Artículo del guía:
Patricia Ferrari
Comunidad de Decoración de Temalia
Fecha de publicación: 03/08/2001
A finales del siglo XIX, Samuel Bing inaugura en París (Francia) una
tienda de mobiliario y arte moderno a la que llama L'Art Nouveau, y que
posteriormente dará nombre a un movimiento que a finales de siglo se
expandirá por toda Europa y América. Ávido por romper con el pasado,
este estilo en principio revolucionario conservó vínculos con el rococó,
los prerrafaelistas, los grabados japoneses y otras corrientes
anteriores.
Se vuelve a la artesanía y a la naturaleza debido al miedo a que el
auge de la máquina baje la calidad del diseño. También siguen los
ideales de William Morris del arte para todos. Fue el mobiliario de
Mackmurdo el primero que incorporó lo que luego iban a ser los motivos
Art Nouveau: las formas llameantes. Las líneas sinuosas eran el reflejo
de las raíces, ramas y troncos de los árboles y plantas y los motivos
utilizados: el perejil, el cardo, el ciclamen, las mariposas y las libélulas.
Todos ellos plasmados en edificios, telas, muebles e interiores.
A pesar del temor mencionado y teniendo en cuenta la gran exigencia
formal a la que era sometida la madera, la empresa Thonet y Kohn tuvo
una gran demanda en el mercado de sus muebles de madera combada. Ya en
1859 había presentado la silla número 14 de la que se hicieron
numerosas ediciones abaratando costes debido a la floreciente producción
industrial. Hacia 1900, 6.000 obreros producían diariamente 4.000
muebles.
Protagonistas de la forma sinuosa
París y Nancy fueron los centros del resurgido diseño francés. Muchos
de los ebanistas de esta época se hicieron famosos bajo el patronato de
Bing. Entre ellos destacó el belga Van de Velde, quién tendría un
gran éxito en Alemania en donde desarrolló gran parte de su obra.
Bélgica fue el país en donde el Art Nouveau alcanzó su máxima
expresión. Las líneas curvas y sinuosas realizadas en hierro y cristal
que Victor Horta diseñó para el Hotel Tassel son un bello exponente de
este estilo. En Inglaterra tuvo escasa repercusión pero destaca Charles
Rennie Mackintosh, la figura principal de la escuela de Glasgow, quien
junto a su esposa Margaret Macdonald iba a influir también entre los
alemanes. Sus diseños en colores pastel, blanco, gris perla, rosa y
lila daban un soplo de frescura.
Fusión de disciplinas
En Viena (Austria) nace en 1897 la Secesión deseosa de romper con la
continuidad de los movimientos anteriores y dar un aire nuevo a las
artes. Olbrich y Hoffman fueron importantes representantes de esta línea.
Aspiraban a la fusión de todas las ramas que no se consiguió hasta
principios del siglo XX, si bien muchas piezas aún seguían quedando
aisladas de la arquitectura.
Apartado de la línea general, destaca en España la obra de Antonio
Gaudí muchas veces incluída dentro del modernismo catalán. Gaudí
aplicaba las formas onduladas tanto a su arquitectura como al mobiliario
que diseñaba pensando en sus edificios. Nada es recto: sillas onduladas
talladas prodigiosamente en roble macizo acompañan a sinuosos muros y
peldaños, a los ondulados marcos de las puertas y cercos y cuarterones
de las ventanas. Un desafío increíble de las leyes de la naturaleza.