ARREPENTIMIENTO Y LÁGRIMAS DEBIDAS AL ENGAÑO DE LA VIDA
Huye sin percibirse lento el día,
La Vida nueva que en niñez ardía,
No sentí resbalar mudos los años;
Mi penitencia deba a mi deseo,
|
![]() Francisco de Quevedo y Villegas |
|
|
Incluido en Poesía varia. Francisco de Quevedo. Ed. James O.Crosby. Ediciones Cátedra - Letras Hispánicas, nº 134. Undécima edición. 1997.


