la exposición a la radiación.
El estudio de la ONU,
publicado en 2005, afirma que la contaminación provocada por el desastre ha
causado unos 4.000 casos de cáncer de tiroides, aunque la supervivencia ha
sido de casi el 99%.
● Fuente:
http://www.publico.es/ciencias/medioambiente/049553/chernobil/bandajevski/bielorrusia
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